CELEBRADO EL XIV SALÓN DE LA CRÍTICA ORGANIZADO POR LA ASOCIACIÓN MURCIANA DE CRÍTICOS DE ARTE

CELEBRADO EL XIV SALÓN DE LA CRÍTICA ORGANIZADO POR LA ASOCIACIÓN MURCIANA DE CRÍTICOS DE ARTE

AICA Spain / AECA

Futuros Fugaces ha sido el lema de la décimo cuarta edición del “Salón de la Crítica”, organizado por la Asociación Murciana de Críticos de Arte (AMUCA) con una exposición en la Sala Imbernón en el Museo del Cristo de la Sangre (Murcia) del 12 al 26 de enero de 2023.

Bajo el comisariado de Mari Trini Sánchez Dato, han presentado sus trabajos un total de siete artistas propuestos por otros tantos miembros de AMUCA: José Hurtado Mena (presentado por José Alberto Bernardeau), María Briones Ballester (presentado por Rodrigo Carreño Río), José Carlos Nievas (presentado por Pedro Alberto Cruz), Priscila Ramal (presentada por Miguel Ángel Hernández), Concha Martínez Montalvo (presentada por Mari Trini Sánchez Dato) y Rosa Cid (presentada por Maribel Úbeda).

Uno de los objetivos que se marcó la Asociación Murciana de Críticos de Arte (AMUCA), desde el mismo momento de su constitución -afirma su presidente Pedro Alberto Cruz en el catálogo de la muestra-, fue la de establecer una relación fluida y activa con los artistas y con la sociedad en la que desarrollamos nuestra labor. Y para ello, se acordó la celebración de una exposición en la que se ofreciera al público el resultado de la colaboración entre artistas y críticos: los llamados Salones de la Crítica. En esta ocasión, Futuros fugaces es el título y bajo él, artistas y críticos presentan sus diferentes visiones, sus distintos supuestos teóricos y de procedimientos, para tratar de acercarse a un problema difícil de resolver: el tiempo por llegar y la respuesta a su efímera duración.

¿Qué futuros imaginamos? ¿Existe aún la posibilidad de un mañana? A pesar del discurso sobre el colapso de la utopía y la desconfianza en el mundo por venir, parece necesario explorar qué es lo que el arte puede hacer para promover la posibilidad de un futuro. Ante una sociedad en crisis y amenaza constante –desastre climático, político, bélico, sanitario–, ¿cuáles son las respuestas y las propuestas del arte? ¿Sigue teniendo el arte un papel en la imaginación política? Se nos escapa el presente, pero también se nos escapará el futuro. El futuro posible, que debe ser pensado y creado ahora.

Este salón de la crítica propone la necesidad de pensar en los modos en los que el arte se relaciona con el mañana. La ciencia ficción, el rescate del pasado, las nuevas formas de relación afectiva, los nuevos relatos… La posibilidad de la esperanza. Aunque también todo lo contrario: la distopía, la catástrofe, la extinción. El arte, en cualquier caso, como termómetro para medir cuáles son los futuros que hoy podemos pensar e imaginar.

Catálogo

Fallece el pintor Pere Pagés

Fallece el pintor Pere Pagés

Tomás Paredes – AICA Spain / AECA

Miembro de varios grupos de vanguardia de corta vida, integrado en el colectivo de Artistas españoles en Paris, maestro de la Figuración Crítica, fallecía en París, a los 89 años, el pasado lunes 23 de enero. Pere Pagés, un pintor comprometido con la dignidad y con el arte, con la con la naturaleza y la conciencia; un artista apasionado con su modo de expresión y un hombre cercano, con mucho humor, bromista y tímido, diáfano. Vivió la mayor parte de su vida en París, con escapadas a su manoir de Normandía. 

Como el mismo decía, “de talla Napoleón”, persona frágil y comunicativa, solidario y solitario, simpático, empático, eterno amigo de sus amigos, pero, sobre todo, compañero leal, generoso, noble, colega de la vida. Le conocí al final de los ochenta, en la capital francesa, y desde entonces tuvimos una comunicación fluida y abierta, estando al tanto de su trayectoria. 

Pere Pagés Royo, Barcelona 1934, hijo de compositor, se licencia en Derecho y comienza a trabajar, pero su abuelo pintor ya le había contaminado y acaba dejando todo por le pintura. Se forma a trompicones y empieza a exponer en el Salón de Mayo, 1962. En 1964, muestra su obra en la galería De Gouden Ram de Amberes y el Wildanger de Bruselas. Expone en la Sala Amadís de Madrid y en Jaimes de Barcelona, tras otras muestras en el Ateneo de Madrid y Salamanca, marcha a Francia donde se instala de por vida, desde 1969.

Los primeros años son duros y debe de trabajar en el gabinete de prensa de la Embajada de España y después en el Consulado español. Se va abriéndose espacio en las galerías parisinas con su obra y participa en varias citas internacionales: FIAC, Bilan de l’Art Contemporain en Quebec, Feria Internacional de Nueva York, Salón de la Figuración Crítica de París. En 1977 conoce a Gerard Xuriguera, quien se interesará por su obra de una forma especial; y poco a poco irá consolidando su situación.

Junto con Peinado, Aguayo, Palazuelo, Orlando Pelayo, Clavé, Feito, Subirá-Puig, que fue quien me lo presentó; Vilató, Castellanos, Pradal, Canés, Segovia, Jiménez-Balaguer, Guansé, Valls, Royo, Merche Gómez-Pablos, expuso en distintas ocasiones… Rodríguez Cruells lo identifica con “Una lección de existencialismo mediante la desolada comparación del hombre con la resultante civilización que ahoga y anula a ser humano sensible”.

Con el influjo inicial de Sucre, desde un expresionismo figurativo, derivó hacia una pintura en blanco y negro-exquisita fineza-, para pasar a un paisaje existencialista de muros y suburbios deshumanizado, reflejando la eterna pelea del hombre con su destino. Ante todo, es el retratista de la soledad, lienzos en los que no hay personas o sólo alguna, perfilando un icono del hombre sin atributos, de los barrios desolados propicios a la hostilidad.

Con Rabascall tuvo una buena amistad y en un momento compartieron estética. Pero lo suyo era genuino y en seguida hizo unos guerreros, que tuvieron un éxito extraordinario En otro giro, vuelve a una pintura de estirpe rembrandtiana, con naturalezas muertas y espacios para el disfrute del arte sensual, elegante y áureo. Un pintor que fue reflejando el color de sus vivencias en las telas, un tanto oscuras y soledosas hasta que llegó Fani con la que se casa en 1986.

Sobre su obra escribieron, Cirirci Pellicer, Carlos Areán, Giralt Muracle, Enric Jardí, Xuriguera, Mario Antolín, Quiñonero y yo mismo, en múltiples circunstancias. Tuvo  una gran relación con la galería Le soleil dans la Tête hasta su desaparición e ilustró varios libros, entre ellos, el de “Michel Foucault” con Orlando Pelayo y otros. En 1995 se publicó, en París, Connaître la peinture de Pere Pagés, de Gerard Xuriguera, Editions François Rolín, al que seguirían otras publicaciones individuales o en grupo. 

Está en incontables colecciones privadas. Agustín Rodríguez Sahagún compró y vendió muchas de sus obras y, aunque menos que en el ámbito internacional, expuso en España: Barcelona, Cáceres, Madrid. Su obra está presente en museos de España, Francia, América, Taiwán, Noruega. Campechano, sencillo, le gustaba caricaturizar muchas convenciones sociales, como la prueba del vino a la mesa en un restaurant.

Un pintor español, muy catalán, que supo pronto con qué quería enriquecer su vida y aunque le costó, con etapas duras, acabó en manos de la pintura, acompañado de sus gatos, creando una obra personal, figurativa, existencial, áspera a veces, dominada por un sentimiento del hombre en soledad. Cuando arden las pérdidas no tenemos otro remedio que refugiarnos en la vivido. A pesar de ser su guía en el mundo, Fani Galán se encontrará ahora sin guía. ¡Helas!, Sit tibi terra levis, ubicumque pax tua est, amigo.

Navarro Ramón merece mención en su 120 aniversario, como Picasso y Miró

Navarro Ramón merece mención en su 120 aniversario, como Picasso y Miró

Juana María Balsalobre – AICA Spain / AECA

De izquierda a derecha: Picasso, Foujita, Zadkine, Navarro Ramón en París, 1954.

6.

“Cada época tiene sus características dominantes, sus ideas propias; buscar las que conciernen a la nuestra es ayudar a situarla con relación a las otras, participar en su definición”

El arte abstracto. Navarro Ramón, 1956.

Hace unos días visité en Madrid, entre otras, la exposición temporal Picasso/Chanel, en el Museo Thyssen, una posibilidad de percibir, apreciar y recorrer la escogida muestra de algunas de sus creaciones de las primeras décadas del siglo XX. Durante mi recorrido, vestidos in situ relacionados con óleos, dibujos y otras piezas destacadas en la exposición entre la moda y la pintura entremezclados con los vínculos personales y profesionales de Gabrielle —Coco— Chanel (1883-1971) y Pablo Picasso (1881-1973). La Exposición organizada con el apoyo de la Comisión Nacional para la Conmemoración del 50 aniversario de la muerte de Picasso y del Museo Picasso-Paris, aniversario para el que España y Francia han programado diversos eventos y más de cuarenta exposiciones temporales.

En 2023 Joan Miró (1893-1983) también cumple los 130 años de su nacimiento y 40 años de su fallecimiento y, tanto la Fundación Joan Miró Barcelona como la Fundación Pilar i Joan Miró Mallorca, lo celebran día a día desde la investigación, la difusión y otras acciones que permiten descubrir y estudiar el proceso creativo del pintor.

Sin Título, 81×61. Óleo sobre tela. Catálogo, 2005, p. 110.
Navarro Ramón, IAC Gil Albert. Exposición Palau Altea, 2005 (Fotografía: Manolo Matas).

Se preguntarán porqué la conjugación de estas fechas. La idea de vincular a Picasso, Miró y a Juan Navarro Ramón (Altea 1903-Sitges 1989), además de la mención a las conmemoraciones de las efemérides, tiene como base varios puntos. En el Pabellón de la República durante la Exposición Internacional de París de 1937, junto al Guernica de Pablo Picasso y El Segador de Joan Miró, Navarro Ramón expuso el óleo Te vengaremos, obra —a la que el profesor Joan Borja nombró como el Guernica valenciano— que se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, propiedad del Ministerio de Cultura y Deporte, y que viajó a Altea para formar parte de una de las últimas exposiciones dedicadas a Navarro Ramón, la que en 2018 se celebró en el Palau Altea, organizada por su Ayuntamiento, comisariada por Isabel Martínez Lloret. 

En 2003, año del centenario del nacimiento del pintor alteano, sus sobrinos, María Amparo Vázquez y Javier Barrio Navarro, acudieron al Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert para hablar con la directora del departamento de Arte y Comunicación Visual Eusebio Sempere, cargo que entonces ocupaba quien esto les cuenta, sobre la posibilidad de una exposición conmemorativa del centenario. Traían una carpeta con una importante documentación, algunos catálogos y dos monografías sobre la vida y la obra de Navarro Ramón, la de Carlos Areán (1973) y la de Francesc Rodon (1978). De inmediato despertó mi interés, por lo que quise ver la obra y los visité en Madrid. A partir de ese encuentro, la trayectoria creativa y la obra de Navarro Ramón me siguen atrapando, y en esa admiración se alimenta mi interés para seguir investigando. Actualmente, sobre la mujer en la pintura de Navarro Ramón.

Joaquín Santo (Alicante, 1953-2022) director del IAC Juan Gil Albert en aquel momento, expresaba, en el catálogo que le dedicamos al pintor (2005), que uno de los propósitos del Instituto era “el que tiene que ver con la recuperación y difusión de aquellas figuras consagradas que por diversos motivos no han visto divulgada su obra al nivel que su calidad merece”.  De ahí que el departamento de arte, entre quienes destaco al subdirector de exposiciones Lorenzo Hernández Guardiola (1953-2018), trabajase para hacer realidad la exposición de Juan Navarro Ramón.

La exposición se inauguró el 2 de junio de 2005 en Altea, en el Palau, donde estuvo abierta al público hasta el 23 de julio y, dos meses más tarde, del 4 al 28 de agosto, se presentó la muestra en el Palacio de la Diputación de Alicante. Los mencionados sobrinos donaron dos obras, que forman parte de la colección del Gil Albert y del Mubag. En este Museo presentamos, en mayo del 2009, la actividad Descubre una obra de arte con Magdalena Aguiló Victory, directora de la Fundación Pilar y Joan Miró, quien nos habló sobre la relación de los dos pintores. En su intervención contempló el contexto, la pintura, el tema de la obra Coloquio en la ventana de Juan Navarro Ramón y detalló algunas similitudes biográficas y artísticas con Joan Miró.  

Tarjetas de Miró. Catálogo, IAC Gil Albert, 2005, p. 56.

Navarro Ramón ya había donado una serie de obras al Ayuntamiento de Altea que estuvieron expuestas en la “Sala Navarro Ramón” de la primera planta de la Casa de Cultura. Posteriormente, con la inauguración del Espai Expositiu Navarro Ramón (2011) en el Palau Altea, se organizó una exposición con dichas obras y otras cedidas por la familia. También se le dedicó unas jornadas en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández, en las que participaron destacados ponentes. A todas estas actividades les han seguido otras exposiciones y otros actos.

Exposición Obra Gráfica, Joan Miró, Pablo Picasso, Navarro Ramón, Salvador Dalí. Museo Histórico de Aspe, diciembre 2016-abril 2017.

Cabe señalar la generosidad de Javier Barrio Navarro que cedió al Ayuntamiento de Altea, el 18 de septiembre de 2017, en presencia del profesor Joan Borja, director de la cátedra Enric Valor de la Universidad de Alicante, el archivo de su tío, Juan Navarro Ramón, para inventariar el fondo documental y conservarlo en las instalaciones del Archivo Municipal de Altea, para abrirlo a las consultas de los investigadores, así como digitalizarlo. Ese 18 de septiembre, Jaume Llinares, alcalde de Altea, y Diego Zaragozí, concejal de Cultura, dispusieron una placa conmemorativa en la fachada de la casa donde Navarro Ramón nació y pasó largas temporadas.  Además de las donaciones realizadas por Javier Barrio Navarro en vida; su deseo, y el de María Amparo, ha sido ampliar exponencialmente la colección de Altea con una numerosa donación de obras. 

Navarro Ramón es un pintor con una dilatada e importante trayectoria creativa. En este contexto quiero recoger las palabras de Carlos Areán quien, en el capítulo primero del libro Juan Navarro Ramón (1973), subraya que lo importante “desde su primer éxito internacional del año 1941 en el Palais de la Loge-Marie de la Alcaldía de Perpignan, hasta nuestros días, fueron sus viajes y sus exposiciones”. Y que “la verdadera vida de Navarro Ramón se desarrolló casi siempre por dentro de sí mismo. Sabía que el último ser del hombre es inconmovible y se limitó a compartir con su mujer todas sus vivencias e ilusiones y a realizar su pintura”. Su vida y su trabajo fue la pintura. Para conocer la verdadera dimensión de su obra, además de la obra catalogada, sería necesaria una mayor visibilidad online para poder realizar un catálogo razonado.

Respecto a la obra de Navarro Ramón en museos, la primera documentada fue la del Museo de Arte Moderno de París (Francia). Pero también la encontramos en el Museo de Rosario (Argentina), en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, en la Biblioteca Nacional de Madrid, en el Museo de Bellas Artes de Álava, en la Sala Navarro Ramón del Ayuntamiento de Altea, en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert de la Diputación Provincial de Alicante, en el Gabinete de Dibujos de la Real Academia de BB. AA. de San Fernando, en el Museo de Arte contemporáneo de Alicante MACA, en el Museu d´Art Contemporani Vicente Aguilera Cerni, en el  Ayuntamiento de A Coruña, o en la Colección Banco de España. Y en muchas colecciones particulares.

Solo podemos valorar lo que conocemos, y esa es la idea fundamental de este artículo: conocer la trayectoria artística y vital y la obra de Navarro Ramón para poner en valor una figura relevante del patrimonio artístico, cultural e histórico de Alicante. Con las imágenes, los enlaces adjuntos y las publicaciones accesibles en línea y en papel, les proponemos un acercamiento a la vida y la obra de Navarro Ramón.

Izquierda: Navarro Ramón en la exposición En consonancia. Emilio Varela y sus contemporáneo, 2021 MUBAG // Derecha: Navarro Ramón en el MACA, Arte en una tierra baldía, 1939-1959.

Publicado en: Hojadellunes.com

Margarita Azurdia. Primera exposición monográfica en Europa (hasta el 17 de abril de 2023)

Margarita Azurdia. Primera exposición monográfica en Europa (hasta el 17 de abril de 2023)

Carlos Treviño Avellaneda – AICA Spain / AECA

El Museo Reina Sofía ha sido el primer museo europeo en dedicar una exposición monográfica retrospectiva de la artista Margarita Azurdia, también conocida por uno de sus sobrenombres más famosos, Margarita Rita Rica Dinamita, uno de los tres que fue adoptando a medida que evolucionaba en las diversas etapas creativas y, por lo tanto, en su forma de entender el arte (también adoptó los de Margot Fanjul y Anastasia Margarita). Una constante y vertiginosa evolución que está en consonancia con la época histórica vivida y sus enriquecedoras estancias en Estados Unidos y Francia, referentes de las movilizaciones en favor derechos humanos e igualdad en las décadas de los 60 y 70 del siglo XX. 

Nació en La Antigua (Guatemala) en 1931 y estudió en colegios internacionales, como el internado Loretto Academy de Canadá. Su formación y carácter no hicieron fácil su vuelta a la sociedad conservadora guatemalteca en 1949, razón por la que se lanzó definitivamente al arte como vía de escape e instrumento transformador de la sociedad. Diez años más tarde, en 1959 viajó a California para continuar formándose y recaló en Palo Alto a principios de 1960, visitando museos, acudiendo a talleres libres y relacionándose con el mundo artístico de San Francisco. Allí experimentó con la abstracción y se empapó de las nuevas tendencias. Realizó una serie con obras basadas en el óvalo como símbolo del origen del universo y la naturaleza, experimentando con nuevos materiales en cuadros y esculturas. 

No olvidó sus orígenes ni renunció al internacionalismo, éste se relacionaba entonces con diseños sintéticos de formas geométricas, y aquél con la simetría y los vivos colores. Estas obras, a las que llamó Geométricas, se movían entre el Op Art y el colorido textil indigenista y se expusieron en la Galería DS en Guatemala, galería fundamental en la renovación del arte centroamericano por sus escenografías, serigrafías, los diseños geométricos y el establecimiento del puente entre los artistas y la sociedad guatemalteca (fundada por Daniel Schafer y Luis Díaz), y en la Galería Cisneros de Nueva York. Son de especial relevancia para su carrera el conjunto Asta 104, con mención honorífica en la X Bienal de Sao Paulo, que se expuso al año siguiente en le III Salón Independiente de México. Su proyección internacional continúa con su participación en la III Bienal de Arte Coltejer (1972) destacando con una serie de escultura en mármol con el óvalo como forma básica ensartados con pivotes que desafían la escultura realizada hasta esas fechas.

Entre 1971 y 1974 realizó la serie Homenaje a Guatemala, una serie de tallas en madera realizadas por artesanos y pintadas por ella que evocaban a los altares de los pueblos indígenas. Figuras zoomorfas, mujeres ataviadas con diversas parafernalias que muestran el sincretismo religioso del país. Quizás estas esculturas sean lo más llamativo y característico de la artista. Se caracterizan por la repetición de los personajes femeninos sobre los que se interviene con elementos ornamentales (plumas, calaveras, máscaras, frutas de barro, etc.), situados sobre pequeñas mesas de madera que evocan los altares religiosos que se decoran con patrones geométricos de llamativos colores. A estos altares se incluyen elementos militares, como fusiles, que hacen alusión a los años de guerra y, especialmente, la banana ligada a la conflictiva relación del país con la United Fruit Company.

Unos días después de terminar esta serie de esculturas talladas, se trasladó a un pequeño apartamento en París, por lo que su obra de grandes dimensiones se tuvo que reducir a pequeños dibujos acompañados de palabras, frases y poemas, en los que mostraba sus reflexiones, como Rencontres. En esta serie de dibujos y textos muestra su ideario más característico, la vinculación espiritual de la tierra generadora y los animales con la mujer, dibujos en los que los que el motivo más repetido son mujeres en un sentido que hoy podríamos incluir en el ecofeminismo. Este contacto en París con los nuevos feminismos unidos al body art, la unión de danza posmoderna y otras disciplinas artísticas.

Además de los contactos con la danza, los primeros dibujos de la serie Recuerdos de la antigua, los llevó a cabo en su visita a Garrucha (Almería) en 1976. Desde 1977 ya estaba consolidado el grupo Omega Institute de Nueva York, como foco contracultural para el estudio de budismo y las nuevas espiritualidades. Con base en este tipo de experiencias, Azurdia realizaba ceremonias de amor y paz para el planeta con grupos de mujeres para la unión con la tierra en lugares arqueológicos de especial relevancia en su país.

En 1993, de vuelta en Guatemala, publica en un libro sus dibujos en crayón y acuarela que había realizado en 1989 en París.

Con el nombre de Margarita Anastasia firmó sus Altares I y II (1998), son dos armarios artesanales de madera intervenidos con pintura para dotarlos de ese especial colorido indigenista en los que inserta imágenes de sus propios catálogos de exposiciones, papeles pintados, fotografías de rituales y ceremonias relacionadas con danza posmoderna que llevaba a cabo con su grupo de actuación y cualquier otro tipo de objetos a modo de ofrenda en los que se rinde homenaje a la Diosa Madre, representada en tallas de madera pintadas. 

LA INAUGURACIÓN DE LA REMODELACIÓN DEL MUSEO GREGORIO PRIETO

LA INAUGURACIÓN DE LA REMODELACIÓN DEL MUSEO GREGORIO PRIETO

Miguel Ángel Chaves Martín – Presidente AICA Spain / AECA

El pasado lunes, 9 de enero de 2023, la Fundación Gregorio Prieto organizó en Valdepeñas una inauguración por todo lo alto para mostrar la gran labor que han llevado a cabo durante dos años, con pandemia por medio, ocasión que ha aprovechado para invertir en su Museo más de 600.000 euros de sus fondos privados en los 2000 metros cuadrados en los que almacenan más de 5000 obras del pintor manchego, principal artista plástico de la Generación del 27, testigo y creador de arte del siglo XX en nuestro país.

Gregorio Prieto (Valdepeñas, 1897-1992), fue uno de los vanguardistas españoles más internacionales. Pintor, fotógrafo, dibujante, etc., fue el creador, junto a Eduardo Chicharro, hijo, del Postismo y el creador del Pop Art en España mediante sus popares, versión castiza del movimiento estadounidense. El museo abrió sus puertas en una casa solariega del siglo XVII en el centro de Valdepeñas, en 1987, y fue inaugurado oficialmente por Juan Carlos I en 1990.

Emiliano García Paje, presidente de Castilla-La Mancha.

Esta nueva etapa ha incluido reformas estructurales y mejoras en el edificio del siglo XVII, que posee una cuevas y bodegas, destacando la total accesibilidad para personas con diversidad funcional con movilidad reducida. Se ha reordenado la colección para conseguir una unidad y facilitar cronológicamente y por temática el acercamiento al artista, ya que su obra es tan variopinta y extensa que en la anterior ordenación los visitantes se perdían. 

Se ha abierto una sala específica de Generación del 27 (con dibujos de Lorca y Alberti, entre otros), una sala Biográfica, una sala de Audiovisuales y se ha dotado al museo de una audioguía que revive emocionalmente la obra y vida del artista, con actores que ponen voz a destacadas personalidades y se adapta a todas las edades, especialmente con un enfoque didáctico para escolares. Además de pequeños detalles decorativos en fachadas, sistemas de instalación de la obra, color de las paredes, restauración y enmarcación de obras, nueva iluminación sostenible, climatización, aislamiento, nuevo almacén, sistemas domóticos, que lo convierten, hoy por hoy, en uno de los museos de bellas artes de titularidad privada más relevantes de Castilla-La Mancha.

Sala 2 de la exposición permanente.

Se han habilitado dos salas para llevar a cabo exposiciones temporales. La primera de las muestras temporales lleva por título Gregorio Prieto. Retrato de un siglo, donde se aprecia la evolución del artista a través de sus retratos de grandes personalidades de las artes y las ciencias del siglo XX, y que incluye como obra invitada Mi madre y yo (circa 1927), autorretrato al óleo junto a la figura de su madre ausente, que ha sido cedida por el Ayuntamiento.

La segunda exposición temporal se consagra a los 30 años del Certamen de Dibujo Gregorio Prieto, instituido por el artista en 1991 para promover la disciplina entre las nuevas generaciones de creadores y que, a día de hoy, constituye el premio de mayor prestigio y perdurabilidad de este género en España. La muestra recopila las obras merecedoras del primer y segundo galardón a lo largo de este tiempo.

Exposición temporal Gregorio Prieto. Retrato de un siglo.

El acto de inauguración lo llevo a cabo el presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, recibidos por la presidenta de la Fundación Gregorio Prieto, María Concepción García-Noblejas Santa Olalla, y le director del Museo, Raúl Luis García. Asistieron, además, el presidente de las Cortes, Pablo Bellido Acevedo, la consejera de Educación, Cultura y Deportes, Rosa Ana Rodríguez, el presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero Serrano, así como la delegada provincial de la Junta, Carmen Teresa Olmedo, la viceconsejera de Cultura, Ana Muñoz, el delegado provincial de Cultura, José Jesús Caro Sierra, y el alcalde de la ciudad, Jesús Martín Rodríguez. Valdepeñeros hijos predilectos, como Paco Clavel y Carmen García de Merlo (presidenta del Colectivo de Lesbianas y Gays, COGAM), diputados nacionales, investigadores, y un nutrido grupo de personalidades de todo ámbito, nos dimos cita para constatar cómo la inversión en cultura y la relectura de la obra artística desde puntos de vista actuales está en constante proceso.

AICA Spain no podía faltar a la invitación de la Fundación Gregorio Prieto por dos razones fundamentales: la primera porque estaban invitadas todas las asociaciones y entidades más importantes del mundo artístico con relación o intereses concretos relacionados con la obra de Gregorio Prieto; y, segundo, porque dos de los miembros de AICA Spain han sido los únicos investigadores que han dedicado sus tesis doctorales a Prieto, Javier García-Luengo Manchado (dedicado fundamentalmente a estudiar su vida y obra) y Carlos Treviño Avellaneda (dedicado a descifrar los significados de su simbología homoerótica).

Aprovechamos desde aquí para felicitar a la Fundación Gregorio Prieto por su magnífica labor y su siempre amable consideración con la Asociación Española de Críticos de Arte.

Fernando Alvira Banzo expone “Desastres” en el Palacio de Montemuzo (Zaragoza)

Fernando Alvira Banzo expone “Desastres” en el Palacio de Montemuzo (Zaragoza)

AICA Spain / AECA

Fernando Alvira, pintor, crítico de arte, académico, profesor y presidente honorario de la Asociación Española de Críticos de Arte, presenta su última exposición en Zaragoza, en las salas del Palacio de Montemuzo entre el 20 de diciembre y el 26 de febrero de 2023. Organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza y la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis de Zaragoza, Alvira refleja su pasión por Goya reflejando en sus lienzos el drama humano con una enorme soltura y capacidad expresiva.

En el catálogo de la exposición, el presidente de la Real Academia de San Luis, Domingo Buesa Conde, afirma: “Fernando Alvira Banzo ha logrado, después de muchos años de intenso trabajo y de fructífera investigación, convertirse en el referente de la más sugerente y atractiva visión del paisaje aragonés, como buen heredero de esa escuela del horizonte sugerido de Beulas. Sus “paisajes viajados”, que son un cálido homenaje a esta tierra, constituyen una muestra de su enorme capacidad artística y nos preparan para su incursión actual en un escenario con figuras, quizás en unas figuras con escenario que nos hablan de la vida, de la pasión de vivir. (…) Las figuras se construyen en negro y se destruyen en blanco como se refleja con precisión en las exquisitas fotografías realizadas por nuestro académico Rafael Navarro para este catálogo. Todo es un cuidado y elaborado ejercicio intelectual que se escribe con la habilidad del pincel y la enorme intuición artística de este pintor oscense, vicepresidente por méritos propios de la Real Academia.  Les aseguro que es una experiencia magnifica ante la que no podrán permanecer ajenos».

Con más de cien exposiciones a sus espaldas, tanto individuales como colectivas, Fernando Alvira ha puesto de manifiesto su capacidad de trabajo y la diversidad de técnicas, óleos, acuarelas, dibujos a plumilla, carboncillos…, mostrando siempre un estilo personal e inconfundible, y que ahora presenta en su personal visión de los Desastres de la Guerra de Francisco de Goya. A lo largo de las tres salas, Alvira propone óleos de gran formato, dibujos y muestras de sus ‘Paisajes viajados’, que reflejan una realidad vital: los innumerables viajes realizados entre Huesca y Zaragoza a lo largo de su trayectoria profesional. Como señaló el propio Alvira, “no he olvidado que decidí muy pronto que quería ser pintor de paisajey sigo pintando sobre todo el entorno en el que vivo”. 

El Instituto Nacional de Industria (INI). Imagen, propaganda, territorio y arquitectura

El Instituto Nacional de Industria (INI). Imagen, propaganda, territorio y arquitectura

Miguel Ángel Chaves Martín – Presidente AICA Spain / AECA

En la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (Hortaleza, 63) se celebra desde el 20 de diciembre y hasta el 13 de enero la exposición La imagen del INI 1941-1975. Propaganda, territorio y arquitectura, comisariada por Rafael García, profesor de la Escuela de Arquitectura de Madrid y Ángeles Layuno, miembro de AICA Spain y profesora en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Alcalá. 

Creado en 1941 con el objetivo de dirigir e impulsar los sectores estratégicos de la industria tras la contienda civil, el Instituto Nacional de Industria ejerció un papel fundamental en el desarrollo de la industrialización y la economía española. Su importancia tanto económica e industrial, como social y política, ha sido ampliamente resaltada a la vez que debatida en múltiples estudios previos. Sin embargo, no ha sido hasta ahora contemplado bajo la óptica de su legado patrimonial. Están ausentes de un estudio global las aportaciones en los importantes campos de la imagen visual y gráfica, la propaganda y la arquitectura y el urbanismo de la industria y la obra pública, así como los impactos que en la creación de un nuevo territorio y paisaje industrial promovió la política estatal del Instituto.

Esta exposición se hace eco de dicha carencia y se centra en ofrecer una panorámica de las múltiples facetas en que el INI se visibilizó, contribuyendo por tanto a su representación y a la creación de su imagen. Las más de 120 empresas matrices fundadas o participadas entre 1941 y 1975 se vincularon a un aparato de propaganda cuyo principal órgano de difusión fue la propia Revista del Instituto Nacional de Industria, pero también las exposiciones, y otros medios gráficos y audiovisuales. Su relevancia resulta fundamental, pues construyen la imagen evolutiva con que el INI planteaba la “industrialización” de todo el territorio nacional.

Los aspectos que se recogen en esta muestra pretenden reflejar de manera pionera la importancia patrimonial del legado del INI, promoviendo su conocimiento y valoración actual entre la sociedad en su conjunto. 

La exposición ha sido resultado del proyecto de investigación “La imagen del Instituto Nacional de Industria (1941-1975)”. Difusión, territorio y arquitectura en el período histórico del franquismo”, el cual ha sido llevado a cabo como proyecto coordinado del Plan Nacional de Investigación “Generación de Conocimiento” (Ministerio de Ciencia e Innovación) mediante la colaboración entre equipos de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Alcalá, con especial colaboración de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI).

Forma y Color, Esencias de la pintura. Javier González Ramos expone en la Galería Orfila (Madrid)

Forma y Color, Esencias de la pintura. Javier González Ramos expone en la Galería Orfila (Madrid)

María Dolores Arroyo Fernández – AICA Spain / AECA

Filólogo y artista visual, Javier González Ramos (Madrid, 1978) expone del 19 de diciembre al 14 de enero de 2023 en la madrileña galería Orfila.

En la pintura actual de Javier González Ramos aún se puede descubrir una pasión por el color, una forma de expresión libre y ese optimismo vital tan característico de raíz matissiana. Y es así porque en sus primeras obras, especialmente paisajes, le inspiraron las tendencias impresionistas y fauvistas. En su evolución posterior ha derivado hacia una indagación sobre la abstracción en un doble sentido: la vertiente geométrico-constructiva o aquella otra que representa el Expresionismo Abstracto, sobre todo la actitud más contemplativa de este movimiento americano, Color field. Y, sin excluir ese trazo libre y espontáneo de la Action Painting, suele armonizar las distintas tendencias en una misma obra.

Todos estos referentes históricos delatan a un artista formado en la historia de la pintura, y que su puesta en práctica no es sólo un alarde discursivo de una moda contemporánea, sino un encuentro íntimo y personal con la pura materia pictórica. Él lo dice bien claro: “Es la síntesis entre las influencias recibidas y mis propios anhelos e individualidad que cristalizan para producir un lenguaje en el que forma y color se expresan por sí mismos”.

Los colores vivos de sus cuadros, acrílicos sobre lienzo, distribuidos en zonas planas o en ágiles y matizados trazados, los estructura en composiciones geométricas, o volumétricas de diversa índole. Su manifiesta voluntad de enriquecer el plano lo lleva a huir de la monotonía y a crear superficies cromáticas de diferentes tamaños. Busca, entonces, un dinamismo que atempera la planitud al adoptar distintos recursos sea mediante la exploración de matices, como se percibe en sus sugerentes veladuras, o cambiando la dirección de las heterogéneas figuras geométricas. Los distintos recorridos que adquieren los trazos o las formas más rígidas, las variaciones de rectas a curvas, el juego de colores complementarios o el gran formato, son algunas características de su obra. Al mismo tiempo, en cuadros como el titulado Vorágine (2020) toma un cariz de explosión de colores hasta el punto de estimarse más como un diálogo interior, como una acumulación de pantallas ¿ruido mediático o ensimismamiento?

Y, asimismo, parecen emerger en su obra signos concretos que semejan una ¿oculta e ilegible escritura?, y ¿qué hacen en el cuadro? Un pintor y filólogo, o viceversa, como es Javier González Ramos, es lógico que aúne las dos disciplinas que forman parte de su yo profesional. En esencia, las propias palabras del artista podrían resumir aquí su objetivo: “Mi pintura está libre de referentes físicos externos, pero sí busco con ella captar una parte de la realidad cotidiana”.

El árbol de la vida. Acrílico sobre lienzo (40×40 cm)

Nueva junta directiva AICA Spain/AECA

Nueva junta directiva AICA Spain/AECA

AICA Spain / AECA

El pasado 27 de diciembre la Asamblea General Extraordinaria de la Asociación Española de Críticos de Arte ratificó por unanimidad la nueva Junta Directiva de AICA Spain / AECA renovando así la candidatura presidida por Miguel Ángel Chaves Martín y su equipo de trabajo:

  • Presidente – Miguel Ángel CHAVES MARTÍN
  • Vicepresidenta 1ª Blanca GARCÍA VEGA
  • Vicepresidenta 2ª – Pilar AUMENTE RIVAS
  • Secretario General – Carlos TREVIÑO AVELLANEDA
  • Vicesecretaria 1ª – María Dolores ARROYO FERNÁNDEZ
  • Vicesecretario 2º – Alfonso GONZÁLEZ CALERO
  • Tesorera – Manuela RUIZ BERRIO
  • Tesorero Adjunto – José Luis MARTÍNEZ MESEGUER
  • Vocal – Montserrat ACEBES DE LA TORRE 
  • Vocal – Jesús Pedro LORENTE 
  • Vocal – Fernando MORAL ANDRÉS
  • Vocal – Desirée ORÚS CASADO

Renovador de la figuración: Álvaro Delgado

Renovador de la figuración: Álvaro Delgado

TOMÁS PAREDES – AICA Spain / AECA

Álvaro Delgado fue siempre curioso y experimentador, estudioso y zahorí, investigador de los grandes maestros, algo que se constata en su exposición de la Academia. Hay pintores que sentaron las bases de la pintura a lo largo de la historia, otros que abrieron vías a distintas formas de expresión. Aún, los que promovieron el contagio universal de los lenguajes. 

El padre de la pintura antigua es Apeles. Giotto di Bondone abrirá las puertas al Renacimiento y lo que plantea Masaccio lo desarrollará Fra Angélico. El gran pilar del Renacimiento alemán es Durero, una de las influencias de Álvaro Delgado. Ya octogenario le homenajeará con unas piezas soberbias, que lo recrean en El caballero, la muerte y el diablo o el Retrato de Carlomagno. 

Velázquez (1599-1660) reina como el maestro en la creación de espacios, de atmosfera en las obras en el Barroco. En tanto que Doménikos Theotokópulos (1541-1614) será un arriesgado renovador de las formas, no siempre entendido. En los cuarenta del siglo pasado, la admiración generalizada la tenía Velázquez, excepto Álvaro Delgado, que siempre prefirió a El Greco- y Palencia-, lo que se deja ver en paisajes y retratos. Es más, se podría hacer una exposición con las huellas de El Greco en la pintura de Álvaro Delgado. ¡Y sería un descubrimiento! 

Los nuevos planteamientos de Cézanne le consagrarán padre de la pintura moderna. Aunque Malraux se inclinaba por Goya:”Ahí está la levadura del arte moderno”. Luego, viene Picasso y lo pone todo patas arriba. Álvaro Delgado descubre a Picasso, ya en su formación, Vázquez Díaz mediante. Picasso y el cubismo. Cuando va becado a París, 1949, su interés se consolida, descubrirá a Soutine, la litografía con Mourlot.

En sus bodegones iniciales está el peso de la pintura tan bien construida de Bonnard y la sobriedad, hasta que Bonnard se desboca con hemorragias de amarillos. Sus primeros retratos ya anuncian que busca romper con lo que se hace, la figuración costumbrista. A partir de 1967 hay un giro proverbial, que se concreta en la realización del retrato del negus de Abisinia, Haile Selassie, hoy en la Real Academia de Bellas Artes. 

Lafuente Ferrari, Gaya Nuño, Camón Aznar, Sánchez Marín, Faraldo, Joaquín de la Puente, Caballero Bonald, Corredor-Matheos, Marín Medina, Francesc Miralles, Víctor Nieto, Montserrat Acebes…, del retrato en Álvaro Delgado se ha escrito en abundancia. En la muestra del centenario se exhiben varios ejemplos y, sobre todo, un montaje que muestra la “férvida depuración de su pintura”, que diría don Enrique Lafuente Ferrari. Del retrato de Mercedes Gal II, 1947, al de Pere Gimferrer, 1998, hay una distancia que recorre la compleja historia de las formas en el arte. 

Leopoldo María Panero, 1996, Óleo sobre tablex, 73 x 60 cm Colección Álvaro Delgado Gal

Este es un buen lugar para quien ame la pintura: la exposición del centenario de Álvaro Delgado. La pintura sólo se homenajea con la pintura y eso es lo que hace Álvaro Delgado en este conjunto sucinto de su trayectoria. Resumir a un pintor, que hizo tanto, en cincuenta piezas ha sido todo un reto. Baudelaire asegura que el fin de la poesía es la misma poesía. Igual sucede con la pintura, es lo que pone de manifestó esta exposición necesaria, esta propuesta rotunda del maestro de la Olmeda. ¡Álvaro decía “el arte viene del arte”!

Ramón Faraldo, 1996, Óleo sobre tablex, 41 x 65 cm Colección Álvaro Delgado Gal

¿Paisajista, retratista, bodegonista, estructuralista, experimentador, estilista analítico? Pintor convulso, revolucionario del gesto, grabador tibar, renovó la figuración en la pintura española, creando un lenguaje genuino, expresionista, esplendoroso y vivo, exultante lo observamos, a los cien años de su nacimiento. No le gustaban las etiquetas y menos la de retratista, decía “no soy un retratista, soy un pintor que hace retratos”. 

Expresionismo genuino, jugoso, espiritual, sensual, dramático, inequívoco. Siempre fue figurativo, a veces raya la abstracción, pero al final siempre aparece la figura, por deconstruida que esté. Hay bodegones de los noventa en los que cuesta distinguir los objetos, pero están. Alguien puede creer que se repetía, pero vean la eternidad que hay de la Vanitas, 1945, a Cabeza de carnero desollado frente a un agujero negro, 1992

 Álvaro Delgado era resuelto, aparentemente arrogante, decidido, altivo, activo, inquieto, campechano, castizo, buscador; quiso descubrir el alma de la pintura y para ello hizo y deshizo hasta llegar al corazón del gesto, que acarició o fustigó para hacerle cantar como un menino la mejor partitura de Mozart o el endiablado ritmo de Scriabin ¡Un príncipe del gesto filoneista en medio de una sociedad misoneista!

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, con el patrocinio de Reny Picot, organiza en sus salas temporales la exposición del centenario de Álvaro Delgado (1922-2016). Cincuenta pinturas, nueve estampas y dos libros de bibliófilo, fechadas entre 1945 y 2002, dejan constancia de la trayectoria creativa de un renovador, que hizo homologable la pintura española en el contexto internacional figurativo, en tiempos risueños a la abstracción.

Bodegón con gladiolos y calavera, 1997. Óleo sobre fibrapán, 130 x 81 cm   Colección Álvaro Delgado Gal

Madrileño de la calle de la Esperanza, hijo de un encargado de almacén, muy dotado para el dibujo, la guerra civil interrumpe su formación, que inicia con Vázquez Díaz. En 1940 entra en contacto con Benjamín Palencia, formando parte de la Segunda Escuela de Vallecas. Poco después conoce a Pancho Cossío, completando el trio de sus maestros españoles. No es desdeñable la importancia de Faraldo en su formación intelectual, aportándole imágenes de la pintura internacional, bibliografía francesa y actualísima.

En 1945 realiza su primera individual en Clan, expone en Buchholz- con los que serían germen de la futura Escuela de Madrid- y en 1947 participa en el IV Salón de Los Once. Dos años después va becado a París y se embebe de Picasso, Chaim Soutine, del litógrafo Mourlot. Desde sus inicios bonnardianos pasa por el cubismo sintético y mediados los sesenta da un salto cualitativo para encontrar su expresividad personal con un cierto anarquismo lírico, elegante, incisivo, grequista, alígero, perspicaz.

Desde entonces, participa en las bienales de Alejandría, Venecia, Sao Paulo; en cientos de exposiciones nacionales e internacionales, premios, academias, logrando un reconocimiento que le ubica entre los más reputados y brillantes artistas de los últimos lustros del XX en España y más allá.

En esta exposición, comisariada por Víctor Nieto y yo mismo,abierta hasta el 11 de diciembre, en la Real Academia de Bellas Artes, C/ Alcalá 13 de Madrid: paisajes, bodegones, retratos, homenaje a los clásicos- Durero, El Greco, Goya-, dibujos y huellas deslumbrantes de una síntesis prodigiosa de las formas con estilización fascinante. Crónicas de Navia y la Olmeda, Los fusilamientos de la Moncloa, Haile Selassie, Leopoldo María Panero, El diablo, Judío colgado; suite de aldabonazos plásticos, que obrarán un descubrimiento de la obra de Álvaro Delgado tanto en quienes creían conocerlo, como en los que le desconocían.

Obras de colecciones privadas, del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia, Real Academia de Bellas Artes, Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Fundación Santander, Fundación Telefónica, Museo de Anleo, Banco de España…

Tuvo los grandes premios del momento, perteneció a la Real Academia de Bellas Artes, a la Academie Européenne des Sciences, des Arts et de Lettres de París; y a otras academias españolas. A la muestra acompaña un magnífico catálogo con textos de Tomás Marco, Víctor Nieto, Álvaro Delgado-Gal, José Corredor-Matheos, Montserrat Acebes y yo mismo y bibliografía, así como datos complementarios de su actividad. 

Lo que importa en esta exhibición, didáctica, medida, es poder constatar la transformación de Delgado hasta conseguir su idiolecto. Los grandes artistas son eslabones de una cadena que contiene el arte plástico a través de los siglos. No se trata de un ranking de primeros o segundos, sino de enlazar propuestas genuinas que multiplican las posibilidades expresivas, consolidando los fines del arte.

A veces, se especula con la muerte de la pintura. Mientras haya vida, existirán creadores que se vean impelidos a expresar su entidad emocional y sensitiva, a expresarse por medio de lo que conocemos como arte. Como todo cambian, las concepciones personales también lo hacen, pero no dejan de existir.

Los fusilamientos de la Moncloa (d’après Goya) / Los fusilamientos del 3 de mayo (d’après Goya), 1969-1987. Óleo sobre lienzo, 180 x 300 cm  Museo Municipal de Arte Contemporáneo de Madrid, Conde-Duque

Lo excepcional de esta exposición del centenario de Álvaro Delgado es poder observar una obra, que parece hecha ayer, que sigue impresionado, emocionando, que nos anima a sentir que, en toda obra de arte, por pequeña que sea, cuando la miramos con atención, en la cercanía, podemos encontrar algo grande. Siento satisfacción en haber contribuido a que esta pintura tan intelectualizada, tan fecunda, impactante, pueda seguir proporcionando admiración y reconocimiento a su autor, que sin la mirada del espectador se oscurecería, se quedaría en un gesto baldío.  

La organización de todo este evento me ha dado la oportunidad de conocer mejor a personas extraordinarias por distintos conceptos, tales Alfredo Pérez de Armiñán y su capacidad infinita de actuar y de pensar; la figura de Álvaro Delgado-Gal, que ha escrito una joya para el catálogo; la generosidad de un mecenazgo brillante y silente como el de Francisco Rodríguez; Víctor Nieto, Hernán Cortés, Corredor-Matheos, Montse Acebes, Félix Andrada, Isolina Dosal, el personal adscrito a la Academia y externo. Y tantos amigos y coleccionista de Álvaro Delgado que con su presencia revitalizan su figura y su obra excepcional, luminosa, ascensional, revolucionaria por su excelente factura.

Floriografía. Exposición de Lolo Corella en la Galería Orfila

Floriografía. Exposición de Lolo Corella en la Galería Orfila

AICA Spain / AECA

Una línea preferente de Galería Orfila, como espacio expositivo cuyo cometido es dar cuenta del desenvolvimiento de nuestra inmediata contemporaneidad, ha sido mostrar, cada cierto tiempo, la obra de los artistas que con ella han venido colaborando, apoyando de este modo la continuidad de su quehacer y sirviendo de escrutinio a su propia evolución. La programación de la actual temporada, en que la galería conmemora el Cincuenta Aniversario de su fundación, se ajusta especialmente a este criterio, tal es el caso de la presente muestra de Lolo Corella (del 24 de octubre al 19 de noviembre) la séptima individual de esta artista en esta sala, desde la primera que celebrara el año 1996. Pintora original, como demuestran sus constantes búsquedas a partir de una personal concepción del color que lo preside todo, de la armonía y la belleza, ha sido capaz de transitar de manera coherente, a lo largo de estos años, desde una geometría pura, aun de vívidas quintaesencias incluso espirituales -de mandalas se podrían calificar acaso sus abstracciones de aquella época-, hasta la inspiración en el mundo natural de su último período. Una geometría, un orden intrínseco en ese microcosmos, que nos descubre para asombro de nuestra propia racionalidad, como es la “floriografía” que presenta en esta exposición; el infinito detalle con que traslada al lienzo una naturaleza de colores exultantes; el misterio de una belleza con que se acerca a una suerte de sub-realidad.

Lolo Corella, licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense, siguió diversos cursos de pintura, diseño gráfico y grabado en Roma y Florencia. Ha realizado, desde 1990, una docena de exposiciones individuales y participado en numerosas colectivas, entre las últimas: “Constructivismo y otras actitudes de la racionalidad”, Galería Orfila (2011); las ferias internacionales de arte Scoope Basel (Suiza) y Art Fair Luxembourg (2018), Art Fair Insbruck (Austria) y Affordable Art Fair, Milán (Italia) (2019).

Lolo Corella. Dalia azul. Acrílico sobre tabla. D.95 cm.

DOS LENGUAJES PARA CELEBRAR EL ARTE. Exposición de Lorna Benavides y José Manuel Ábalos

DOS LENGUAJES PARA CELEBRAR EL ARTE. Exposición de Lorna Benavides y José Manuel Ábalos

BENITO DE DIEGO GONZÁLEZ – AICA Spain / AECA

La escultora costarricense Lorna Benavides y el pintor -y arquitecto- donostiarra José Manuel Ábalos, los dos afincados en la mediterránea Valencia, con su mar y su luz modulando las vivencias  y pulsiones artísticas de ambos creadores, presentan sus obras en la sala del Centro Cultural Nicolás Salmerón cuyas paredes, desde sus orígenes, han acogido importantes efemérides de notable repercusión en la vida cultural madrileña y ahora presenta esta exposición comisariada por la crítica de arte Manuela Ruiz Berrio.

Lorna Benavides, vocacional artista, expone una colección de esculturas, que son conjunciones de distintos materiales, (mármol, ónix, alabastro, …), de acuerdo con las texturas que cada una de las  partes de sus obras le exige, con el fin de obtener, en una visión holística, figuras armoniosas y de su más alta valoración estética. 

Son esculturas simbólicas, de estirpe surrealista, que irradian esencias hansarpianas en las sensuales y pulidas superficies, que, sustentadas por una palpitante filoginia, hacen referencia homológica a partes y funciones propias de la feminidad y de sus peculiares formas. Por ello son sugerentes de ideas y emociones, que estimulan la imaginación.

Como ya hemos dicho en otra precedencia, sus esculturas son, todas ellas, piezas bien resueltas y equilibradas, dotadas de armónica euritmia, cuando se contemplan en todos sus ángulos y perspectivas, pues las esculturas de Lorna Benavides se dibujan en el espacio con elegancia y voluptuosidad y una variedad cromática que ahonda su expresividad y su atractivo.

De José Manuel Ábalos tiene escrito Antonio Martínez Cerezo en el Diccionario de Artistas Españoles, que la máxima de este artista es “pintar casas con paredes de mar y techos de puro cielo”, y así es, en efecto, pues, como demiurgo que oficia sobre el altar ofrendario, rinde culto abundante a mares calmosos, sin tornasoles, iluminados por la luz mistérica de unos soles crepusculares y cielos multicolores, como solo en las ensoñaciones oníricas pueden darse.

Así se puede encontrar una de sus singulares marinas instalada en el lugar en donde debería de estar el espejo en el que, pintor, perro y modelos se miran, en el cuadro velazqueño, en la sala donde “las meninas” posan para Velázquez, visto por detrás por Ábalos. O bien, esos mares se desparraman fuera del lienzo y aun del caballete que el pintor dibuja, en multifacéticos, coloristas y luminosos torrentes pintados en falsos collages y en ocasiones con inacabadas pinceladas, en un totum revolutum armonioso.

Todo ello descubre a un espíritu y a un sentimiento profundamente surrealistas: Y es que Ábalos emite ecos emocionales de las mistagógicas pinturas de Magritte, pero con una fuerte personalidad propia ampliamente distintiva y reconocible.

Es el espíritu el que guía la mente de ambos artistas y la mente a las manos de la que esculpe y del que pinta, creando figuras y emociones, con las que se celebra el arte en la asociación de dos lenguajes distintos, pero miscibles y complementarios, que contabilizan como una excepción en cierta parte del mundo del arte decadente en ideas y en exigencias de excelencia.

ARTE ESPAÑOL. BIOGRAFÍAS INÉDITAS. Presentado el nuevo libro De Francisco Arroyo Ceballos

ARTE ESPAÑOL. BIOGRAFÍAS INÉDITAS. Presentado el nuevo libro De Francisco Arroyo Ceballos

AICA Spain / AECA

Publicado por la Editorial La Quinta Rosa se ha presentado en la Sala O_Lumen de Madrid (C/ Claudio Coello, 141) el libro Arte Español. Biografías inéditas, del artista y crítico de arte, miembro de AICA Spain / AECA, Francisco Arroyo Ceballos.

En el acto de presentación acompañaron al autor, Marián Aguilar, delegada de Promoción, Cultura y Patrimonio Histórico de Córdoba. José Gabriel Astudillo, presidente de la Asociación Española de Pintores y Escultores (AEPE). Lydia Gordillo Pereira, pintora. Jorge Regueira, artista plástico. Y José Manuel Rosario Luna, editor.

El libro, prologado por José Gabriel Astudillo, presidente de AEPE y por Miguel Ángel Chaves, presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte (AICA Spain / AECA) recoge 120 biografías básicas de artistas españoles contemporáneos. Y lo hace -como escribe Miguel Ángel Chaves en su presentación- desde una óptica personal, original, novedosa y del todo pertinente, dejando hablar a los protagonistas, a partir de tres preguntas básicas que ordenan el pensamiento de cada creador, sus inicios en el arte, su actitud ante la obra y su valoración personal de los logros más relevantes conseguidos. Estamos, sin duda, ante un nuevo referente de la historiografía del arte español contemporáneo. Una mirada más con la que enriquecer la pluralidad de miradas divergentes que caracterizan el arte actual.

El autor, artista y crítico de arte, da la palabra a los artistas y no a las obras. Son ellos los que se van identificando, reconociendo en su trabajo y explicando sus procesos. Tres preguntas para ciento veinte artistas, todas diferentes, todas personales, todas justificadas. Desde la que podríamos llamar “subjetividad del conocimiento”, porque son estos cien como podían serlo otros tantos. Pero los que son, lo son con razón, con conocimiento de quien, artista y crítico de arte, ha sabido hilvanar un discurso coherente y bien articulado haciendo una inevitable y bien justificada selección.

DebatsMAV: Repensant les exposicions d’artistes dones. Nuevo ciclo de la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales

DebatsMAV: Repensant les exposicions d’artistes dones. Nuevo ciclo de la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales

AICA Spain / AECA

Las exposiciones de artistas mujeres a debate en tres sesiones organizadas por la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) en Valencia, Castellón y Alicante. Su objetivo es compartir opiniones y experiencias de artistas y profesionales del sector sobre la mejor manera de hacer público el trabajo de las artistas y conseguir un mayor equilibrio en la programación expositiva de museos y centros de arte. 

“Es un debate imprescindible en el momento actual de mayor reconocimiento del talento de las mujeres artistas con relevantes exposiciones individuales y colectivas, pero también de persistencia de notorios desequilibrios de género -de las 10 exposiciones individuales programadas por Abierto Valencia, solo 3 están protagonizadas por mujeres-, así como de transformación del mismo formato expositivo y del contexto cultural y social”, señalan las organizadoras. 

El ciclo constará de tres sesiones y contará con destacadas artistas, investigadoras y comisarias del mundo del arte para abrir los debates: Amparo Carbonell, artista y comisaria, Mayte Garbayo, comisaria e Isabel Oliver, artista, el día 25 de octubre en el Centre Cultural La Nau de Valencia y ha sido organizado en colaboración con el Vicerrectorat de Cultura i Societat de la Universitat de València dentro del ciclo de Dones Creadores; la comisaria de proyectos artísticos y educativos, Assumpta Bassas, la artista Julia Galán y la directora del MACVAC, Rosalía Torrent, el 11 de noviembre en la Llotja de Cànem de Castelló, y por último, Rosa Castells, directora del MACA, Rocío de la Villa, comisaria, y Paloma Navares, artista, el 23 de noviembre en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA).

“Repensant les exposicions d’artistes dones” es la primera edición de DebatsMAV, una iniciativa con vocación de continuidad que persigue generar en nuestra Comunidad un espacio de reflexión abierto a la ciudadanía para promover la igualdad y el reconocimiento de las aportaciones de las mujeres a la historia del arte. La asociación cuenta con el apoyo de la Viceprèsidencia i Conselleria d’ Igualtat i Politiques Inclusives (Generalitat Valenciana) para esta primera edición.

Creada en 2009, Mujeres en las Artes Visuales cuenta con 95 socias en la Comunidad Valenciana y 856 a nivel nacional procedentes de los diversos ámbitos del mundo del arte: artistas, comisarias, investigadoras, gestoras culturales, docentes, galeristas, periodistas especializadas, editoras, diseñadoras, críticas, coleccionistas, arquitectas, etc. 

La asociación trabaja como una entidad sin ánimo de lucro y de forma horizontal para conseguir su principal objetivo: promover la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres dentro del sector cultural y el cumplimiento de la Ley de Igualdad. Para ello impulsa el trabajo colaborativo entre las socias, al mismo tiempo que defiende desde el activismo feminista, nuestros derechos y proyectos comunes, apoyando y visibilizando aquellas iniciativas que contribuyan a que las mujeres sean parte activa y empoderada en una sociedad democrática, ecuánime y diversa.

Madrid – Lisboa. Nuevos espacios para el arte y la creación contemporánea (2001-2021). Una revisión desde la crítica

Madrid – Lisboa. Nuevos espacios para el arte y la creación contemporánea (2001-2021). Una revisión desde la crítica

Webinar organizado por la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA) y las secciones nacionales AICA Spain y AICA Portugal

Sesión online, miércoles 19 octubre 2022  –  18:00-20:00h (hora Madrid)

Para recibir el enlace a la sesión (Zoom) es necesario inscribirse enviando nombre, apellidos y evento (webinar Madrid-Lisboa) al correo: aicainternational.webinar@gmail.com



Juan Antonio Tinte y la Señorita Pinckelton

Juan Antonio Tinte y la Señorita Pinckelton

JUAN ANTONIO MORENO – AICA Spain / AECA

Presencia. Existía expectación -como pudo comprobarse en la inauguración- por conocer el último trayecto artístico de Juan Antonio Tinte y, desde luego, por ver a la Señorita Pinckelton, personaje inventado por el pintor madrileño hace ya casi una década que forma parte del imaginario colectivo.

En “Historias no contadas de la Señorita Pinckelton”, la protagonista asienta sus dominios estéticos en el “Pinckelton Creative Art Space” de la madrileña calle Pelayo.  La muestra reafirma la figura -ya icónica- de esta aventurera independiente y conserva la solidez de un relato que mantiene los signos que identifican el reciente viaje pictórico de Tinte. La presencia de Mrs. Pinckelton es absoluta e imprime la huella de un creador que hace una apuesta importante en la que destaca la intervención sobre un vestido de la casa Maison Mesa, que se imbrica en un espacio dominado por un cromatismo que irradia mucha luz.

La última obra de Juan Antonio empatiza de inmediato con el público, al que invita a participar en esa fascinante travesía rodeada de misterios y ausencias. La imagen de la protagonista tiene tanta fuerza que considero que la señorita Pinckelton es un personaje que podría ser abordado audiovisualmente. No en vano, el germen de su origen está en el séptimo arte, en la bellísima actriz Hedy Lamarr.

En suma, nos encontramos ante una de las más destacadas propuestas artísticas realizadas en nuestro país en estos años de incertidumbre, que aquí no existe. Todo lo contrario, tenemos la certeza de una obra muy coherente que avala la calidad de un gran artista contemporáneo.

Abel Cuerda Regresa a la Galería Orfila

Abel Cuerda Regresa a la Galería Orfila

JUAN ANTONIO MORENO – AICA Spain / AECA

Maestría. Casi tres años después de su última muestra, Abel Cuerdaregresa a la madrileña Galería Orfila. Una parte muy importante de ese período lo hemos vivido en la incertidumbre más absoluta. La pandemia mundial del COVID-19 ha paralizado nuestras vidas: han sido unos años marcados por la muerte, el dolor y la pérdida. Y cuando parece vislumbrarse el final de tanto horror, aparece el de otra guerra.

Si los demonios de la sinrazón cabalgan a su libre albedrío, la devastación adquiere una presencia verdaderamente insoportable. Ante esta lamentable realidad, el arte es un bálsamo que genera belleza, es una luz que resplandece y que se opone a la oscuridad que suscitan todos aquellos que abominan de la razón.

   En estos años, Abel Cuerda, fiel a su compromiso con el arte, sigue pintando y experimentando con nuevas propuestas artísticas. No ha detenido su imaginación y en esta etapa se adentra en una búsqueda que le lleva a probar con texturas (telas) que integra a la perfección sobre la madera, consiguiendo el deseado equilibrio y armonía en su composición. En este discurso artístico se atisba en algunas de sus obras un apunte pop ciertamente interesante.

   Abel Cuerda confirma su maestría y dominio en la combinación de los colores, conformando una obra luminosa que empatiza emocionalmente con el público.  Configura un imaginario visual muy reconocible: sin duda, es el pintor del color.

Centenario de Álvaro Delgado

Centenario de Álvaro Delgado

MONTSERRAT ACEBES DE LA TORRE – AICA Spain / AECA

Un análisis pausado y profundo sobre la vida y la obra de Álvaro Delgado me permitió acercarme al artista y su universo. La abundante documentación analizada, el entrar en contacto directo con sus estudios en Madrid, Navia y la Olmeda y recorrer junto a él aquellos lugares donde se fundamenta su obra, me facilitó conocer en su propio terreno tanto su faceta humana como artística. 

Álvaro Delgado Ramos nace el 9 de junio de 1922 en Madrid, en la calle de la Esperanza nº 15 y si como dice Ortega y Gasset (Velázquez,1959): “el oficio se decide en vista del panorama con que la existencia se nos presenta”, hay que reconocer que no lo tenía nada fácil. La Guerra Civil, que desde muy joven le tocaría vivir, será decisiva en ese camino hacia la pintura, a la que llega huyendo del acoso de una dura realidad. En principio, asiste a las clases de dibujo de estatua que se impartían en la Escuela de Artes y Oficios donde consigue el Premio Extraordinario en esta materia. Allí trabajó bajo la dirección del pintor Mariano Sancho, quien le recomienda matricularse en la escuela provisional de Bellas Artes, al frente de la cual estaba Vázquez Díaz, creador inconformista y culto que, a su regreso de París, se mostraba partidario de Cézanne, del cubismo y el rigor constructivo del cuadro, aspectos que permanecerán en el sustrato de la obra de Álvaro Delgado. En sus clases estableció amistad con Francisco San José, Carlos Pascual de Lara, Gregorio del Olmo, Martínez Novillo, Luis García Ochoa que, sin ser alumno, frecuentaba el lugar. Las dificultades del momento, la inseguridad y el miedo favorecieron la cohesión entre ellos. Álvaro Delgado se convertiría en el futuro impulsor del grupo para abordar nuevos proyectos. 

En 1939 cierra sus puertas la escuela provisional de Bellas Artes. Los estudios realizados durante la contienda no le fueron convalidados. Por aquellos días, Álvaro Delgado frecuentaba el estudio del escultor Aventín, donde conoce a Benjamín Palencia que iba a suponer la oportunidad de proyectar lo aprendido con Vázquez Díaz. Ambos maestros coincidían en un marcado antiacademicismo, amor a la tradición y en su interés por las vanguardias. En esos encuentros se gestará la continuidad de la Escuela de Vallecas, a la que perteneció. Hecho que cobra una importancia vital en la trayectoria artística de Álvaro Delgado como refugio, impulso y continuidad en su formación. Coprotagonista de los hechos, entre 1939-1942, su testimonio nos es muy valioso puesto que aporta luz sobre la actividad artística del Madrid de postguerra. En Vallecas aprende a entender el arte en contacto con la vida, proyectándose esta visión en toda su obra y particularmente en el paisaje castellano; además, de un acercamiento a la literatura, en particular a nuestros clásicos, a la generación del 98 y a los poetas de los primeros años del siglo XX. En realidad, lo que buscaban Álvaro Delgado y el grupo de jóvenes con los que había compartido enseñanzas, era seguir trabajando en libertad. Vieron en Benjamín Palencia la persona indicada, puesto que ya había sentido junto al escultor Alberto Sánchez, antes de la Guerra, los mismos deseos de renovación partiendo del amor a la pintura de Velázquez y en particular a la de El Greco. 

Tras abandonar Vallecas, Álvaro Delgado conoce en las tertulias del café Lyón, al que considera su tercer maestro, Pancho Cossío. De él admira la sensualidad con que trataba la materia dando a la obra un matiz poético. Algunos críticos también destacan, en esa generación, la presencia de Gutiérrez Solana en lo referente a la tendencia hacia la monocromía y un cierto acercamiento al expresionismo. El conjunto de todas esas enseñanzas constituye el pilar sobre el que se asienta «La Joven Escuela de Madrid», cuyo origen se remonta a la Exposición de Buchholz (1945) y de la que Álvaro Delgado es uno de los protagonistas.

 Interior del Café Lion (Madrid). Revista Cortijos y Rascacielos, 1931.

Lo que mantiene unidos a esos jóvenes artista, entre otros factores, era la dificultad para introducirse en el mundo artístico. Ante este reto, Eugenio d’Ors, a través de la Academia Breve de Crítica de Arte, supuso un importante apoyo permitiendo que la Escuela de Madrid estuviera presente en sus exposiciones. Concretamente, Álvaro Delgado fue seleccionado para el IV Salón de los XI con el apoyo de Eduardo Llosent, quien, además, le abre las puertas para que realice, en 1947, una exposición individual en el Museo Nacional de Arte Moderno, del que él era director, hecho que supuso su lanzamiento en el mundo artístico. Del mismo modo, durante la década de los cincuenta, las Bienales dan paso a sus componentes. Álvaro Delgado participa, en 1954, en II Bienal de Arte Hispanoamericano de La Habana, donde recibe el premio “Ciudad Santiago de Cuba”. No obstante, cuando iban salvando las dificultades, esa generación se ve sometida a la presión que ejerce la pintura abstracta tras el apoyo recibido en la Escuela de Altamira y en la Primera Bienal. En la Exposición de Mayer, 1959, el grupo se plantea el riesgo de permanecer juntos.

Es necesario reconocer el esfuerzo que llevaron a cabo los artistas de la Escuela de Madrid por desbancar el arte oficialista y por abrir el camino a las nuevas generaciones para que resurgieran las corrientes vanguardistas, truncadas por la Guerra Civil. Su generación, sin embargo, ha sido, en parte, injustamente silenciada. Se les asocia con una figuración tradicional, y la crítica, sin un análisis serio, la tacha de ser una pintura afín al franquismo, cuando varios artistas del grupo pertenecían a familias de tendencia izquierdista y habían sufrido desde diferentes ángulos la dictadura por esta causa. La acusación, en el caso de Álvaro Delgado, es infundada si se tiene en cuenta que es autor de las ilustraciones contra el Generalísimo que aparecieron en Pueblo cautivo, libro publicado por la FUE en 1946 de forma anónima y clandestina. El texto recogía los poemas antifranquistas escritos por Eugenio de Nora. Para el artista, Pueblo Cautivo era un grito de resistencia, una provocación que costó la cárcel a muchos.

En el estudio realizado en torno a la figura de Álvaro Delgado, vi conveniente llevar a cabo una revisión de los juicios establecidos, en la abundante opinión crítica, sobre este artista, puesto que algunas publicaciones continuaban asociándole con la figuración tradicional, dejando su imagen anclada en la Escuela de Vallecas y en la Escuela Madrileña, cuando ya, en 1955, obtiene el Gran Premio de Pintura en la Bienal de Arte Mediterráneo de Alejandría. Allí, señalaba Figuerola Ferretti, nuestro arte tuvo que relacionarse con el francés. Se presentaron artistas de la talla de Derain o Marc Chagall, entre otros. 

Álvaro Delgado, en torno a los años 60, ante el debate figuración-abstracción se mantiene fiel a una figuración constantemente abierta a las aportaciones de las corrientes abstractas y matéricas. A lo largo de su trayectoria no se dan momentos de ruptura estilística, sino un proceso de continua evolución. Si bien, el cubismo subyace en su obra, se impone el expresionismo que, de una u otra manera, siempre ha estado presente en Álvaro Delgado, tanto por su pensamiento comprometido como por su carácter vitalista.

Para comprender la obra de un artista, según Álvaro Delgado, es necesario conocer sus proezas, todo su azar, ya que eso puede expresarlo artísticamente y nos ayuda a llegar a conocer la clave de por qué su autor hace lo que hace y pinta como pinta. Son muchas las cualidades que le definen: trabajador infatigable, inteligente, conversador brillante, crítico lúcido. A ello se suma una insaciable curiosidad por saber, una desbordante imaginación y sentido del orden poco común. Actitudes que nos llevan a afirmar que Álvaro Delgado es barroco en sus formas, pero clásico en los conceptos. 

En lo referente a la temática, he llegado a la conclusión de que se remite al artista en su universo. En ella une sentimiento y razón, lo ingenuo y lo profundo, lo real y lo fantástico, lo inmediato y lo universal. Pone el acento en el aspecto cultural, como se observa en los títulos de sus cuadros, que resultan imprescindibles para llegar a los principios explicativos de su esencia. Observamos cómo la literatura, la música, la filosofía, la ciencia, la religión, la mitología y la propia pintura, han proporcionado múltiples motivos y recursos a la obra de Álvaro Delgado. A través de sus d’après nos asoma a la historia, mediante continuas referencias a los artistas de diferentes épocas, con el afán de homenajear algunos que considera maestros, y en ese diálogo con el pasado entender el presente. Todo ello nos lleva a hablar de una pintura culturalista.

El paisaje se nos muestra como escenario de vivencias, primero en los alrededores de Madrid, posteriormente, en su “Crónica del Navia” y su “Crónica de la Olmeda”, presenta Asturias y Castilla respectivamente. Para abordar estos dos mundos, que considera complementarios, parte de experiencias concretas sobre las que reflexiona, analiza y se proyecta. En ellas ha ido plasmando los seres que conoce y que admira, los paisajes sobre los que camina, así como los animales que integran los ecosistemas en torno a los que gira y se desarrolla su vida. Por todo esto, sus pinturas son, en parte, retazos autobiográficos. 

Tras su primer encuentro con el paisaje asturiano, en 1954, Álvaro Delgado queda atrapado por el color y la belleza del norte. Sus paisajes son símbolos persistentes de Asturias, la ermita, el hórreo, el caserío, la huerta, el barco, el faro, el astillero etc. El estudio, del artista, sobre la zona recoge todo un ecosistema que agrupa bajo la denominación de «Crónica del Navia». En los hombres del Navia ahonda en sus raíces culturales e históricas, dándose en su obra una conjunción de amor a lo popular y lo culto. Siente una especial fascinación por la mitología popular que asocia al personaje de la bruja de la Braña, al tiempo que, obras como El cojo dela Braña alimentan su curiosidad científica por los estudios ecológicos y antropológicos. En su “Crónica ramirense” se traslada en el tiempo y suma los retratos imaginarios de reyes legendarios descendientes de D. Ramiro, que toman nombres reales y, como un juego de ironía, regresan del pasado D. Pelayo, Favila Alfonso I, Fruela I, Mauregato, Bermuda I, Ramiro, etc. A los que suma mendigos, campesinos, monaguillos, arengadores, etc. 

Cuando en 1965, Álvaro Delgado llega a la Villa de la Olmeda, ésta pasaba por un momento crítico como consecuencia del éxodo rural. El artista se encuentra con una zona detenida en el tiempo. Un paisaje virgen, gentes rudas, fosilizadas. Un mundo que le evoca momentos vividos en Vallecas. En sus cuadros presenta la era como escenario de vivencias y a los campesinos como reflejo de la resignación del ser humano ante las trasformaciones que llevan los avances tecnológicos, sin pensar en los efectos sociales. Es propio de Álvaro Delgado concretar en tema los momentos de crisis, recoger todo aquello próximo a desaparecer. Por este motivo, observamos en su pintura un trasfondo romántico en el sentido de fijar situaciones límite antes de que el tiempo borre su huella. De ahí que, a los campesinos, les transforme en cíclopes resistiendo al tiempo o en quijotes, que permanecen como realidades imposibles en Pastor azul y en Segador gótico. En la Olmeda, la Castilla plena de luz de los primeros años va cediendo ante una visión catastrofista, provocada por el derrumbe de la cultura agraria que cede ante la del ocio, y con ella se hunde el microcosmos que el artista encontró a su llegada.

Álvaro Delgado. Gesto y Color. Montserrat Acebes. Portada del libro editado por Nerea en 2004.

En lo referente al color, Álvaro Delgado coincide con Kandinsky en que, encierra un contenido profundo, asociado a lugares y emociones. Por eso en los paisajes y figuras que integran la “Crónica del Navia” y la “Crónica de la Olmeda”, comienza por utilizar la gama fría y cálida respectivamente. Más tarde, a comienzo de los 80, se va alejando de esa referencia local para expresarse a un ritmo trepidante, en el que la libertad del color no pone límites. 

Álvaro Delgado, en todo momento, deja traslucir un especial interés por el ser humano y toda su problemática. Cuando el hombre pierde valor ante un materialismo sin límites, lo transforma en eje de su obra inmortalizándolo en el retrato. Tema que adquiere una particular relevancia en el conjunto de la obra.Le plantea a modo de diálogo e interpretación. Un diálogo para llegar a lo más profundo del modelo y una interpretación porque, como artista, le posibilita poner en juego su imaginación, y crear un ser nuevo sin dejar de ser él mismo, imponiéndose en ocasiones la calidad artística a la fidelidad al modelo. Álvaro Delgado ha inmortalizado desde las personas más próximas, a las más altas esferas del poder. No obstante, el éxito obtenido con el retrato del Emperador de Etiopía, Haile Selassie, incrementa el dosier de personalidades plasmadas en sus lienzos. En ellas también deja traslucir su amor a la cultura. Son figuras de letras, de ciencias y de otros ámbitos que han dejado huella en su espíritu. En 1973 expone en Madrid, en el Club Urbis, «30 retratos» que suponen la consagración del artista en esta faceta y marcan un hito en el retrato español del siglo XX. Este mismo año es nombrado Académico de Bellas Artes. En el discurso presentado, el 16 de julio de 1974, bajo el título “El retrato como aventura polémica” deja constancia del peso de este tema en su trayectoria. 

Siguiendo la vertiente humanista, Álvaro Delgado valora el deseo de libertad, que asocia al sujeto marginado y el ambiente en el que se desarrolla su vida.  Sentimiento que refleja en los miserables del Navia, en los ácratas y terminará por universalizarse en los negros del Bronx y los mendigos carolingios. Su preocupación por la injusticia está recogida en las ilustraciones del Tratado de la Mendicidad de Gaya Nuño y el compromiso social con la prostitución en su serie de rameras.  No obstante, esos personajes se alejan del drama y nos invitan a reflexionar, adoptando, en algunas circunstancias, tintes cargados de ironía y sarcasmo. En esa inquietud por el ser humano, también se acerca al plano trascendente, de tal manera, que sus mendigos, marineros y campesinos han sido metamorfoseados en “apóstoles”, fabulando con ellos con el fin de hacerles atemporales, a la vez que proyecta su preocupación por la violencia y, partiendo del grabado de Goya, se pregunta ¿por qué? ante la figura de Cristo y la sinrazón de la guerra. En 1974 presenta en la Galería Columela “Doce hombres de la Olmeda, el Cristo y la guerra”.

Álvaro Delgado parte en su obra de la calma para llegar al desasosiego que produce el misterio del origen de la vida y la muerte, sentimiento que ha expuesto en los cuadros bajo el epígrafe de Eros y Thanatos. En esta serie toca la sexualidad como una dimensión más del ser humano, como origen de la vida. Su obra está dotada de una singularidad excepcional. Para adentrarse en el tema, ha buscado argumentos que van desde la ética a la religión, remitiéndonos a una estética arcaica en las venus prehistóricas; al referente mitológico grecolatino en Leda, Dafne o Minerva; desde la vertiente religiosa judeo-cristiana, a Susana y los viejos y desde el lado profano, retoma la figura del voyeur. En Thanatos, aborda abiertamente el temor a la muerte, y desgranando el elemento culto, va haciendo suyo el grabado de Durero, El caballero, la muerte y el diablo, en el que se fundamenta. 

Desconozco con qué tipo de humildad, Álvaro Delgado expresaba frecuentemente que no pretendía aportar nada nuevo, pero, a mi modo de ver, sus lienzos son verdaderos documentos vivos de una época. La obra pictórica de Álvaro Delgado por su extensión, por la renovación temática, por su dominio de la técnica, así como por su fuerte personalidad dentro de las corrientes expresionistas, ocupa un lugar destacado no sólo en la pintura española de postguerra sino en el panorama artístico contemporáneo. Es de destacar su labor en la renovación de géneros, como el retrato y el animalístico, que estaban en plena decadencia en España; su aportación al paisaje, tanto castellano como asturiano, desde la proyección vitalista de la Escuela de Vallecas. También su contribución a la iconografía del arte religioso. 

Es importante resaltar su actuación en favor del arte desde las instituciones, como Académico de España y de Europa; así como la constante colaboración con la crítica de arte aportando sus postulados teóricos. La repercusión de su obra queda reflejada en la amplia bibliografía y su mérito ha sido reconocido ampliamente a lo largo de su carrera, recibiendo las máximas condecoraciones en dibujo, grabado y pintura. Sin embargo, debo apuntar, que su obra merece una mayor acogida en los museos de arte contemporáneo. Hecho que han venido sufriendo tanto él como los pintores figurativos de postguerra. La documentación aportada, la catalogación de su obra y la ingente bibliografía han sido recogidas en la publicación Álvaro Delgado. Gesto y color (Nerea, San Sebastián, 2004).

La pintura de Álvaro Delgado, como arte del siglo XX, siempre ha llevado ese deseo de conectar con el espectador, hacerle pensar, provocar su sentimiento. En los últimos años esta intención llega al extremo de convertirse en un juego que nos invita a introducirnos en el laberinto de la obra. Su expresión caligráfica, de gestos rápidos y veloces, le conduce al borde de la abstracción, generando espacios inciertos repletos de mensajes ocultos y enigmáticos que logran atrapar nuestra atención con el fin de hacernos partícipes y protagonistas de las obras. Su estilo tiene que ver con una libertad de lenguaje que le permite hablar, más que de su verdad y sus conocimientos, de su búsqueda.

LA GALERÍA ORFILA CELEBRA SU 50 ANIVERSARIO ABRIENDO TEMPORADA CON LA EXPOSICIÓN DIGIART, DE JUAN PITA

LA GALERÍA ORFILA CELEBRA SU 50 ANIVERSARIO ABRIENDO TEMPORADA CON LA EXPOSICIÓN DIGIART, DE JUAN PITA

AICA Spain / AECA

Con una nueva exposición de Juan Pita, Galería de Arte Orfila da inicio a la programación de una temporada muy especial, en la que conmemora el Cincuenta Aniversariode su fundación. Una efeméride -la inauguración de la galería, en mayo de 1973, con una exposición de Laxeiro, el más destacado pintor expresionista gallego de nuestra contemporaneidad-, que bien merece ser celebrada, por cuanto, en actividad ininterrumpida desde entonces, la Galería Orfila es una de las pocas en España con tan dilatada trayectoria, siendo decana de las de Madrid. Medio siglo de historia a lo largo del cual, al hilo especialmente deaquellas propuestas distinguidas por su singularidad, dentro de la variedad de tendencias acaecidas en nuestro arte contemporáneo, siempre en su desenvolvimiento más cercano y actual, la galería ha celebrado, dirigida a la sazón por Antonio Leyva, escritor y miembro de las Asociaciones Española e Internacional de Críticos de Arte, muestras personales de alrededor de cuatrocientos artistas, siendouna de las líneas que la caracterizan desde sus inicios el interés por mostrar la evolución de su trabajo y de ahí la continuidad en la participación de muchos de ellos, que exponen en sus espacios cada dos o tres años. Es el caso de Juan Pita -que lo hizo en el año 2020- y de otros artistasasiduos de la galería, que realizarán, asimismo, sendas exposiciones individuales durante la temporadaconmemorativa de su 50 Aniversario (Loló Corella, María Aparici, María Jesús Pérez Carballo, Antonia Payero, Terreros, Barceló Ballester, Ana López, Julio Alonso Yáñez), junto a otros que exponen aquí, por primera vez. Una representación tan sólo, con todo significativa -dentro de las limitaciones que supone su programación- de aquelconjunto mayor, que quiere ser un botón de muestra otestimonio de la actividad de la galería a lo largo de estos años y al que complementarán una serie de actos y eventosparalelos en el transcurso de la temporada.

El proyecto DIGIART, que presenta Juan Pita, obtuvo el Premio “Segovia 10” a la creación artística en tiempos de pandemia, que convocó el Ayuntamiento de esta ciudad. Una investigación en la que, poniendo en relación el pasado con el presente, combina a modo de “collage”,sirviéndose en ocasiones de soportes y formatos no convencionales (triángulos, rombos, tondos, múltiples… junto a las tres dimensiones), la pintura tradicional con imágenes digitales procesadas con programas de diseño gráfico, además de dialogar, a través del arte geométrico,con algunos de sus precedentes en las vanguardias históricas, tal la Bauhaus o el Constructivismo, suma de su interés como arquitecto en la impronta de estos movimientos en la concepción del espacio y los entornos de la sociedad actual.

Juan Pita estudió en las Escuelas de Bellas Artes de San Fernando y Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. Desde su primera exposición individual, en 1975, en Segovia, ciudad donde reside, ha realizado una veintena de muestras personales y ha participado en numerosascolectivas y ferias internacionales de arte, tanto en España como en el extranjero. La exposición permanece abierta del 7 al 27 de septiembre.

JOSÉ PÉREZ-GUERRA, EL GRAN PERIODISMO

JOSÉ PÉREZ-GUERRA, EL GRAN PERIODISMO

TOMÁS PAREDES – AICA Spain / AECA

Retrato de José Pérez-Guerra, 1998, óleo sobre táblex, 60×73 cm. Álvaro Delgado

Con la muerte de Pérez-Guerra, la noche del 24 de agosto, desaparece un periodista ejemplar, de la vieja escuela, hacedor de periódicos y maestro de periodistas. Liberal genuino, perfumado de anarquismo, fue un trabajador incansable, un comunicador valiente y contrastado, un especialista en economía que derivó al mundo del arte. 

José Pérez-Guerra Sánchez nace en Cortelazor la Real, 28.XI.1928, y tras los primeros estudios ayuda a sus padres, que tenían matadero; marcha a Sabadell, donde residía su hermano Fidel. Comienza a trabajar en periodismo en Barcelona, se coloca en la banca y más tarde viene a Madrid, donde ingresa en la Escuela de Periodismo, perteneciendo a la primera promoción.

Entra a trabajar en el Banco de Bilbao, en los años cincuenta, donde organizará el gabinete de prensa, adjunto al presidente, siendo con el tiempo el hombre de confianza de Antonio López y de José Ángel Sánchez Asiain. En ese cargo estará hasta su jubilación. 

Entretanto, cofunda el periódico económico Cinco Días, que abandonará más tarde; intenta reflotar Informaciones. Tuvo mucho que ver en la apuesta del Banco de Bilbao de respaldar la Hoja del Lunes. Está a punto de pilotar la operación para impulsar ABC, pero falla esta propuesta, pasando a fundar y dirigir El Punto de las Artes. Ya en Informaciones, el arte adquiere presencia y en Cinco Días reseña las exposiciones y acontecimientos artísticos y establece una sección para el arte. En esa deriva algo tiene que ver su mujer, Margarita Salgado, que era excelente pintora. 

Periodista, sobre todo, no le gustaba presumir de crítico de arte, aunque la hacía. Especializado en banca y en economía, ponía el mercado por encina de todo. Innovador y  empresario, pues las cabeceras que creó fueron una apuesta absolutamente privada y personal. Acabo siendo un escritor de ensayos históricos y un crítico contundente con los gobiernos sucesivos. Miembro de la Asociación de la Prensa, de AMCA y AICA,

Su mayor relieve lo alcanza con la creación y dirección de El Punto de las Artes, un semanario, formato periódico, dedicado en su totalidad al mundo del arte: exposiciones públicas y privadas, subastas, colecciones, publicaciones, patrimonio, necrológicas, premios, privilegiando en todas esas facetas la información, la actualidad, la claridad. Lo que sucedía en España y lo que hacían artistas españoles en el mundo. Y no sólo las artes plásticas, también tenían presencia la música, la danza, la poesía. Con atención especial a nuestro querido Portugal y su actividad artística.

El Punto de las Artes, del que yo fui subdirector, aparece el 14 de abril de 1986-guiño a la conmemoración- y desaparece en noviembre de 2008, al cumplir Pérez-Guerra los ochenta años. Se editaron 938 números con más de 30.000 páginas. En “El Punto”, que Pepe- así se le conocía en su entorno y hasta su nieto Carlos le llamaba Pepe- controlaba desde la primera a la última línea, él escribía una editorial y un “España y los españoles”, que comentaba los hechos relevantes del día a día; así como informaciones sin firma y algunos textos firmados con los pseudónimos de Paula Guerra, Pérez de Azor o JPG.

A través de El Punto de las Artes, 1996, ideó los premios Gerión de Plata, que simbolizaba un Gerión, fundido, de una escultura homónima de Alcántara. Con motivo de su entrega se realizaban convocatorias de enjundia, en el Reina Sofia, Thyssen-Bornemisza, Palacio de Gaviria. Entre los Premios Gerión de Plata: José Ángel Sánchez Asiain, Eugenio Granell, Francisco Javier Sáenz de Oiza, Álvaro Delgado, José María Blázquez, P. Emiliano Aguirre, Juan Barjola…

Durante esos años su estima fue creciendo, escribía textos para catálogos, era miembro de Jurados de Premios; participó en el Diccionario de Pintores y Escultores Españoles del s. XX, Fórum Artis. Publicó varios libros, como Quién y por qué, Arte y Patrimonio, Madrid 2001. Y otros volúmenes de historia como Desde Gerión a Juan Carlos I. 

En 1995, fue distinguido con la Cruz al Mérito Militar con Distintivo Blanco de primera clase por su aportación al mundo de la cultura, siendo en repetidas ocasiones jurado de los Premios Ejército y del Premio Ejército del Aire.

Predilección onubense por Vázquez Diaz y Pepe Caballero. Monografías sobre José María Franco, Narváez Patiño, López Romeral, J.M. Ciria. Promueve los encuentros veraniegos de Cortelazor la Real y con el concurso del Ayuntamiento crean el “Museo Pérez Guerra”, ubicado en su pueblo. 

Aunque defendió con ahínco a Rafel Botí, Vázquez Díaz, Manolo Rivera, Álvaro Delgado, Venancio Blanco, Barjola, Alcántara, Arjona, Villatoro, Ciria, Castrortega, Vega de Seoane, Reguera, Romeral, Tinte…La mayor lección que nos dio fue la de ocuparse con el mismo empeño de otros autores, sin importar si eran conocidos o no, si eran famosos o menos, si eran simpáticos o antipáticos.

Con el cierre de El Punto de las Artes acabó una etapa generadora y feraz a la que el periódico dio visibilidad. Le siguió Infoenpunto, con gran aceptación, pero ya nada fue lo mismo. Pepe no se retiró nunca, siguió con su inquietud hasta pocos meses antes de su muerte. Tuve el privilegio de compartir con él vida y afanes, aprendiendo, debatiendo y respetando. A Fidel, Jaime, Jorge, Carlos, Rafael, José Luis…mis condolencias. Sit tibi terra levis, ubicumque pax tua est. amigo. 

Renovación y modernidad: nuevas figuraciones en los años previos a la guerra civil

Renovación y modernidad: nuevas figuraciones en los años previos a la guerra civil

JOSÉ ANTONIO VAL LISA – AICA Spain / AECA

La irrupción del realismo como estilo preponderante en el arte de nuestro país, durante el periodo de entreguerras, constituye uno de los episodios menos valorados por la historiografía y escasamente conocido por el gran público. El Museo Carmen Thyssen propone una ambiciosa exposición: Realismos. Nuevas figuraciones en el arte español entre 1918 y 1936. El extenso friso que muestra la exposición, con más de ochenta obras y cincuenta artistas, entre los que se encuentran los aragoneses Pablo Gargallo, Luis Bermejo y Santiago Pelegrín, dan testimonio de los deseos de novedad, de búsqueda de un lenguaje actual, de características compartidas y, al tiempo, marcadas personalidades individuales, y de cómo, en un país donde el realismo contaba con hitos universales como Velázquez, era posible inventar una forma diferente de pintar lo real.

Los primeros protagonistas del cambio en las artes plásticas hay que buscarlos en Italia, Francia y Alemania. Las circunstancias histórico artísticas en España fueron particulares. Aquí se dio una mayor pervivencia estilística de las corrientes figurativas heredadas del siglo XIX de los modelos de difusión pretéritos, como las exposiciones nacionales, los salones de otoño o la tradicional formación académica tutelada por los maestros en sus propios talleres. Es evidente que existió en este periodo una voluntad de describir la vida en toda su extensión y profundidad, una suerte de glorificación nacional y pragmática del presente que se manifestó en distintas disciplinas artísticas en la preocupación por la precisión, así por la necesidad imperiosa de idear nuevas fórmulas de representación capaces de transmitir de un modo veraz, o al menos verosímil, la realidad.

Entre 1915 y en la década de 1920, algunos episodios aislados confirmaron que España no era exactamente un páramo cultural y que estaba a punto de dar el salto a la verdadera modernidad. Madrid, sirvió como punto de encuentro para los artistas y como amplificador de las distintas corrientes. El panorama artístico de la ciudad estaba al comienzo de la década del año 1900 todavía marcado por el academicismo oficial y por la pervivencia del arte simbolista y, salvo la actividad aislada y extravagante de personajes como Gutiérrez Solana o Ramón Gómez de la Serna, nada hacía presagiar el protagonismo que asumió la ciudad en la renovación de las artes plásticas pocos años después. El espaldarazo definitivo para que una propuesta figurativa internacional dejase huella en las artes plásticas españolas fue, sin duda alguna, la publicación en español del libro de Franz Roh Realismo Mágico. Post Expresionismo, en 1927. A este fenómeno fueron muy permeables los jóvenes artistas en los últimos años de la década de los veinte y los primeros de la siguiente, desde Timoteo Pérez Rubio, Salvador Dalí, Francisco Bores y Benjamín Palencia, hasta Maruja Mallo, Rosario de Velasco, Alfonso Ponce de León, Francesc Domingo, José María Ucelay, Oramas, Pérez Mateo, entre otros muchos otros.

La Segunda República (1931-1936) significó un breve periodo de optimismo y pensamiento progresista en el que las tendencias plásticas modernas enraizaron; además se producen intervenciones directas de partidos políticos de izquierdas; se crean organizaciones de intelectuales, que van a agudizar el desarrollo de los acontecimientos europeos. A través de intercambios personales entre artistas, críticos y teóricos en tertulias y exposiciones, los jóvenes creadores españoles tuvieron los medios para comenzar a configurar la primera generación vanguardista en los años veinte, en un periodo de agitación cultural, artística y literaria que alcanzaría su cumbre en los treinta, en el clima de libertad amparado por este periodo. El nuevo realismo contenía pues las posibilidades de un arte con mensaje, capaz de apoyar el cambio y la revolución social. 

El universo que se despliega en las obras expuestas se ha agrupado en tres géneros tradicionales: Espacios, sujetos y objetos; destacan los entornos urbanos, rurales o idílicos, ya sean realizados al óleo o a través de otras técnicas como la fotografía o el cartelismo. En cuanto al concepto de la representación figurativa (retratos y desnudos), la exposición propone una mirada nueva de muchos jóvenes artistas, qué en esa época, comenzaban sus trayectorias que luego tomarían otros rumbos, y a ello, se suma la visión de creadores de una generación anterior. En su conjunto, la exposición no es sino una excusa, para mostrar al espectador un recorrido inédito en el que seremos testigos de las promesas y los sueños de un grupo de artista que se vieron abruptamente interrumpidos por la incursión de la guerra civil.

Realismos. Nuevas figuraciones en el arte español entre 1918 y 1936. Museo Carmen Thyssen Málaga. Hasta el 4/09/2022.

COLECCIÓN IGNACIO PALOMO. ÁFRICA: HISTORIA, ARTE Y CULTURA

COLECCIÓN IGNACIO PALOMO. ÁFRICA: HISTORIA, ARTE Y CULTURA

CARLOS TREVIÑO AVELLANEDA – AICA Spain / AECA

El pasado 22 de junio, tuvo lugar el singular evento de la apertura privada para personalidades del mundo del arte del Museo Africano de la Fundación Dr. Ignacio Palomo. El doctor Palomo, además de ser un reconocido profesional médico de la ginecología, la obstetricia y la infertilidad, tiene una faceta humanista y coleccionista de arte que es la que le ha motivado a crear su magnífico museo.

Su amor por el África negra se manifiesta en las acciones altruistas que realiza a través de la Fundación Dr. Palomo, que incluyen intervenciones y estancias médicas para ayudar a los más necesitados y la promoción de actividades de ocio saludable con jóvenes para evitar el riesgo de exclusión. Y también en que, a lo largo de los últimos 20 años, ha adquirido obras de arte en subastas, galerías de todo el mundo y a particulares para sentir cerca el continente, considerado origen de la raza humana, y mantener viva el alma africana en su vida cotidiana y compartirla con los demás.

Fig. 1. El Dr. Ignacio Palomo con parte de su colección detrás.

La concepción del museo

El Museo Africano de la Fundación Dr. Ignacio Palomo está situado en un edificio anejo a su vivienda en el que hay dos estancias claramente diferenciadas: una contiene una parte de su ex su colección siguiendo el hilo conductor marcado por Carlos Abad, comisario de la colección, encargado de la selección, estudio y propuesta museográfica del conjunto de varios centenares de piezas; y la otra contiene obras no incluidas en este hilo, tanto artistas africanos que han enfocado su creación en el gusto occidental como de artistas contemporáneos europeos y americanos que han seguido la tradición primitivista africana estableciendo un diálogo intercultural de sumo interés, en la que se incluyen sala de conferencias y pequeños salones de reunión destinados a audiovisuales explicativos y algunas obras de la colección que se ha considerado exponer de forma más autónoma por diversos motivos.

La concepción de Ignacio Palomo desde el inicio de la colección fue la de crear un espacio de encuentro entre las diferentes culturas africanas y el resto de culturas, mostrando la evolución del arte del continente y favoreciendo una reflexión sobre la importancia de éste en el arte contemporáneo occidental, que se manifestó especialmente con los artistas que se fijaron en el primitivismo a comienzos del siglo XX y se considera una de las mayores influencias de las vanguardias históricas, véase Las señoritas de Avignon (1907), de Picasso, considerada por la crítica tradicionalmente como la primera obra cubista.

Fig. 2. Máscara de Justicia Ngil. Etnia Fang (Gabón). Con una similar fue el primer contacto de Picasso con el arte africano en 1906. Madrea exótica blanqueada con caolín.

El arte tribal africano centra uno de los debates más importantes de la actualidad, pues muchos países han reclamado la devolución de las obras más antiguas e importantes, que fueron sacadas del continente como resultado del expolio de los colonizadores que, haciendo uso de su poder y fuerza, arrasaron indiscriminadamente los territorios llevándose consigo piezas de gran valor patrimonial, religioso e identitario para las diferentes comunidades. Recientemente Francia devolvió 26 obras de arte a Benín, y otro tanto han hecho Alemania y Bélgica. El doctor Ignacio Palomo, muy sensibilizado con esta polémica, fue muy claro desde el principio. Todas las piezas de la colección son posteriores al inicio del siglo XX, cuando los africanos, obligados a elaborar otras figuras para reemplazar las expoliadas y sabedores del interés de los occidentales por sus objetos rituales, incorporaron la idea de, después de usarlas, venderlas o intercambiarlas estas piezas, figuras y máscaras. Es por ello que no tienen un especial valor monetario especulativo relacionado con su antigüedad, pero acercan la cultura africana perfectamente, y no únicamente la tribal y “ritual”, sino también la evolución de otros artistas que han entrado en el mercado del arte contemporáneo mundial.

La colección se ha ido nutriendo paulatinamente desde comienzos del siglo XXI y se estructura a través de tres ejes que tienen que ver con la profesión del Palomo: la maternidad y los ritos de fecundidad; las enfermedades y la sanación; y los ritos de iniciación a la edad adulta. Conforman la exposición piezas de Benin, Burkina Faso, Camerún, Costa de Marfil, Etiopía, Gabón, Ghana, Guinea Ecuatorial, Kenya, Liberia, Mali, Nigeria, República del Congo, República Democrática del Congo, Sierra Leona, Sudáfrica, Tanzania, Togo y Zimbawe.

Maternidad y ritos de fecundidad

África es el país de mayor natalidad, pero sin embargo el que tiene mayores problemas infertilidad. La mujer que no puede cumplir con la función reproductiva es repudiada no únicamente socialmente, sino por su propia familia. Esta asignación de roles tan ancestral y de reducción de la sexualidad a la reproducción que en Europa nos resulta absolutamente inaceptable, es la sociedad en la que la mujer africana vive en la actualidad.

Las figuras relacionadas con esta temática son reperesentaciones de mujeres embarazadas o con hijos en sus brazos, con el vientre y los senos destacados especialmente, algunas amamantando a sus vástagos. Destacan las de la etnia Baulé de Costa de Marfil, como la Abla Pokou, madre de todas las Baule, con cara plana y redondeada, esquematizada, nariz ancha, boca fina y cerrada, largo cuello, pechos firmes y largos, con cara y cuerpo escarificados, peinado de tres lóbulos y trenza central y pedestal cubierto de estrías. De esta misma tribu encontramos otra maternidad múltiple, amamantando a dos bebés y rodeada de otros niños a los que protege. Hay decenas de estatuas de diversos estilos y lugares relacionadas con esta temática.

Fig. 3. Abla Pokou, madre de todas las Baule. Costa de Marfil.
Fig. 4. Máscaras ventrales de madera de diversa procedencia.

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Fig. 5. Figura de mujer embarazada.

Son de especial interés las máscaras ventrales, que celebran y parodian las distintas fases del embarazo y en las que se muestran el vientre hinchado y los senos (en algunos casos también los genitales femeninos), y son portadas exclusivamente por hombres en algunas festividades que celebran la fertilidad y la procreación, así como en ritos de paso de la adolescencia a la edad adulta. En estas fiestas, los hombres portan las máscaras ventrales y representan partos y los dolores asociados a estos.

Enfermedades y sanadores

Otra de las temáticas principales de la colección son las enfermedades. En el África subsahariana la enfermedad es considerada únicamente cuando se muestra externamente, a través de pústulas en la piel o deformaciones físicas, sin atender a ninguna enfermedad interna. El nombre de sanador es el escogido por Carlos Abad para nombrar a curanderos, chamanes, hechiceros, y cualquier persona responsable de reponer la salud en las sociedades africanas. 

Las enfermedades eran consideradas como problemas de espíritu, actos de brujería, etc., por lo que la sanación se realizaba mediante celebraciones rituales, sacrificios animales, portando fetiches y amuletos, permaneciendo de pie sobre el enfermo tumbado o utilizando hierbas curativas. Hay diversas figuras de madera tallada que muestran tanto a los sanadores cargando con sus hierbas y talismanes, como de enfermos con bultos en el cuerpo y situaciones de sanación antes descritas.

Fig. 6. Máscaras de enfermedad de la República Democrática del Congo.

Llaman especialmente la atención las llamadas “máscaras de enfermedad”, que representan rostros deformados por ictus o isquemias cerebrales, en las que la mitad de la cara queda paralizada, realizados en la República Democrática del Congo. A veces no sólo se contraponen la forma de la boca y los ojos, sino que la mitad de la máscara es de color blanco y la otra mitad negro, entendiendo este accidente cerebral como una lucha del bien contra el mal en la persona afectada por algún espíritu maligno.

Ritos de iniciación

Los ritos de iniciación están ligados también a la sexualidad y la procreación. El paso a la madurez desde la adolescencia se materializa en dos prácticas genitales, la circuncisión en los varones y la ablación en la mujer. En esta sala se muestran pequeños pedestales o apoyos tallados en los que se sitúa el pene para facilitar la circuncisión, además de las dagas y cuchillos con los que se realiza. Este cambio de etapa, como ocurre en nuestra sociedad occidental con otras tradiciones relacionadas, están especialmente marcados por un carácter simbólico puesto que es algo que marca la vida, un antes y un después sin retorno.

En esta sala también encontramos pequeñas faldas y atuendos para cubrir los genitales femeninos y máscaras utilizadas por mujeres, excepcional porque ellas nunca las lucen. Se utilizan únicamente en los ritos de iniciación femenina de la sociedad Sande, en Liberia, Costa de Marfil y Sierra Leona. Estas máscaras las esculpen hombres y las entregan a las mujeres Sande, son máscaras que representan el ideal de belleza femenina, con peinados que tienen que ver con la salud, la riqueza, la fecundidad y que incluyen voluminosos anillos. La entrada en esta sociedad femenina Sande se produce a la edad de los 10 y los 15 años. A esta edad las mujeres son separadas de las familias y conviven únicamente ellas (del mismo modo que los hombres, sociedad Poro) para formarse como mujeres adultas. Esto que puede parecer en parte idílico, es donde se produce el cruel acto de la ablación, culturalmente tan arraigado en la cultura africana, contra el que luchan mujeres de todo el mundo, especialmente las africanas.

Hay que mencionar especialmente en este apartado de la exposición una figura hermafrodita, que aparece con frecuencia en la estatuaria y las máscaras africanas. Está considerado en muchas sociedades, no únicamente las africanas, como el ancestro origen del ser humano. De hecho, en algunas culturas africanas se considera a los niños hermafroditas que pueden cambiar su género, únicamente se establece plenamente el sexo tras los ritos de iniciación a la edad adulta.

Fig. 7. Figura de hermafrodita. Etnia Baoulé (Costa de Mafil). Esta figura se utilizó con fines adivinatorios.

Otras obras

Toda un ala del pasillo de la reseña comentada hasta el momento está ocupada por grandes estatuas a partir de mediados del siglo XX, en su mayoría de Camerún, con ídolos de gran tamaño (más de dos metros y medio). Colosales tallas de madera que impresionan al visitante y hacen plantearse la complejidad del transporte. 

Fig. 8. Carlos Abad, comisario de la colección y artista, en un momento de la explicación en el pasillo de las colosales figuras de Camerún.
Fig. 9. Dibujo de Picasso en la exposición.
Fig. 10. Escultura de Leandro.

En la sala de piezas de arte actual, además de dibujos de Picasso, considerado uno de los artistas más influenciados por el arte africano, hay obra fotográfica del propio Carlos Abad, de Malick Sidibé, una composición escultórica del tanzano George Lilanga y el escultor venezolano Pedro Sandoval, que asistió al evento en su calidad de presidente de Pro Arte y Cultura junto a la también artista y fundadora del grupo, Mayte Spínola. Cabe destacar especialmente la escultura de Leandro Mbomio que se levanta como una majestuosa columna en el exterior, frente a la puerta de entrada al Museo, que puede resumir esa unión de culturas africana y occidental, de arte primitivo y vanguardia, puesto que recoge toda la tradición de máscaras subsaharianas dándole un aspecto cubofuturista y de escultura vanguardista que nos acerca a los grandes maestros del arte abstracto occidental y a la idea de humanidad sobre cualquier otra cuestión que tiene el Dr. Ignacio Palomo y que comparto con rotundidad.

Fig 11. Conjunto de figuras talladas y policromadas de George Lilanga.
Fig. 12. Escultura de Pedro Sandoval presentada al concurso de land art de 2021. 110 x 110 x 30 cm. Plexiglás.

Castrortega ha vuelto

Castrortega ha vuelto

TOMÁS PAREDES – AICA Spain / AECA

Pedro Castrortega, el simbolista, el gran colorista, el poeta de los dedos de alcohol, ha vuelto por dónde solía brillar, con fulgores silentes, pero potentes, consecuentes, deslumbrantes, impactantes. Con rubro TIEMPO ROTO, en las salas de exposiciones de la Casa del Reloj, Paseo de la Chopera, antesala de Matadero, se exhibe un conjunto de obra excepcional, propuesta comisariada por Jesús Cámara.

No es que estuviera desaparecido, o desorientado, pues antes del destrozo del virus expuso en Lisboa y en París con éxito; estos dos años de encierro forzado han trastornado nuestros hábitos y encuentros, nos han desencontrado. Pero, el siguió trabajando, a pesar de la oscuridad de los tiempos, y desarrollando ese orbe fantástico y hechicero, que le identifica. 

Se trata de una suite de “seres inverosímiles a los que hace vivir según las leyes de lo verosímil”, como dijera de su propia obra Odilón Redon. Cruces, flores con ojos, lechuzas esponjosas, lobos-medusas, pájaros marinos, casas que vuelan, anémonas, aves-peces, jabalíes negros, perros azules, elefantes en jaulas, lechuzas somnolientas, desnudos siderales, brujas caprinas sobre una escoba…Fascinante, una fiesta alucinante “en cualquier parte fuera del mundo”, como concibió Poe, Edgar Alan Poe, el poeta del sonido de las sombras.

«Todos los cielos se mueven», 2022, mixta/lino. 560x200cm. Castrortega

Castrortega, en esta entrega de obra reciente, que liga al tiempo de pandemia y a las pérdidas humanas, alguna tan cercana como la de su padre, despliega su repertorio de imágenes y técnicas para conseguir unas piezas atractivas, ejemplos de la gran pintura simbolista, tan escasa entre nosotros, pero tan floreciente en otras latitudes. 

Aquí, con ferviente claridad, hace visibles sus obsesiones y querencias, lo quimérico y lo grotesco, y presenta estos debates del sueño como una esplendorosa realidad. Castrortega es un pintor naturalista, no por su reflejo del natural, sino por estar pegado a la naturaleza, aquí está aquel mundo de los ochenta de sus collages salvajes y fieramente humanos. Y está su coté extravagante, místico, donde funde la realidad y la fuerza de lo onírico, su exquisita sensibilidad y lo ancestral, la meguez y la navaja que corta el aire de la herida, el vuelo de la nube, la nave donde navegan los ilegítimamente desheredados. 

La fauna se transforma en flora, los jardines en mares, los cielos en paisajes donde corren los canes boca abajo, braman los ciervos en una berrea originaria y cantan las esponjas en colores jalde, verde, azules, bistre. Surrealizante, como el desconsuelo, pero siempre barajando los símbolos en un mensaje abismal, profuso, intenso, hermoso, mágico.

Pedro Castrortega viene de los dictados del dibujo, llegó de un mundo rural, que metaboliza y metamorfosea, para convertirse en un chaman de las formas, que dialogan con el color, que siempre alza la voz, como un desplante. Se inició dando sentido a las sensaciones y fue buscando una figuración biomórfica para acabar en este aquelarre de emociones y sorpresas. 

No es un pintor de oficio, aunque esté bien formado, busca denodadamente la belleza y la tensión entre lo escondido y lo manifiesto. Experimenta, araña, acaricia, ahonda en busca de la flor escondido del prodigio. Lorquiano y enamorado del prodigio, sabe que el duende se esconde en los pliegues del misterio y ahí, zahorí de espumas y cipreses, lo persigue y lo encuentra. Pintor, escultor, grabador, poeta, es autor de perspicaces audacias en forma de libro de artista: Pétalos para el fuego, Frambuesa y el erotismo, Don Quijote traicionado, Alcohol de alfileres…

Las plantas sol, los cuerpos luna, la sonrisa de las aguas y el eco de los días se ordenan y desordenan en una orgía cromática y mistérica, convocada por la magia de su sentido de la composición y de su sentimiento del espacio. Son escenas de un libro grandioso donde se dan cita el hombre y su imaginación, la cruda realidad y la fantasía, el dolor y el amor, lo lúdico y la ambición de encontrarse y descubrirse desnudo en un paraíso de alhucema.

«El gran incendio»., 2021,  230x200cm., Castrortega

Los fondos claros han dado paso a unos espacios densos, fluidos, en los que el musgo del deseo se abraza a los azules de océanos imprevistos, ignotos, habitados por la vida y por la gracia. Aúlla el tiempo y los animales escuchan el mensaje, mientras los hombres pasan. Sólo algunos, atentos a la música emotiva del arcano, logran salir tocados por el perfume de su creatividad, por el rocío de su querencia, por la música expresionista de sus vivencias.

Castrortega se formó con Pedro Mozos y, desde ya, tuvo al dibujo por consigna. Fue Primer Premio Universitario de Pintura. Y Premio Blanco y Negro que a la sazón era una carta de naturaleza. Estuvo becado en Nueva York y París. Cuando muchos de sus colegas se separaron de lo pintura para matrimoniar con las modas, él se desposó con la pintura dando la espalda al vaivén del espectáculo. Y en eso anda, en la soledad del que se encuentra, como testimonia este trabajo envolvente, sugerente, excelente. 

No se entiende, o al menos yo no comprendo, que una exposición importante, grande, complicada de realizar como esta, se exponga solo durante veinte jornadas. El día de su inauguración, la Casa del Reloj era una fiesta de artistas, de caras conocidas, de amantes del arte, que no se verá muchas veces en ese espacio. Las buenas exposiciones van ganando con el boca a boca, necesitan duración. Con estos calores, con las distancias, con este ajetreo de Madrid, no es comprensible hacer el gran esfuerzo de exponer para un plazo tan efímero. En todo caso, gracias a Castrortega por hacernos partícipes de su solercia, su esplendor y su desasosiego. 

Atlas RCR. Un itinerario por once obras,
exposición en la Galería VETA by Fer Francés, en Madrid

Atlas RCR. Un itinerario por once obras,exposición en la Galería VETA by Fer Francés, en Madrid

FERNANDO MORAL – AICA Spain / AECA

  • Atlas RCR. Un itinerario por once obras
  • Comisario: Fer Francés
  • Galería VETA. Calle Antoñita Jiménez, 37 – 43, 28019 Madrid
  • Del 17.06.2022 al 11.09.2022

RCR arquitectes es uno de los estudios de arquitectura más singulares del panorama internacional. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramón Vilalta han construido de forma reflexiva una senda que hunde sus raíces en su Olot natal y que alcanza, actualmente, territorios alejados tanto en Europa como en Oriente Medio. Consecuentes con sus ideas han trazado, desde 1998, un universo creativo donde diferentes disciplinas concurren para formalizar nuevos lugares físicos e intelectuales.

 “Atlas RCR. Un itinerario por once obras”, comisariada por Fer Francés, ocupa un antiguo taller, hoy galería VETA, y se articula en una serie de cubículos acotados, por momentos laberínticos, que añaden una capa de complejidad íntima a sus 1200 m2. Este enclave de Carabanchel, que apunta a polo relevante de la cultura contemporánea, asume paradigmas importados de otros centros similares en Francia, Reino Unido y Estados Unidos, pero terminará de desplegar su impronta genuina con el apoyo del proyecto de reforma de sus instalaciones actuales y que está desarrollando RCR. Un futuro edificio donde convergerán las iniciativas más próximas, locales, con un amplio espectro de proyectos globales.

La muestra presenta once proyectos de la etapa más reciente del estudio catalán. Estos núcleos nos muestran, entre otros, el Museo Soulages, el Teatre La Lira, el Restaurante Enigma, la Casa Horizonte, las pistas deportivas de Tussols-Basil, las residencias Muraba, el Resort Palmares y la recientemente inaugurada Bodega Perelada. En cada celda se sigue una suerte de patrón: la combinación de aguadas sencillas, concretas, que reflejan de forma nítida las principales geometrías y ámbitos de cada proyecto, confrontadas con otras, de gran formato, donde materializar los conceptos que las impulsan y sustancian. No hay más material. Sus conocidas y cuidadas maquetas, planos y fotografías no tienen cabida en este discurso, articulado con piezas más impulsivas que reflejan la secuencia, incierta, de pensamiento, mano y papel. Todas son partes de un proceso arquitectónico que, en verdad, son una puerta hacia nuevos enclaves fenomenológicos, todavía, en definición. La técnica que emplean, la acuarela, está condicionada por el tiempo que es el agente que arma cualquier sutileza y cualquier fortaleza expresiva, pero, especialmente, todas las imperfecciones que revelan un panorama menos disciplinar, más onírico y sugerente. La unión de manchas y trazos de grafito sobre cuidados papeles producidos en Banyoles revelan un arte de densidad matérica que nos remite a Tàpies y Barceló, y, por momentos, a pasajes de Lucio Muñoz. Más alejados, localizamos algunos ecos de De Kooning y Dubuffet, pero, en cualquier caso, exhiben un universo muy particular marcado por sus vivencias e inquietudes más íntimas. Mimbres que se nutren de suelos pétreos, de troncos, de sombras pisadas en la Garrotxa y de brisas que llegan desde el lejano Oriente.

RCR
Museo Soulages, Rodez, Francia. V-182 | E103-1
Aguada a la tinta y lápiz sobre papel Canson
Imagine 200 gr/m2
29,70 x 42,00 cm
Serie 4 (15/25) Abril 2014.
RCR
Casa Horizonte, Vall de Bianya. III-120 | E03
Aguada a la tinta y lápiz sobre papel Canson
Geler Mate 190 g/m2
23,00 x 32,50 cm
Serie 1 (3/21) Marzo 2003.
RCR
Estadio de Atletismo Tossols Basil, Olot. I-43 | E25
Aguada a la tinta y lápiz sobre papel Canson
Geler Mate 190 g/m2
23,50 x 32,50 cm
Serie 4 (3/3) Diciembre 2002.
RCR
Muraba Proyectos, Dubai. VI-235 | E15-1
Aguada a la tinta y lápiz sobre papel Canson
Geler Mate 190 g/m2
23,00 x 32,50 cm
Serie 1 (16/41) Marzo 2014.
RCR
VETA by Fer Francés, Madrid. VII-272 | E18
Aguada a la tinta y lápiz sobre papel Aquari
hecho a mano 350 gr/m2
55,0 x 75,5 cm
Serie 3 (10/11), Marzo 2022.
RCR
Faro en Punta Aldea, Gran canaria. I-30 | E09
Aguada a la tinta y lápiz sobre papel Tailandés
NK 203-203 210 gr/m2
95,0 x 185 cm
Serie 2 (8/8), Enero 2002.

Existe una celda única, la japonesa, donde refrendar que RCR sigue rindiendo culto a lo aprendido en esa cultura, pero donde certificar que Aranda, Pigem y Vilalta navegan por mares alejados de Hokusai. Este espacio despliega su verdadero yo, anclado a un rico suelo y con las ramas extendidas hacia un mundo complejo.