Premios AECA en ARCO 2013

Premios AECA en ARCO 2013

Tomás Paredes – Miembro de AICA Spain / AECA

Gran Premio AECA a la mejor obra o conjunta de piezas presentadas en ARCO por un artista internacional vivo, para los dibujos y pinturas de la polaca Aleksandra Waliszewska.

Tras la votación de decenas de críticos, miembros de la Asociación Española de Críticos de Arte, y el subsiguiente escrutinio, el sábado 16 de febrero de 2013, a las 17 horas, se proclamaron los siguientes galardonados:

Premio AECA a la mejor obra o conjunto de ella de un autor español vivo, para la escultora Cristina Iglesias, donostiarra radicada en Madrid.

Premio AECA a la mejor galería de ARCO, a DAN Galería de Sao Paulo.

Sería injusto no mencionar los finalistas que compitieron con los galardonados, entre los que se encontraban: Max Neumann, Jaume Plensa, Joana de Vasconcelos, Juan Uslé, Rafa Macarrón, Ampudia, Iris Schomaker, Alejandro Corujeira…Y entre las galerías: Altxerri, Thomas Schulte, Guillermo de Osma, Espacio Mínimo…

Aleksandra Waliszewska, Varsovia 1976, se exhibía en las galerías LETO & Local 30 de Cracovia y Varsovia respectivamente. La obra de Waliszewska, en formatos breves, a caballo entre el dibujo y la pintura, tienen un perfume surrealizante que imbrica elementos pop con fuerte atractivo plástico. Viene de imágenes del medievo, de autores flamencos y franceses vistos con ojos irónicos, incisivos y actuales. Es una obra inquietante, inteligente, sugerente, enganchada a la tradición y al sueño. El conjunto que presentaba en ARCO mereció la atención de la crítica, pese a su tamaño,  por su fuerza, originalidad y polisemia. Veinte individuales y varios libros ilustrados consolidan su lenguaje.

Cristina Iglesias, San Sebastián 1956, escultora y grabadora, Premio Nacional de Artes Plásticas, es uno de los nombres españoles internacionales y su actual exposición en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía informa de su trayectoria y su brillante actualidad. En ARCO había varias obras suyas, pero el conjunto más importante lo presentaba la Galería Elba Benítez 

DAN Galería, Rua Estados Unidos 1638, 01427-002 – Sao Paulo,  fue elegida mejor galería de ARCO, por una amplia diferencia, por la belleza de su contenido y por el montaje de su stand. Es una galería fundada en 1972 por Peter Cohn Claudia S. Cohn, que difundieron el Modernismo brasileño de Tarsila do Amaral, di Cavalcanti o Cicero Días. Cuando Flavio Cohn se unió a la dirección propuso una línea más fría, entre lo geométrico y lo concreto, que ha hecho de la galería paulense una referencia mundial. La elección de los miembros de AECA, más que con su historial, tiene que ver con la elegancia y exquisitez con las que se mostraba su stand en el pabellón 8 de ARCO.de Madrid. Empezó articulando cemento y cobre con una gracia infinita, luego derivó hacia estructuras arquitectónicas y hoy es nuestra escultora más valorada, con obras publicas como las puertas de la ampliación del Museo del Prado. Centenares de exposiciones avalan su prestigio.

Cristóbal Ruiz, su obra y su tiempo (1881-1962). Miguel Viribay Abad

Cristóbal Ruiz, su obra y su tiempo (1881-1962). Miguel Viribay Abad

Tomás Paredes – Miembro de AICA Spain / AECA

Miguel Viribay Abad, ilustre pintor y académico, miembro de AECA, acaba de leer su discurso de recepción de Consejero de Número del Instituto de Estudios Giennenses, con el título que se indica ut supra, contestado por el Consejero Director del mencionado ateneo, Pedro Galera Andreu. 

Miguel Viribay Abad se ha construido una brillante personalidad en el mundo del arte, que se bifurca en la teoría y la práctica. Como teórico, aborda varios caminos, todos ellos surcados con esplendidez, como es la escritura de libros, el ejercicio de la crítica de arte en diarios y revistas y la docencia. La práctica la desarrolla en su labor de pintor, reconocido, expuesto y valorado, no sólo en el ámbito andaluz, sino más allá. Todo ello le ha proporcionado distintos galardones y puestos de relieve formando parte de institutos culturales como el de Estudios Giennenses, Real Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias de Granada y Asociación Española de Críticos de Arte.

Ha escrito miles de artículos de crítica, catálogos, libros sobre Zabaleta, Manuel Ángeles Ortiz, Cristóbal Ruiz, Fabián de Castro… Jurado de los premios más prestigiosos. Catedrático, polemista avezado, y un apasionado del arte en todos sus ostugos. Su pintura cuando une olivar, paisaje, tradición y máscara, resulta asombrosa, genuina y mágica.

Aunque es numerario desde hace cuatro lustros, sólo ahora ha leído el preceptivo discurso de recepción, sobre la obra y el tiempo de Cristóbal Ruiz, cono dice su rubro, el azoriniano pintor jaení, nacido en Villacarrillo.El discurso es una joya, más por su contenido, que por sus querencias tipográficas. El análisis exhaustivo de la vida del pintor, la descripción de las diversas escenas socioculturales en las que vivió y el análisis riguroso de la obra, lo convierten en una obra definitiva en torno a Cristóbal Ruiz.

Un libro es importante por los saberes que atesora y por cómo están expresados esos conocimientos. Ahí radica su dimensión: en enseñar deleitando, algo que adoro, que me esfuerzo en practicar e intento conseguir. Datos, sugerencias, conclusiones alcanzan una claridad meridiana y un exquisito grado de belleza. Cristóbal Ruiz (Villacarrillo 1881- México1962) pintaba con seda y sensibilidad, mojaba el pincel en la magia del misterio y su alma tendía hacia él, como quería el poeta al que retrató con reiteración: Antonio Machado. La esencialidad, la sencillez, la humildad franciscana laica, la hermosura de la bondad, son elementos que coinciden en el icono de este artista del exilio y la España peregrina, de estética del veintisiete y talante institucionista.

Valgan estas líneas para anunciar el acto y difundir este discurso-libro: «Cristóbal Ruiz: su obra y su tiempo (1881-1962)», IEG, Jaén 2012, que es un gozo y un descubrimiento del que los amantes del arte no se deberían privar. Libro denso, diáfano, decidido, subjetivo, esplendido, en el que el autor se orienta por su amor a la pintura. Viribay,en este lúcido ensayo, hace verídica aquella enseñanza de Maurice Maeterlink:«No hay vidas pequeñas: cuando las miramos de cerca, toda vida es grande».