Daniel G. Andújar. El artista como pensador (y predictor) de lo que acontece

José Luis Martínez Meseguer – Miembro AICA Spain / AECA

Daniel García Andújar (Almoradí, Alicante, España, 1966) es un artista multimedia con una larga trayectoria. Formado fuera del sistema oficial. Nunca fue a una escuela de arte ni sigue unos estudios reglados, ni artísticos ni universitarios. Formación construida muy poco a poco, paso a paso, trayectoria hecha con el propio camino, a la manera de Machado o Kavafis, muy experimental y vivencial. Donde lo importante es el recorrido, el viaje, lo aprendido, lo aprehendido, lo vivido.

Es un artista de proyectos, más que de obras. Sus proyectos cuestionan, mediante la ironía y la utilización de estrategias de presentación de las nuevas tecnologías de la comunicación, las promesas democráticas e igualitarias de estos medios y critica la voluntad de control que esconden detrás de su aparente transparencia. Partiendo de la constatación de que las nuevas tecnologías de la comunicación están transformando nuestra experiencia cotidiana. Proyectos abiertos, trabajos en proceso, que revisa y siguen en vigencia y actualiza.

Ironía, humor, que lo entronca y une a una serie de artistas cuyas obras están cargadas de dicho sarcasmo y parodia, de artivismo en definitiva, de los que, de todos y cada uno de ellos, me siento el presidente de su club de fanso fan club (póngase tras cada autor): Bansky, Maurizio Cattelan, Joan Fontcuberta, Jeff Koons, Vic Muniz, Antoni Muntadas, Martin Parr, Andy Warhol, Ai Weiwei y el mismo Daniel G. Andújar.

Este concepto de proyecto se aproxima mucho más a su quehacer que el de obra o trabajo, de “pieza”, como ha venido siendo habitual en el arte del siglo XX. Su práctica artística, actual, de pleno siglo XXI, tiene más que ver con el pensamiento, con la idea, que con el objeto, el producto artístico. Aunque se precisaría, por ello, una sexta acepción del Diccionario de la Real Academia Española que la incluyera, explicando esta nueva forma de hacer, del arte, fundamentalmente el del XXI.

Sus inicios, a finales de los ochenta, sus primeros proyectos, ya muy destacables, entroncan con el arte de acción y el videoarte. De ahí su presencia en muchos de los festivales que promocionan ambas disciplinas. Este medio le es connatural, le es propio, pues, al contrario que la mayoría de sus coetáneos, más preocupados por el mercado, por la venta, por el objeto “colocable”, su trabajo va más allá del objeto artístico burgués, decorativo. Sus proyectos precisan de los nuevos medios porque sus temas también los son.

También como convicción y postura frente al mercado, saprofítico, realiza este tipo de práctica artística que surge de las residencias, de las estancias, de los intercambios, de los concursos, de los encargos. Al margen del mercado, como opción. La nueva manera de relacionarse en el mundo del arte en el XXI.

A nivel de anécdota, es curioso que, hablando con algunos importantes coleccionistas, es su deseo incorporarlo a sus colecciones. Pero, muchas veces, su trabajo es conceptual al extremo de que siendo la pieza rotunda, excelsa, magnífica, no se puede entender como la tradicional obra de la que se pueda hacer gala o rivalidad patrimonial, -algo muy común entre coleccionistas-. Muchas veces son sencillas, humildes, pero con una potente carga emocional, histórica o reivindicativa.

Este artículo pretende analizar unas determinadas series de sus proyectos, aquellas que considero fundamentales, hitos, señeras de su discurso, notables en su andadura y que, de algún modo han iniciado o marcado su trayectoria posterior o que obviamente fueron el punto de partida. Cuando, ente paréntesis, fecho los proyectos, normalmente marco la fecha en que primero hiciera o se publicase el hecho referido. Es también su costumbre añadir, mejorar, especificar sus trabajos, son specific-site, hechos específicamente, ex profeso para el lugar en el que desarrolla el proceso. Sus proyectos tienen diferentes versiones, pues en cada lugar utiliza un display o dispositivo diferente, adecuado para cada ocasión y contexto. Aculturizandolo en cada momento al público a quien se dirige.

Dikipén o de las imágenes construidas (1994) es uno de sus primeros proyectos a destacar. Tiene un precedente en una acción anterior (1992) en la que repartía o colocaba en espacios públicos unos adhesivos, del tamaño de una tarjeta de visita. En bilingüe, en castellano y en romaní (la lengua de la etnia gitana), o caló -para ser más precisos- (la variante o haz dialectal del romaní en España, Francia y Portugal). En dichas pegatinas aparecía el Artículo 14 de la Constitución española. Dicho artículo alude a la igualdad de derechos y libertades de todas las españolas y españoles por encima de discriminaciones y distinciones. 

Uno de los trabajos incluidos en este proyecto consistía en la recopilación de documentación, artículos y recortes de periódico, donde el término “gitano” era utilizado –siempre de manera despectiva- y era sustituido por “ciudadano”. Perdiendo muchas veces el sentido la noticia o información, pues la carga, la connotación, la imagen, (negativa) del término se incluía, sin indicarse pero permanecía en el subconsciente. Nos hablaba aquí Andújar de las imágenes, de que toda imagen es construida, con unas estrategias (alteridad, categorización, diferenciación, estereotipo, jerarquización, representación, significación, subjetividad). De que toda imagen no es verdadera en sí misma y es provisional y relativa.

En España, esta imagen peyorativa de la etnia gitana creo que tiene su primera documentación escrita, o por lo menos es mayormente conocida y difundida, a través de las reales pragmáticas sanciones de Carlos III [1] que derivaron en un dicho popular también: “Ni gitanos ni murcianos ni gentes de mal vivir”. Aquí el termino murciano, con el que se ha hecho mucha chanza y chascarrillo a la referida población, hace referencia en realidad a la acción de murciar, término en desuso pero equivalente a robar. Con lo que el término “gitano” se asociaba a su vez a dos conceptos, negativos y racistas, en realidad aporófobos más que xenófobos.

Dikipén significa visión, vista. Juega aquí el artista con varias de las acepciones de la acción o hecho de ver. Por un lado la de la propia capacidad de ver (percibir con los ojos, así como de su falta o no-percepción). Se refiere también a la contemplación inmediata y directa sin percepción sensible. Asimismo al punto de vista particular sobre un tema, un asunto. Al objeto de la vista, especialmente cuando es ridículo o espantoso. Pero sobre todo a la creación de la fantasía o imaginación, que no tiene realidad y se toma como verdadera. A la construcción de una imagen o un estereotipo sobre algo.

Se trataba además de visibilizar, término ahora muy en boga, pero que hace treinta años era más bien una cuestión de fuerte posicionamiento y convicciones políticas ciudadanas, en el sentido aristotélico de zoon politikón. [2] Esta actitud de ciudadanía activa va a estar presente en todos y cada uno de sus proyectos.

Al referirse a la igualdad, está en realidad relatando la desigualdad. Concepto también de referencia en su trabajo, pero que en los (felices) ochenta, no se tenía tan en cuenta como ahora, momento en el que las diferencias son mayores y en el que muchos artistas se han subido al carro de las etiquetas reutilizables y posmodernas.

Está hablando igualmente de minorías. Algo que hasta hace bien poco no contaba para nadie, ni para los estadistas, ni para los políticos, ni para el mercado, siendo por el contrario fagocitado por todos ellos como nuevo sector al que hay que tener en cuenta, cada uno conforme a sus intereses. Es una idea hegeliana la de que por el bien del estado, de la mayoría, todo se justificaba y debía hacerse, incluida la masacre de las menorías, siempre en desventaja.

Aprovecha Andújar, y esta es otra de sus características, el intersticio, la hendidura, el espacio, el hueco, el vacío (legal, alegal o ilegal) que media o existe entre algo, entre los temas de los que se ocupa o que le preocupan. Esto deviene de un concienzudo análisis, de una profusa documentación, de una investigación ante la que, ¡chapeau!, me quito el sombrero. Esto se observa en sus cursos y talleres o charlas y conferencias. A su locuacidad, se suma el interés de lo que transmite pero sobre todo observamos como tiene el tema agarrado desde muchos aspectos. Esto deviene también de su formación, ya indicamos que autodidacta, pero siempre ha acudido a todas las fuentes o a quien generaba el asunto de su interés, con quien ha trabajado colaborativamente mano a mano. La mejor de las formaciones.

Hay un trabajo, de los iniciales, en los que personalmente -y no solo como deltiólogo o cartófilo, coleccionista de postales- me encuentro muy orgulloso. Vuelvo a hacer referencia a la potencialidad de los pequeños objetos o quehaceres. Se trata de una pequeña acción, Ehrendenkmal für Emigranten, (1997) que tiene lugar durante su residencia en Dortmund en la realización del proyecto Wir beobachten! (1997) para la Künstlerhaus. Se trató de una subversión.

Con la industrialización, la ciudad de Dortmund se convirtió en uno de los centros de producción de carbón, acero y cerveza más importantes de Alemania. Uno de los monumentos más significativos y del que los se sienten orgullosas sus habitantes es el monumento a esa industrialización de Alemania. A su poderío. Representa a un niño sosteniendo una moneda del extinto marco alemán, como ejemplificación del esfuerzo realizado por el pueblo alemán. Andújar creó una postal, a imitación del estilo de las existentes en las tiendas de recuerdos turísticos, en la que sustituía el concepto de dicha estatua por el de Monumento honorífico a los emigrantes, al que hace referencia su título en alemán. Y hacía así reseña a la utilización de la mano de obra obrera inmigrante que realmente hizo posible ese “milagro alemán”. Nos conocimos en esa época y me comentaba como, cada día, desde el trayecto de su residencia al lugar de trabajo, sustituía las verdaderas postales comerciales por su ingeniosa intervención. Esta apropiación, esta reutilización de elementos para cambiar su significado es un dispositivo del que se sirve el arte actual. Una subversión de significantes en pro de una idea o para remarcarla. La otroriedad entendida como actitud cívica y empática.

En este sentido quiere Andújar combatir la pasividad del espectador. En un lema muy de Muntadas: La percepción requiere participación. O del concepto fotográfico en Fontcuberta. Andújar al igual, insta al público a que observe, a que mire activamente aquello que es producto del artista, porque puede que le estén engañando. Puede ser un trampantojo, un engaño, una “trampa para el ojo” del que el arte se ha servido siempre. Atención.

Todo lo anteriormente dicho, sucedió antes de Internet, antes de que la red se constituyera en lo que es hoy. Antes de lo que se ha dado en conocer como la Tercera Revolución Industrial. El Andújar que ahora celebramos inicia su andadura, su -digamos o diferenciemos- práctica artística (más rabiosamente) contemporánea con http://www.irational.org (1996). Agrupación internacional de artistas, de la que es miembro histórico, que co-fundan este website o sitio web, y compartían servidor de Internet, allá por su prehistoria (de Internet), cuando este servicio era muchísimo más caro, como al principio de toda nueva tecnología que se impone. El grupo es un referente internacional del net.art o arte en la red. Formado por los británicos Rachel Baker y Heath Bunting, la mejicana Minerva Cuevas y el propio Andújar (bajo el anonimato de TTTP). Aunque este grupo se formó como una parodia de los movimientos de vanguardia (fundamentalmente de escritores como Tilman Baumgärtel, Josephine Bosma, Hans Dieter Huber o Pit Schultz), sus obras individuales tienen poco en común, pero el portal sirvió de plataforma, literalmente y también de despegue, de sus miembros componentes.

Pese a trabajar bajo el anonimato del propio proyecto, bajo el paraguas de la (ficticia) fundación del mismo nombre, el proyecto que lo da a conocer, es Technologies To The People [TTTP]® (1996). Preocupado sobre todo por cómo veía que la tecnología no iba a llegar a los menos favorecidos. Quiere hacernos tomar conciencia de la realidad que nos rodea y del engaño de unas promesas de libre elección que se convierten, irremisiblemente, en nuevas formas de control y desigualdad.

En este contexto anteriormente descrito, tiene lugar una significativa, digamos acción, iSAM™ 1997). Unido a sus preocupaciones ciudadanas, es consciente, desde bien temprano, de la brecha que va a generar la tecnología. Las diferenciaciones socio-económicas que va a generar. Es por ello que en forma de campaña publicitaria en prensa y folletos, promociona el iSAM™, un artefacto -jamás creado, salvo digitalmente y en la mente de nuestro artista- que supuestamente iba a servir a las capas menos favorecidas, a los mendigos, a los sin techo, a poder acceder a la economía, en un momento en el que esta cambiaba del patrón oro al patrón plástico y el creciente uso de la tarjeta de crédito iba a dejar fuera a un sector significativo de población. Es revelador que empresas del Sillicon Valley estadounidense se pusieran en contacto con el creador para hacerse con la (inexistente) patente del (imaginario) artilugio. Porque, eso sí, dicha campaña, en la más estricta seriedad y rigor, sirviéndose de los medios propios y apropiados de la publicidad supo llegar al público. Sobre todo amparada por la aparentemente poderosa fundación.

© Daniel G. Andújar, cortesía del artista

Bajo el escudo de la (ficticia) fundación, surgen las (también simuladas) emblemáticas TTTP Collections: TTTP Photo Collection (1997), TTTP Video Collection (1998), TTTP Net.art Classics Collection (1999) mostradas como parte patrimonial de la TTTP (y su poderío económico). Me parecen muy interesantes porque, siendo objetuales, juega también con sus propios conceptos y conceptos como los top ten, las listas, la comercialización del arte, los derechos de autor, la autoría, el concepto de museo o de lo museable, el concepto de masterpiece u obra maestra o el capolavoro italiano. En el caso de la colección de vídeo, es un trabajo en colaboración con el erudito Eugeni Bonet, experto en vídeo arte e imagen en movimiento. En el que establecen la que, en ese momento concreto, sería la mejor colección de videoarte existente, con las cien mejores piezas. La Net.art Collection ya es retórica pura, la metáfora, la hipérbole, ¿cómo se puede ser dueño de algo no físico, de algo que no existe, que no tiene fisicidad? Resuelve Andújar imprimiendo sobre lienzo las home page o páginas principales de la excelencia del arte en la red que enmarca con barrocas molduras que confieren a la misma de una seriedad que el propio concepto subvierte. La adjetivación de “clásicos”, en algo que estaba surgiendo, como aquel que dice, no es otra cosa que redundar en esa fina ironía que subyace en sus trabajos.

© Daniel G. Andújar, cortesía del artista
© Daniel G. Andújar, cortesía del artista
© Daniel G. Andújar, cortesía del artista

Esta última serie me trae al recuerdo, porque fue coetánea, la sección Net Space at ARCO, de la emblemática feria madrileña, en el tiempo en que era dirigida por Rosina Gómez Baeza. Quien fuera auténtica cool hunter o cazadora de tendencias, antes de que el término adquiriera la cotidianeidad que ahora tiene. La directora entendió que debía dedicársele un espacio en la feria al arte en la red, pese a que era incipiente y pese a los constantes problemas de red del recinto. Y traigo esto a colación porque el coleccionismo, tradicional, clásico, objetual, el capital, con el que tuve oportunidad de departir, entendió que no era ese un arte que pudiera ser síntoma de prestigio alguno. No se entendió la virtualidad, el postureo, algo ahora casi más valorado que lo real, y casi más efectivo. 

Después vino otra etapa, larga, la de las plataformas colectivas ciudadanas, previa a la eclosión de las redes sociales, las páginas electrónicas: e-arco.org, e-barcelona.org, e-dortmund.org, e-madrid.org, e-manifesta.org, e-norte.org, e-sevilla.org, e-seoul.org, e-sttutgart.org, e-toulouse.org, e-valencia.org, entre otras, en las que se analizaban los comportamientos del Sistema del Arte en dichas ciudades. Como los mecanismos de poder actuaban. Formas de discrepancia, que en especial la de e-valencia.org fue clausurada por un juez ante la denuncia de la exdirectora del IVAM, que ahora se ha visto implicada en una trama delictiva, parte de la cual era denunciada y puesta al descubierto en e-valencia.org.

Tras la caída del muro de Berlín, mientras todo el mundo pensaba que era el fin del comunismo, Andújar -avezado observador-, propone otro concepto y su trabajo Postcapital Archive (1989-2001) (2006), con todo un armazón de pensamiento y reflexión sobre la contemporaneidad inmediata. Explica que, la desaparición del comunismo, lo que va a producir, en realidad, va a ser un nuevo capitalismo, unos nuevos modos, una nuevas formas de actuación. Cosa que ya estamos sufriendo en nuestras carnes.

© Daniel G. Andújar, cortesía del artista
© Daniel G. Andújar, cortesía del artista

Trabaja aquí un concepto muy querido por él y recurrente en su quehacer que es el archivo. En realidad, Internet, la red, es un inmenso archivo en el que bucear, indagar, descubrir. Con su organización, con sus reglas, con sus protocolos. Ha trabajado, incluso, la red profunda desde la que se delinque o trafica. 

El cuerpo, el canon ha sido otro de los temas en los que repite y redunda, desde algunos trabajos para TTTP, pasando por los del pre-diseño genético (se pueden prevenir cerca de doscientas patologías), como los últimos presentados en la Documenta14 (2017) en los que se cuestiona las apropiaciones de nuestros ADN por parte de las empresas del ocio y el consumo. 

Democraticemos la democracia (2011), uno de sus últimos proyectos. Iniciado en las costas de Alicante, que ayudamos a producir y que se realiza precisamente tal día como hoy, el día uno de mayo, día internacional del trabajador. Realiza su segunda acción en Barcelona, unos días previos a la “Spanish Revolution”, el 15-M (15 de mayo), lo que le confiere un simbolismo especial. Ya hemos visto su preocupación en ejercer de ciudadanos. Aquí se sirve de un contexto muy específico del verano español: las avionetas que recorrían las abarrotadas playas del litoral para promocionar los más variados productos. En este caso concreto se trata de una vistosa banderola de fondo amarillo y letras negras (como imagen corporativa definida: carta de color y tipografía) en la que se hondea un lema político: democraticemos la democracia. Inusual. Inhabitual. Que debió sorprender a quienes lo avistaron.

© Daniel G. Andújar, cortesía del artista

Este trabajo se ha realizado en infinidad de lugares, con distintos tipos de gobiernos, con distintas lenguas y se ha traducido, ha funcionado el contexto y el concepto perfectamente. Salvo un campamento del Frente Polisario, para quien el color era muy significativo, y el amarillo no era su color.

Andújar es un muy interesante reflejo de lo que acontece, desde lo artístico. La contemporaneidad en movimiento, como proceso. Viva. Puro arte.

[1] La Real Pragmática Sanción del 19 de septiembre de 1783: «Reglas para contener y castigar la vagancia y otros excesos de los llamados gitanos«, y la del 24 de junio de 1784, sobre el «modo de proceder la justicia en la persecución de los gitanos, vagos y demás bandidos, salteadores y facinerosos«.

[2] ζῷονπολῑτῐκόν. Del griego antiguo ζῷον, zỗon, «animal» y πολῑτῐκόν, politikón, «político» o «cívico» (de la πόλις, polis, «ciudad»). Concepto o expresión creado por Aristóteles, cuyo significado literal es «animal político» o «animal cívico» y hace referencia al ser humano, el cual, a diferencia de los otros animales, posee la capacidad de relacionarse políticamente, es decir, crear sociedades y organizar la vida en ciudades.

Texto premiado convocatoria diciembre 2019 revista Switch (on Paper) y AICA International