Tomás Paredes – AICA Spain / AECA
En Colombier, cantón de Neuchâtel, la galería Numaga acaba de inaugurar una exposición impactante, CONEXIONS, que reúne los trabajos recientes de Juan Martínez. 24 pinturas sobre papel, en distintos tamaños, que nos relacionan con nuestra actualidad en la que todos estamos conectados sin que sepamos bien a qué, ni para qué. ¡Conectados a los mensajes que nos hacen cada vez más vulnerables, idiotizados, robotizados, obedientes y dispuestos, en precario!
Juan Martínez nos regala una suite de dibujos y pinturas, de desinencias y signos, que encierran la magia de sus formas y el misterio de la comunión con su sensibilidad. Se trata de una pintura metafísica, que no busca decorar, ni persigue la belleza, pero, ¡que hechizo, que pulcritud, qué sensación de paraíso en este mundo sin paraísos! Un lenguaje consolidado, que se reafirma ensamblando el misterio y la emoción
¿Rostros que nos miran, que nos interrogan? ¿Huellas que atestiguan? ¿Caricias huérfanas que no tienen espacio, ni cuerpos donde posarse? ¿Símbolos o vivencias que se dejan observar esperando una reacción? ¿Se pregunta el pintor qué está pasando, o nos pregunta? Todo ese murmullo interior, esa desazón, esa huida con miedo, se materializa con una exquisitez de formas que fascina: la elegancia es un don que emerge de la almáciga de la ética.
Una serie discrepante para mostrar el desafuero y la estulticia de los que huyen del estercolero con los pies sucios. ¡Reducciones, pequeños guiños mironianos, huellas de la herida que sangra sin derramar una gota, acechos, T del tiempo que todo los normaliza, biomorfos que engordan rechazando la desigualdad, relámpagos negros que atraviesan eriales, lacerías de conexiones, cadenas humanas…!

No se trata de gustar, sino de sacudir conciencias, si es que quedan. No es una pintura amable, afable, sí fiable, comprometida, existencial. Es tan evidente el progreso de la técnica como el retroceso del hombre en su esencia. ¿Cómo transmitir esa sensación de disconformidad con la abulia y la ignavia actuales? Ese es el cometido del artista visual, elaborar unos códigos sígnicos y cromáticos que iluminen los rincones oscuros y denuncien la opacidad. Como quería Kafka: ¡Si un libro no te golpea, déjalo, no sigas con su lectura!
Jiennense de Navas de San Juan, Juan Martínez reside en Suiza desde 1969 y es el español con más exposiciones en el ámbito germanohablante: Suiza, Alemania, Austria. Para esta ocasión Françoise Jaunin ha escrito un breve y profundo ensayo en el que habla del hurmiento de su pintura con una encendida exactitud: “…il ne peint ni en militant, ni en polemiste ni même en moraliste, mais bien en poète et philosophe à l’ affût de la respiration du temps présent.[…] Son langage épuré tend les fromes, électrise la couleur et aiguise le silence avec une autorité implacable et une puissance à la fois archaïque et savante, abrupte et raffinée”. ¡Esplendor de la certeza!
Pintor y escultor con una trayectoria coherente, es preciso resaltar el enigma de sus “armarios”, sus libros de autor, películas y performances, sin entrar en detalles y referencias, aunque no está de más citar sus colaboraciones con Antonio Gamoneda, José Manuel Caballero Bonald, Juan Gelman, José-Flor Tappy, Carlos Fuentes…que han dejado un reguero luminoso de libros singulares, distintos, especiales.
Viendo esta exigencia significante del destino, esta confrontación de deseos, esta iconografía de heridas y pesadumbres, me hace recordar un canto hermoso y feraz de Friedrich von Schiller: “Abrid las alas y lanzaos/ a volar con valentía/ muy por encima de vuestro tiempo / y que en vuestro espejo/ tenuemente, empiece/ a amanecer el futuro”.
El arte conceptual, a pesar de su triunfo no siempre evidente, no ha podido con la fuerza proteica de la imagen, que reverbera del miajón más hondo de los hombres. En arte no existe la exclusión y quien la intenta fracasa. El arte es plural, enigmático, misterioso, emotivo, si no es fetichismo banal, ora producido por máquinas ora por humanos.
¿A dónde quiere llegar el pintor con esta danza de iconos absolutos, que ejercen el ritual de la atracción? Esos acechos, sibilinos e inocentes a un tiempo, parecen mostrar un golpe a atención a nuestra fragilidad, a nuestra indiferencia. ¿Qué hay de lúdico y de trágico en estas CONEXIONES? Hay desnudez espiritual, un grito de frustración y de socorro, una aspiración a la belleza en la que la ética se disfraza de estética para acceder al palacio cerrado del espectador. ¡Si las imágenes no excitan nuestro pensamiento, si hemos perdido la curiosidad por lo que importa, mejor dedicarnos a la cría del caracol!
(Numaga, rue de l’ Etang, 4, CH.-2013.-Colombier; hasta el 1 de diciembre de 2024)
