56 PREMIO REINA SOFÍA DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

56 PREMIO REINA SOFÍA DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PINTORES Y ESCULTORES

Carlos Treviño Avellaneda – AICA Spain / AECA

56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura 2021 en el Centro Cultural Casa de Vacas de El Retiro de Madrid.
Entrega del 56 Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura 2021.

El pasado 15 de septiembre, se entregó en el Centro Cultural Casa de Vacas de El Retiro de Madrid el Premio Reina Sofía de Pintura y Escultura que organiza anualmente, desde hace 56 años, la Asociación Española de Pintores y Escultores AEPE. 

A este certamen internacional se puede presentar cualquier artista plástico con obra pictórica o escultórica sobre la que se realiza una selección que pasa a formar parte de la exposición que este año se instaló en el mismo centro cultural del 2 al 26 de septiembre. Además del reconocimiento por parte del gremio, el ganador recibe un premio de 10.000 euros, que es patrocinado y promocionado por la empresa internacional Google.

La mesa instalada en el escenario del pequeño teatro de la Casa de Vacas, en el que se hizo la entrega de diplomas, estuvo presidida por la reina emérita, Doña Sofía, acompañada por José Gabriel Astudillo, presidente de AEPE; el director de Políticas Públicas y Relaciones Institucionales de Google España, Miguel Escassi; el secretario general de Cultura y Deporte, Víctor Francos; y la secretaria de AEPE, María Dolores Barreda. En la platea, alrededor de 75 personalidades, el jurado, los finalistas y ganador con sus acompañantes, además de otras figuras relevantes del mundo de las artes plásticas.

De Izda. a Der., Cristóbal Olmedo, Eduardo Naranjo y Soledad Martínez.
José Gabriel Astudillo, presidente de AEPE, durante la entrega de premios.

Como apuntó en su discurso José Gabriel Astudillo, el jurado tuvo un exquisito “cuidado y esmero en el análisis de cada obra presentada”. Estuvo compuesto por el presidente de AEPE, José Gabriel Astudillo y su secretaria general, Mª Dolores Barreda Pérez; Josetxo Soria en representación de Google; el pintor Eduardo Naranjo; el artista Alejandro Aguilar Soria; el escritor Javier Sierra; el crítico Tomás Paredes, miembro de AICA Spain / AECA; la pintora Paula Varona; el retratista Ricardo Sanz; la directora del Centro Cultural Casa de Vacas, Dolores Chamero; y Wifredo Rincón García, científico del CSIC, expresidente de AEPE y miembro también de AICA Spain / AECA.

La reina emérita, Doña Sofía, conversando con una de las artistas seleccionadas.

GANADOR Y FINALISTAS

El fallo del jurado hizo ganador a José Manuel Martínez Pérez por su escultura Primavera 2020. Homenaje a la ancianidad, una escultura de resina de 77x38x38 cm con una gran carga expresiva que podría encuadrarse en una continuación y desarrollo de la escultura “rodiniana” con un tratamiento de la resina con efecto similar al producido por cera y que evoca a Medardo Rosso. En ella muestra el dramatismo y la fuerza emocional que ha provocado la pandemia en la población de nuestros mayores.

  • Los finalistas fueron:
    • Mikel Pinto Muñoz, por su óleo sobre lienzo Los últimos del Concilio.
    • Lorna Benavides, por su escultura en mármol Elogio de la juventud.
    • César Orrico, por su bronce Bifronte.
    • Lydia Sancho, por su acrílico sobre lienzo Otro sol.
José Manuel Martínez Pérez, ganador, junto a su obra.
Mikel Pinto Muñoz, finalista, con su obra.
Lorna Benavides, finalista, con su obra.
Bifronte, de César Orrico, finalista.
Obra de Lidia Sancho, finalista.

LA EXPOSICIÓN

Más allá del resultado final del certamen, lo verdaderamente interesante fue disfrutar de la excepcional exposición instalada en la sala y pasillos del centro cultural, compuesta por 48 pinturas y 24 esculturas de 69 autores. Esta selección se realizó sobre 400 obras de artistas, fundamentalmente españoles, aunque también de otros países como China, Colombia, México, Italia o Alemania. La exposición tenía predominancia casi total de arte figurativo con diversos estilos. Tras la entrega de premios, los asistentes realizaron una visita en la que la reina emérita visitó obra a obra charlando con cada creador durante largo tiempo, tanto que su visita se alargó durante más de tres horas.

En cuanto a la pintura: un realismo mágico inquietante en las obras de Cristóbal Olmedo y Soledad Fernández; surrealismo de Belén Ordovás (con evocaciones directas a El Jardín de las Delicias, de El Bosco) y el tríptico de Felipe Alarcón Echenique; textura con utilización de gran masa de pintura, como los cuadros de Antonio Marina e Isidoro Moreno; tratamiento geometrizante tendente a la abstracción, como el cuadro de Galiana que escondía, entre vivos colores, personajes del Quijote. 

Obra de Belén Ordovás.
El artista Felipe Alarcón Echenique, delante de su obra, Retablo.
Reciclar ¿ya?, de Cristóbal Olmedo.
Cantábrico, de Isidoro Moreno.
Alegoría a El Quijote, de Galiana.
Al otro lado, de Antonio Marina.
Díptico: Noche y día, de Lydia Gordillo.
Volar, de José Morales.
El sueño de Claudia, de Soledad Fernández.

No es de extrañar que el primer premio y dos de los finalistas fueran escultores, porque la calidad era sobresaliente, con materiales variados (mármol, madera, metal, cristal, resina, etc.) y estilos que basculan del híper realismo (como La fuerza, de Cristina Jobs) a la deformación tendente a la abstracción (Elogio a la juventud, de la finalista Lorena Benavides). César Orrico, uno de los finalistas, Gloria Cediel y Silvia Juez están entre los escultores más sobresalientes de la exposición en la que brilló la calidad de esta arte mayor. 

Bailando a la vida, de Gloria Cediel.
La fuerza, de Cristina Jobs.
Koré, Diego Peribáñez.
Dona natura, de Silvia Juez.

EXPOSICIÓN. El color abstracte

EXPOSICIÓN. El color abstracte

Inaugurada el 13 de agosto de 2021 en la Sala de Exposiciones Fundación Mediterráneo de Elche la exposición permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre. Comisariada por Javier B. Martín y José Luis Martínez Meseguer con fondos de la Colección Ars Citerior de la Comunidad Valenciana.

ARCO 2021 MANTIENE EL PULSO

ARCO 2021 MANTIENE EL PULSO

Carlos Treviño Avellaneda – Miembro de AICA SPAIN / AECA

Vista de la entrada de ARCO 2021 en el Pabellón 9. Autor: Carlos Treviño.

ARCO ha conseguido mantener su pulso contra la pandemia y celebrar su cuadragésima edición trasladando sus fechas de finales de febrero, como era habitual, a primeros de julio (del 7 al 11). En 2020 se salvó in extremis del confinamiento, por escasas dos semanas, y se mantuvo con total normalidad y gran afluencia de público, aunque con la vista puesta en una Italia que no cesaba de aumentar los contagios de la COVID19 y de la que aquí aún nos manteníamos ajenos a lo se nos venía encima.

El empeño y esfuerzo titánico de su nueva directora, Maribel López para llevar a cabo la feria, reactivar el mercado del arte, tan tocado por la pandemia, y mantener el encuentro de los profesionales deseosos de disfrutar de la mayor feria internacional de arte española y referente en todo el mundo, ha sido fundamental para que se llevase a cabo en un ambiente relajado y seguro que ha mantenido un buen nivel de ventas y calidad de obras de arte.

Lo primero que llamaba la atención al visitante en ARCO 2021 eran los aparcamientos vacíos, la gran fila de taxis vacíos esperando viajeros, un hall desierto, ninguna cola en el acceso y una entrada directa (con toma de temperatura) a una feria en la que, una vez dentro, era un auténtico placer para los pocos que nos encontrábamos allí. Si bien el panorama era algo desolador, comparado con cualquier edición anterior, rápidamente se sentía el gran lujo de poder disfrutar de la obra expuesta con tranquilidad y sin aglomeraciones, charlar con los galeristas sin prisas, encontrar casualmente a colegas y poder asistir a los foros sin ningún problema. El resultado fue una auténtica delicia para visitantes y coleccionistas, aunque siempre con esa desazón de si las galerías estarían consiguiendo amortizar el alquiler de los espacios.

Las medidas anti COVID19 se cumplieron para tranquilidad de todos: gel desinfectante, distancia de seguridad sobrada y habilitación de terraza para poder airearse y descansar de la tediosa mascarilla obligatoria en todo momento. En definitiva, una feria segura.

Beauty filter mask, de Almudena Lobera. Autor: Carlos Treviño.

Mani, de Fabrizio Corneli, en la galería Studio Trisorio. Autor: Carlos Treviño.

ARCO EN NÚMEROS

Los tres primeros días dedicados a profesionales han sumado: 20 000 asistentes; más de 250 coleccionistas privados, patronos y miembros de museos nacionales e internacionales; 105 galerías que han manifestado que las ventas han superado con creces sus expectativas (lo han declarado Elvira Rodríguez, José de la Mano, Lelong y Mayoral, entre otras); 26 proyectos de artistas; 42 participantes en ArtLibris (el encuentro para el diálogo entorno a publicaciones); 23 revistas participantes; y 20 participantes en Espacios Culturales (COAM, Diputación de Huelva, VEGAP, etc.). 

RECORRIDO POR LA FERA

El orden en el que comenzamos la visita, por el pabellón 9 (más cercano al hall de entrada), mostraba la colectiva Remitente. Arte Latinoamericano, con la “complicidad de Mariano Mayer, como rezaba en el gran vinilo que lo anunciaba, y la colaboración de la Associaçao Brasileira de Arte Contemporänea, el gobierno de Argentina, la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, y la Agencia de Cooperación Española. La artista Laura Mema ha sido la más destacaba entre los que exponían en este espacio, con grandes obras realizadas tejidos a modo de telares que siguen la tendencia sudamericana que se expuso claramente en la edición dedicada a Perú, sumada a otras creaciones en otros materiales. También hay que destacar a Moris con su obra La ciudad de las tumbas abiertas, de la galería Arróniz (Ciudad de México).

La mayoría de la obra que nos encontramos en ARCO 2021 ya pudimos verla en año anterior o, al menos, pocas apuestas novedosas.

Al comenzar nuestro recorrido por las galerías nos llama la atención F2, con un llamativo dibujo de Jonathan Hammer de 2021. En la galería Rodríguez también destacaban los trabajos de Keke Vilabelda, con una pintura abstracta muy interesante utilizando colores pastel claros con toques de pinceladas muy finos de primarios que hacen vibrar y dan relieve a sus pinturas.

Espacio de la galería Max Estrella. Autor: Carlos Treviño.

La galería Max Estrella nunca defrauda y fue una de las más interesantes, apostando por sus artistas de siempre con obra renovada: Inma Femenía, que tras su exposición en Bombas Gens no ha parado de crear e innovar; Jessica Stockholder, con su llamativa creación Tied to be fit-Middle Period, una especie de gran cadena de tejidos de colores que recorría gran parte de la galería y otras obras den tela creadas durante los momentos de confinamiento más duros; Markus Linnebrink; Almudena Lobera con cuadros esculturas y, sobre todo, su Beauty filter mask, modelado de porcelana de dos cabezas cubiertas con paños al viento que ya el año pasado causó sensación; Aitor Ortiz, otro de los artistas que, desde mi punto de vista, sobresale en el panorama actual con sus obras de versiones Estorninos 002 y 004 (2021) y diversas versiones de VICINAY 004  006 (2019); Miler Lagos, que el año pasado ocupó el espacio ABC; y Daniel Canogar, con sus curiosas creaciones lumínicas y de arte digital.

Otras galerías, como Lelong, mostraron obras más clásicas y que aseguran al coleccionista mantener o ampliar el precio de sus compras con artistas consagrados como Jaume Plensa, grabados de Picasso, Miró o Chillida. Elvira González volvió a apostar por las esculturas de alabastro para colgar en la pared que se asemejan a esponjas marinas de Juan Asensio, y artistas como Barceló y Juan Muñoz.

La galería Moisés Pérez de Albéniz, MPA, sorprendió con un excelente óleo sobre lino del artista Santiago Giralda, Onyx,2021. La galería L21 de Palma de Mallorca expuso obra muy fresca, colorida y algo “macarra”, como Seriously you call this shit art?, de CB Hoyo.

Desde Rotterdam, la galería Joey Ramone traía la mejor fotografía de la feria en mi opinión, la de Harm Weistra, artista digital además de fotógrafo. Studio Trisorio volvió a acudir con el artista Fabrizio Corneli, con una de sus obras, Mani, de sombras proyectadas sobre la pared que tanto suelen atraer la mirada de los visitantes de ARCO.

A un precio más que razonable entre los 900 y 1800 euros, dibujos de Benjamín Palencia, Manuel Ángeles Ortiz, Rafael Barradas y otros artistas españoles a los que siempre hay que seguir sacando a la luz para que no les hagan sombra las primeras espadas. También estaban presentes Rafael Canogar y Esteban Vicente y, como habitualmente, Ángela de la Cruz que llevó Helga de Alvear.

No faltaron en la galería Mayoral Tapies, Millares y Saura. Leandro Navarro colgó en su stand un óleo de Picasso y otro de Chagall, pinturas de Equipo Crónica, dibujos de Benjamín Palencia y Kurt Schwitteres, además de esculturas de Gargallo.

También estuvieron presentes dos fallecidos entre la edición anterior y la que nos ocupa: Juan Genovés (fallecido en mayo 2020) y Luis Feito (en febrero de este año), el primero gracias a su galería de siempre, Marlborough, y el segundo bastante presente con en varios espacios y de las que sus mejores obras, según mi parecer, se vendían en Guillermo de Osma.

Fotografía de Jan Albers en la galería Joey Ramone. Autor: Carlos Treviño.

La galería Van Horn, de Dusseldorf, dio a conocer a uno de los artistas más interesantes de la edición, Jan Albers, con unos cuadros en relieve hechos con poliestireno, madera, pintura en spray y acrílico, que simulaban grandes muros de piedra coloreada. En cuanto a escultura, Krinzinger, trajo una curiosa obra de Hans Op de Beeck totalmente figurativa con un atractivo muy especial ya que el objeto representado era un maniquí de pintura femenino que parecía cobrar vida.

LAS ARTISTAS MUY PRESENTES

Varias galerías han querido reconocer la labor de dos mujeres artistas que están dentro del circuito internacional y ya se han hecho un hueco en la lista de los más buscados: la galería Nieves Fernández expuso obra muy interesante de la joven artista japonesa Chiharu Shiota; y Jéerôme Poggi expuso obra muy sobresaliente de la ya fallecida Anna-Eva Bergman, aprovechando el impulso de su reciente exposición en el Palacio de Velázquez. 

The Goma también presentó obra innovadora de Cristina Garrido y Ana Santos. Espacio Mínimo apostó también por mujeres, Liliana Forter y Teresa Lanceta, entre otras. 

Las ya consagradas en la historia del arte y presentes en los museos más importantes del mundo Maruja Mallo y María Blanchard podían contemplarse en Guillermo de Osma.

Premio Veepee a la instalación de Esther Garón. Autor: Carlos Treviño.

LOS PREMIOS

No faltaron los seleccionados para el premio Cervezas Alhambra, Lexux, premio Illy, los seleccionados por la Fundación ARCO, El Corte Inglés, la Fundación Banco Santander o el Premio Veepee.

El premio Lexus al mejor stand fue a la galería Alarcón Criado (Sevilla), con obra escultórica de Mercedes Pimiento que mezclaba materiales como: cobre y loza esmaltada; vaciado de silicona; escayola y granito; cera parafina y resina; en sus creaciones basadas en los capiteles de las columnas de la Alhambra. Sin duda, otra de las apuestas novedosas que tanto se echaban en falta.

El premio Opening fue otorgado a Jahmek Contemporary Art (Luanda/Angola) con una instalación de sillas verdes moldeables que podían separarse individualmente y pegarse a la pared como si fueran cuadros, retorcer sus patas, apilarse en una esquina, etc., demostrando una gran versatilidad.

El premio Veepee a la creatividad recayó en la instalación de Esther Garón, en la que unos paños ocres que podrían parecer pergaminos quedaban suspendidos en varas de madera que colgaban de las vigas del techo del edificio dando vida a un espacio blanco generando matices y sombras.

FOROS PROFESIONALES

En cuanto a los Foros en Directo han sido muy acertados, de gran calidad y, además, los vídeos están disponibles en la página web de ARCO https://www.ifema.es/arco-madrid por lo que recomiendo especialmente dos mesas del viernes 9: Las ferias de arte en tiempos de cambio, en las que se trataron temas y términos tan en boga que hay que conocer como NFT, block chain o el pago con criptomonedas, etc., tendencia de parte del mundo del arte con fines totalmente especulativos, en mi opinión; y el foro moderado por Agustín Pérez-Rubio (exmiembro de AECA) con los grandes coleccionistas de arte: Ella Fontanals-Cisneros, Dani Levinas y Álvaro López de Lamadrid a los que, cuando recorrieron posteriormente la feria, los galeristas prestaban todo su esfuerzo por mostrar sus fondos expuestos.

En definitiva, ARCO ha salido más que airoso de este complicado año que hasta el último momento dudábamos si podría realizarse. Ha habido un descenso en el número de galerías pero, sobre todo, muy notable en el de visitantes. Ha habido poca obra nueva, pero la que había podía disfrutarse con tranquilidad. Quizás las grandes ferias de arte internacionales no vuelvan a ser lo mismo después de la pandemia y los coleccionistas y artistas deriven hacia el mundo digital, pero en lo que casi todos estábamos de acuerdo tras esta experiencia es en que enfrentarse presencialmente con la obra seguirá siendo la mejor manera de disfrutar plenamente de las artes plásticas. 

Libro homenaje a Manuel Pérez Lizano

Libro homenaje a Manuel Pérez Lizano

La Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (AACA) presentó el pasado martes 29 de junio en la sala acristalada del IAACC Pablo Serrano el libro Antología crítica sobre la actualidad artística aragonesa: 2009-2020. Una selección de textos publicados en “AACA Digital”, de Manuel Pérez Lizano.

Aragón y publicadas en la Revista Digital de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte entre 2008 y 2020, por parte del crítico Manuel Pérez Lizano. El volumen se ilustra con fotografías personales junto con imágenes de las obras correspondientes a algunos de los artistas reseñados en el libro.

la presentación participaron Desirée Orús, Presidenta de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, Jesús Pedro Lorente, Director de la Revista Digital y el propio autor.

La donación de la colección Michael Jenkins & Javier Romero al Museo de Arte Contemporáneo de Alicante en la conferencia online organizada por AICA Spain / AECA

La donación de la colección Michael Jenkins & Javier Romero al Museo de Arte Contemporáneo de Alicante en la conferencia online organizada por AICA Spain / AECA

Alma Rodríguez Domínguez – Asociación Española de Críticos de Arte

El pasado mes de abril los medios de comunicación recogían la noticia de la donación que el galerista neoyorkino Michael Jenkins y el coleccionista y artista Javier Romero habían realizado al Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA). Una colección de casi 300 obras enfocadas en las tendencias artísticas contemporáneas de los últimos 50 años a la actualidad y que se ha ido forjando por el espíritu emprendedor de ambos en el campo del arte y la cultura, algo que juntos comenzaron, hace hoy 14 años. 

Por este motivo, la Asociación Española de Críticos de Arte AICA Spain / AECA celebró el pasado jueves 17 de junio un webinar en el que participaron como ponentes Javier Romero y Rosa Mª Castells González, conservadora de las colecciones del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante. En palabras del presidente de la AECA Miguel Ángel Chaves Martín, los tres protagonistas de esta jornada disponen de una exquisita trayectoria en el mundo del arte, la cultura, el coleccionismo y la museología. En su presentación, Miguel Ángel Chaves destacó el recorrido de Rosa Mª Castells, Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona con un Máster en Museología. Desde el 2003 es conservadora de las colecciones municipales y responsable de la puesta en marcha del MACA, inaugurado en el año 2011, ocupándose desde entonces de su dirección científica y su programación. Ha dirigido y diseñado la museografía de las colecciones permanentes del MACA (Arte del Siglo XX, Sempere, Fundación Mediterráneo, Juana Francés) y comisariado numerosas exposiciones temporales no sólo en el Museo sino también en galerías e instituciones como el Museo Arqueológico de Alicante, El Centro del Carmen de Cultura Contemporánea en Valencia y la Calcografía Nacional en Madrid, con Eusebio Sempere de eje y protagonista en varias ocasiones. Autora de textos críticos de arte moderno y contemporáneo y miembro de Fundaciones y Asociaciones de arte, museos y artistas, es, también la gran artífice de todo el proceso que ha llevado a puerto la magnífica donación de la colección de Romero y Jenkins.

También ha subrayado el presidente el trabajo de Javier Romero, eldense de nacimiento aunque reside en Nueva York desde el año 2007. Coleccionista junto con Michael Jenkins y artista, miembro de la Elisabeth Foundation for the Arts, especialista en arte contemporáneo, con Máster y Doctorado en Museografía, Máster en Dirección y Gestión Cultural. Es miembro también de AICA Spain / AECA. Entre 1986-1990 ha sido Técnico de Exposiciones de la Agencia de Cooperación Internacional del Ministerio de Asuntos Exteriores y miembro del equipo de investigación de arte español de la Frick Art Reference Library de Nueva York entre 1990-1992. Además, durante 7 años (2000-2007) trabajó como técnico de arte y comisario de exposiciones en la Fundación General de la Universidad de Alicante, desarrollando paralelamente su actividad como artista visual con exposiciones desde mediados de los 90 en instituciones y galerías españolas, ejemplo de ello son las muestras realizadas para la galería Tomas March en Valencia, Evelyn Botella en Madrid o en las galerías Aural y Rosa Hernández de Alicante, también en Nueva York, en Jacob Lewis Gallery se ha visto expuesta su obra.

Por último, el presidente ha distinguido la trayectoria de Michael Jenkins, artista de relevancia incuestionable desde finales de los años 80 y durante la década de los 90 en el panorama artístico europeo y americano. Ha expuesto de manera continuada en galerías e instituciones de Nueva York, Chicago, Bruselas o Londres, adentrándose desde finales de los 90 al mundo del galerismo y coleccionismo promoviendo artistas como Vik Muniz, Amy Sillman y Sheila Hicks entre muchos otros.

Desde Nueva York, Javier Romero ha detallado de manera apasionante cómo fue evolucionando esta travesía que comenzó 14 años atrás, cuando junto a Michael deciden comenzar su colección de arte que éste mismo venía realizando, reflexionando y repensando sobre el tipo de colección que ambos querían construir en común. De esta forma, han ido forjando una colección que representa el trabajo de las últimas cinco décadas con obras de artistas ya muy consolidados y otras de artistas jóvenes con carreras destacadas. Subrayó Romero la internacionalidad de la colección, donde integran la obra de artistas de diferentes nacionalidades (latinoamericanos, europeos, asiáticos, africanos…) en cohesión con el panorama artístico local a través de la introducción a la colección de artistas alicantinos, estimulando por ello la integridad del patrimonio artístico local dentro de la amalgama internacional.

Javier Romero ha ido relatando a lo largo de la ponencia la naturaleza de la colección, sus discursos, tendencias y los medios de representación que han ido madurando con el tiempo, desde que en los años posteriores a 1985, cuando Michael Jenkins llega a Nueva York entró en contacto con artistas de la talla de Joseph Beuys, Katharina Fitz, Kay Rosen o Félix González-Torres, artistas que posteriormente formarían parte de la colección de ambos. Poco a poco ha ido madurando y creciendo, apunta Romero, resultando en la actualidad una colección con un 40% protagonizado por mujeres artistas, igualmente destacable es la presencia de artistas que han trabajado en lo queer desde los 80 hasta hoy. Junto a obras de Andy Warhol, Richard Serra, Louise Bourgois o Takashi Murakami, convive el arte local representado en el trabajo de artistas como Teresa Lanceta, Olga Diego o Aurelio Ayela. La inclusión de 14 artistas afroamericanos más destacados de las últimas décadas dentro de la colección Romero-Jenkins ha manifestado el deseo personal de visibilizar la gran calidad de sus creaciones. La colección en su totalidad presenta el compromiso de ambos coleccionistas por incorporar el componente local dentro del panorama artístico internacional, entendiendo que lo global se forma a partir de los microlocalismos que construyen el conjunto. Un contenido que atraviesa una visión ecléctica de los distintos temas abordados por la sociedad actual, desde la identidad sexual, el género y la raza en función de diversos contextos y con amplitud de miras, hechos que dan respuesta a la coherencia y sensibilidad  hacia la creación contemporánea por parte de Javier y Michael.

Por su lado, Rosa Mª Castells, añadió que ellos mismos se ven representados en su propia colección, casi como periodistas de la realidad artística en la que se embarcaron, una suerte de aventura que los ha dirigido a compartir y transmitir lo que ella consideró un regalo para el museo y para la ciudad de Alicante. La transmisión de lo intuitivo y apasionado se ve reflejado en esta colección, según comentaba la conservadora del MACA, se percibe el compromiso incuestionable de los artífices de la colección, aquello que les empuja a donar lo que quieren compartir y proteger. Ella misma afirmó lo que había supuesto a nivel personal y profesional ver aquel conjunto de obras perfectamente estudiadas, documentadas y catalogadas; un trabajo muy bien atado que, en cierta manera, facilitaba al museo un complejo proceso de investigación y registro que evolucionó sin complicaciones gracias al trabajo de Javier y Michael.

La elección del MACA como contenedor de la colección fue una idea que ambos mantuvieron casi desde los inicios. Hay que destacar el vínculo que Javier ha mantenido a lo largo de su carrera con Alicante, algo que según él, lo ha hecho barrer para la tierra, pero principalmente para enriquecer tanto los fondos del museo como el patrimonio artístico de la ciudad de Alicante con un propósito común y unos objetivos firmes hacia la educación a través del arte y la creación de discursos entre las obras propias de su colección con las que posee el museo. 

La colección que dispone hoy el MACA nació hace 44 años gracias al espíritu emprendedor de Eusebio Sempere, escultor, pintor y artista gráfico alicantino que en 1977 dona su colección privada de arte del siglo XX al antiguo museo de la ciudad, conocido por aquel entonces como La Asegurada, un edificio civil barroco que ha ido gozando de diferentes ampliaciones hasta convertirse en la actualidad en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante. Con decidida vocación internacional, Eusebio Sempere dejó un legado constituido por 177 piezas que representaban las principales figuras y movimientos artísticos del siglo XX (Picasso, Braque, Miró, Dalí, Giacometti, Max Ernst…).

A la donación de Sempere, se sumó en el año 1990 el gesto de Juana Francés, una de las artistas plásticas españolas más sobresalientes del siglo XX, cuando dona al museo un centenar de obras entre las que se encuentran dibujos, serigrafías, pinturas o litografías entre otras técnicas artísticas que conforman hoy la Colección Juana Francés.

En 1978, el Ayuntamiento de Alicante, como agradecimiento póstumo a la figura de Eusebio Sempere, adquiere un total de 575 piezas del artista, con el objetivo de introducir en el museo una colección con obras de su autoría: dibujos, pinturas, esculturas y obra gráfica que atesoran la evolución creativa de una de las personalidades más relevantes del panorama artístico español de la segunda mitad del siglo XX.

En 2012, ya inaugurado el MACA como lo conocemos hoy en día, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (actual Fundación Mediterránea) deposita en el museo una colección de 213 piezas de arte español contemporáneo desde los años 80 hasta hoy. 

Todos estos gestos de generosidad hacia el museo, hacia la protección y transmisión del patrimonio artístico alicantino representado en las colecciones que conforman el MACA, entran ahora en diálogo con esta última donación que enlaza con lo anterior y prosigue su diálogo a partir de las problemáticas sociales, políticas y artísticas que se abren al panorama internacional desde discursos identitarios, coloniales, feminismos y conflictos sociales sobre la base de la denuncia constante. 

Según subrayó Rosa Mª Castells, la donación de Javier Romero y Michael Jenkins comprende un acto de responsabilidad hacia el arte y hacia el conocimiento, un ejemplo de lo público, de aquello que es común a todos y para todos. Un acto de generosidad y responsabilidad que también los participantes en la webinar agradecieron a sus protagonistas, cerrando una jornada donde la sensibilidad y la pasión por el arte contemporáneo, el coleccionismo y su gestión dentro de los museos demostraron el buen hacer de los profesionales que hacen posible el maravilloso encuentro entre el arte y la sociedad.

El Museo de Zaragoza incrementa su colección oriental con diez nuevas obras

El Museo de Zaragoza incrementa su colección oriental con diez nuevas obras
Donación de obras de caligrafía japonesa. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.
Donación de obras de caligrafía japonesa. Foto: José Garrido. Museo de Zaragoza.

Donadas por la editorial japonesa Reijinsha Co. Ltd, las diez obras de artistas japoneses contemporáneos, especialistas en el arte de la caligrafía shodo, ha contado con la intermediación del tasador y crítico de arte Alfonso González-Calero, miembro de AICA Spain / AECA y la profesora de la Universidad de Zaragoza y UOC Alejandra Rodríguez Cunchillos.

http://www.museodezaragoza.es/el-museo-de-zaragoza-incrementa-su-coleccion-oriental-con-diez-nuevas-obras/

Exposición MARTÍN CHIRINO: REINAS NEGRAS. Castillo de La Luz, Las Palmas

Exposición MARTÍN CHIRINO: REINAS NEGRAS. Castillo de La Luz, Las Palmas

Miguel Ángel Chaves Martín – Presidente de AICA SPAIN / AECA

El galerista neoyorkino Michael Jenkins y el historiador y crítico de arte Javier Romero, miembro de AICA Spain / AECA han donado una El pasado viernes 18 de junio la Fundación Arte y Pensamiento Martín Chirino, con la coproducción de la Fundación Antonio Antonio Pérez de Cuenca, y la colaboración de CaixaBank, inauguró la exposición Martín Chirino: Reinas Negras, comisariada por Alfonso de la Torre, para viajar tras su clausura el 12 de septiembre, a Cuenca (8 de octubre a 30 de noviembre). La muestra reúne más de un centenar de piezas, entre esculturas, dibujos, pinturas, fotografías, y todo tipo de documentos que ahondan en los primeros trabajos de Martín Chirino (Las Palmas, 1925 – Madrid, 2019) a comienzos de los años cincuenta, junto a otras piezas de creadores que le influyeron (Paul Klee, Picasso, Ángel Ferrant, Julio González, Óscar Domínguez, Apel·les Fenosa, Plácido Fleitas, Eduardo Gregorio, Manolo Millares o Eduardo Westerdahl) y que contextualizan bien esos años de producción.

Asimismo, plantea los encuentros de ciertas obras con una selección de esculturas de arte africano, en tanto que se subraya por primera vez la admiración del escultor por las creaciones fílmicas de Norman McLaren. Un punto musical, con la colaboración de Tomás Marco, Jon Bandrés y Joan Gómez Alemany, evoca los recuerdos de Chirino en Blandy Brothers, los astilleros en los que trabajó su padre, a la par que una extensa zona documental enmarca, también, las publicaciones relacionadas con el artista en ese tiempo, que fueron el nutriente de la modernidad en Canarias.

Las obras expuestas, además de incluir los fondos de la propia Fundación que lleva el nombre del artista canario, han sido cedidas por más de 20 colecciones nacionales, entre las que podemos destacar al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el IVAM de Valencia, el Museo Canario, el Centro Atlántico de Arte Moderno, el Patio Herreriano de Valladolid, la Casa África, las fundaciones Apel-les Fenosa, Azcona y Alberto Jiménez Arellano, así como relevantes colecciones particulares tanto insulares como peninsulares.

Coincidiendo con la apertura de esta exposición se ha puesto en marcha la Enciclopedia Martín Chirino, con el primer volumen de la misma, escrito por Alfonso de la Torre, a partir de una serie de conversaciones iniciadas con el  escultor en 2016, y que en este caso abordan estos primeros años de la trayectoria plástica del artista canario. La edición se completará con la publicación de las 17 monografías previstas hasta completar todos los ciclos de su dilatada carrera, a cargo de los principales críticos y especialistas en su obra.

En el recorrido por la sala se pueden ver las esculturas de Martín Chirino: Pueblo, 1952; Composición-Homenaje a Miró, 1953; y algunas de las Reinas Negras que se conservan, junto a dibujos y bocetos del artista. Asimismo se exhiben dos obras de Paul Klee, La orilla construida, una pintura al temple de 1930, y Mesa con ofrenda de 1933; un bronce de Picasso y otro de Julio González; una obra de Manuel Millares; dos piezas de Apel-les Fenosa; esculturas y dibujos de Ángel Ferrant, junto a cerámicas, máscaras y esculturas de origen africano, así como libros, revistas y otros documentos. Todo ese corpus ilustra un universo plástico de gran relevancia en la trayectoria de Chirino.

El ciclo de Reinas Negras fue realizado en su taller de Las Palmas, un espacio de hallazgos de juventud donde ya estaban presentes atributos de su obra como el nomadismo y el imaginario insular. El dibujo para él fue un camino de formación donde ya latía el complejo proceso creativo y la indagación de nuevas formas. Las esculturas del primer lustro de los años 50 estuvieron muy influidas por el arte primitivo y las culturas remotas, porque como subraya Alfonso de la Torre en la monografía: “las primeras Reinas Negras devinieron en abstracciones corporeizadas en una quietud casi extática, enigma de las formas y la mirada, que serán un ejercicio ideal para un salto inmediato a la abstracción plena. […] Concebidas con piedra volcánica tallada o hierro forjado (1952-1953), son tempranas esculturas abstractas en el nuevo arte español que llega. […] Chirino mide en silencio y nos recuerda a aquel Rimbaud que mira la quietud”.

Ya en la década de los cincuenta Martín Chirino poseía una gran formación a pesar de su juventud y le gustaba frecuentar algunos territorios complejos que tan fértiles resultados supusieron para el arte posterior. Junto a elementos encontrados como maderas y piedras, Chirino adoptó en esos años algunos consejos de Ferrant en el uso de ciertos materiales de su entorno, las maderas del pinsapo o limonero, la piedra volcánica del lugar que habita o la humilde hojalata. En la elección de esos materiales quizá exploró una cierta raigambre telúrica y ancestral, algo que tal vez conecte con un cierto declarado espíritu panteísta que le embargó, silencioso, desde su infancia. “Desde muy pequeño –afirma Chirino– dejaba que todos mis sentidos vibraran al compás de la naturaleza del lugar en que nací. Hoy desde la atalaya del tiempo, recuerdo que en mi infancia vivía en una permanente sensación de ensueño, a la que procuraba agarrarme para trascender las fronteras de la isla”. 

“El maestro Chirino –concluye Alfonso de la Torre en su estudio– fue consciente en sus últimos tiempos de la capital importancia de este ciclo crecido en soledad-mas-soledad, silencio sobre el silencio. Levedad y peso, árbol o tierra, en las palabras de nuestro escultor, pienso en el silencio y quietud de su querido Brancusi cuando veo algunas de estas obras”. 

Nueva Convocatoria CUVO 2021 – Festival de Videoarte

Nueva Convocatoria CUVO 2021 – Festival de Videoarte

Alfonso González-Calero – Miembro de AICA SPAIN / AECA

Un año más, el festival itinerante de videoarte CUVO lanza su habitual convocatoria para seleccionar ocho de las más recientes y novedosas creaciones contemporáneas del medio audiovisual a nivel internacional.

Para esta sexta edición queremos reflexionar sobre cómo ha cambiado la idea de paraíso en los tiempos en que vivimos. Sobre si ha desaparecido definitivamente, o si aún podemos diseñar nuevas tipologías líquidas desde las que configurar otra idea de comunidad.

Desde sus inicios CUVO pretende una mirada amplia y transversal sobre las problemáticas de nuestro presente a través del arte contemporáneo, por lo que estamos abiertos a cualquier tipo de videocreación sea cual sea su técnica o género.


Once again, the itinerant videoart festival, CUVO, launches its call to make a selection of the eight most innovative audiovisual creations at an international level.

Since its outset, CUVO has aimed to give a wide and transversal gaze about the problems of our present through contemporary art.

For this sixth edition we want to ponder about how the idea of paradise has changed in the times we live in. Has it definitely disappeared? Or we can still design new liquid typologies from which to configure a new idea of community?

We are open to receive any type of videocreation, regardless of its technique and genre.

Rafael Botí: “Paisajes, 1922-1970”

Rafael Botí: “Paisajes, 1922-1970”

Tomás Paredes – Presidente de Honor AICA Spain / AECA

Con este rubro, el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, ubicado en Conde Duque 9 y 11, ha abierto una exposición, breve pero preciosa, ubicada en la segunda planta, cabe el despacho del gran RAMÓN Gómez de la Serna. La muestra, largamente esperada, obedece al compromiso de mostrar la donación de obras de Rafel Botí al museo, con un vínculo evidente: Madrid. 

La directora del Museo, comisaria de la exposición, a fin de darle más amplitud ha seleccionado los paisajes de Madrid que del autor posee el Mueso, añadiéndole otras obras de la misma temática que proceden de la Fundación Provincial de Artes Plásticas Rafel Botí de Córdoba, creada en 1998, y que reflejan vistas de Fuenterrabía, Hendaya, la iglesia de Deusto, la fuente Goiri. 

Fig. 1. Rafael Botí. Estación de Atocha. 1925. óleo/tela, 25×30 cm

Rafael Botí Gaitán, Córdoba 1900-Madrid 1995, músico y pintor, fue alumno de Julio Romero de Torres y amigo y admirador de Daniel Vázquez Díaz. Llegó a Madrid en 1917 a terminar sus estudios musicales, pero dada su pasión por la pintura, compatibilizó ambos aprendizajes, asistiendo al taller de Vázquez Díaz desde 1919.

Ante la escasez de trabajo, volvió a su ciudad natal, pero allí se convence de que su futuro está en Madrid y regresa para radicarse en la capital de por vida. Con el maestro onubense establece una relación, más que de amistad, familiar para siempre. En el taller de Vázquez Díaz comienza a ahormar su estilo y se relaciona con Pablo Celaya, Díaz Caneja, Isaías Díaz, Juan Antonio Morales, Pepe Caballero, Cristino de Vera, Canogar. 

En 1924, el viola de la Filarmónica se casa con Isidra Torres Lerma y andando el tiempo tendrán un único hijo, Rafael Botí Torres, coleccionista y donante de las obras que ahora se referencian. Botí padre continuó con su trabajo, viola de la Orquesta Nacional y profesor de ese instrumento y pintando hasta poco antes de su fallecimiento. 

El hijo, Rafael Botí Torres creció en ese ambiente artístico de música y de pintura y fue lazarillo de don Daniel Vázquez Díaz, dicho con el sentido más cariñoso de la palabra, porque le requería para casi todo: le llevaba en moto a las exposiciones y lo traía, le hacía de modelo, le resolvía sus problemas diarios, etc. 

Fig. 2. Rafael Botí. Vallecas. 1942, lienzo, 38×46 cm

Rafael Boti Torres trabajó como un león y tuvo pluriempleo y pluriactividad, hasta trabajar en un Banco y tener un excelente ojo para los negocios, lo que le permitió coleccionar, comprando obras de Vázquez Díaz y de algunos de sus alumnos, hasta lograr un conjunto sorprendente, que ha ido diseminado con múltiples donaciones a Córdoba, Huelva, Nerva, Madrid. 

Ello le condujo a ser el más fiable especialista en la obra de Vázquez Díaz, sin arrogarse ningún título, ni poder, pero conociendo, protegiendo y difundiendo como nadie la obra de Vázquez Díaz. Ha sido, desde que murió don Daniel, su ángel de la guarda y todos le reprochamos que no deje unos escritos en torno a la vida y obra del maestro. Es miembro de AECA y académico de Honor de la Reala Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

Al hilo de esta donación, procede un excurso sobre esta figura sociocultural. El coleccionista fue un amante de la cultura que, con sus adquisiciones, al tiempo que enriquecía su vida sentiente, espiritual, ayudaba a que el arte se generara. Los titulares de profesiones liberales se rodeaban de obras de arte que al final, de sólito, acababan siendo donadas a entidades públicas. Es muy elevado el número de colecciones privadas que terminan en un Museo. Por ello, la fiscalidad del Estado debería ser más indulgente y cariñosa con el coleccionismo, porque nuestro Patrimonio nacional ganará. Se consigue más con donaciones que con impuestos a los donantes. 

Dicho lo cual, les invito a ver esta serie de paisajes que atraviesan la amplia creatividad del pintor. Si en una primera época evoca un gustoso impresionismo, con Vázquez Díaz inicia su propia singladura y poco a poco va ahormando su idiolecto. Para Jean Cocteau: “El estilo no puede ser un punto de partida. Es un resultado. ¿Qué es el estilo? Para mucha gente es un modo complicado de decir las cosas más sencillas. A mi entender: un modo muy simple de decir cosas complicadas”.

Fig. 3. Rafael Botí. Puerta del Jardín Botánico, 1970, 50×60 cm

El estilo de Rafael Botí es “un modo muy simple de decir cosas complicadas”. Lo vemos en su vista de la estación de Atocha, 1925, con mágica notas de color; en el paisaje de Vallecas, en su solitario tiovivo cromático y silencioso; en los verdes infinitos del Jardín Botánico, 1970. Muchos son retratos del silencio, de la humildad. Rincones de Madrid con alma, evocados por el alma de un pincel, que hace nuestras delicias. 

Estamos saliendo ya de la pandemia, hay que retomar las visitas a los museos, a las exposiciones de las galerías, al teatro y al cine, los recorridos por las librerías, oír música y flamenco. Precaución toda, pero movimiento y voluntad de que algo cambie. Hay que romper este parón y yo les recomiendo esta coqueta y atractiva exposición del Museo de Are Contemporáneo de Madrid. 

Exposición «El arte y sus mundos» – Casa de Vacas, Madrid

Exposición «El arte y sus mundos» – Casa de Vacas, Madrid

Benito de Diego González – Miembro de AICA Spain / AECA

Está bien elegido el título, para esta exposición que le hace explícito y comprobable, pues muestra los seis mundo que cada artista representa; los cuatro distintos mundos disciplinares: pintura, dibujo, escultura e instalación, que la exposición acoge; los cuatro mundos de  estilos con que se expresan los artistas: realismo, expresionismo, surrealismo, simbolismo y los mundos que cada obra, cada pieza escultórica supone, si nos atenemos al los criterios de Kandinsky, cuando elucubró que ”la obra de arte verdadera nace del artista mediante una creación, misteriosa, enigmática y mística. Luego se aparte de él, adquiere una vida autónoma, se convierte en una personalidad, en un sujeto independiente, animado de un soplo espiritual; es un sujeto viviente, una existencia real, un ser”, es decir: un mundo independiente de cualquier otro.

Sí, evidentemente sí, hay mundos distintos y diversos en el arte, por tanto en esta muestra. Veamos el detalle.

LORNA BENAVIDES

La escultora costarricense Lorna Benavides presenta una colección de obras, que son conjunciones mixturadas de distintos materiales, (mármol, ónix, alabastro, gres, hierro y cobre), elegidos según conveniencia para la expresividad de la obra y combinados selectivamente al objeto de conseguir un difrasismo visual convincente, de acuerdo con las texturas que cada obra terminada exige en cada una de sus partes.

Son obras simbólicas que hacen referencia a distintos momentos y situaciones, en los que la vida se manifiesta en su diversas formulaciones: Así, las “crisálidas”, piezas que combinando  ónix o mármol con planchas de hiero, componen dos esculturas convincentes, representativas del acto mistérico de la eclosión de larva a imago, símbolo explícito  del nacimiento del humano.

La escultura Atlachinolli, o agua quemada, o que quema, es una alusión directa a ese agua, que en lenguaje mexica simboliza a la sangre. Esta realizada con gres y mármol rosa en una conjunción de ambos materiales y un inteligente moldeado del material cerámico.

Por último, hablamos de “Sula”,- que en la mitología bribri es el personaje que trajo la semilla a la Tierra, por ello, quién nace proviene del mundo de Sulá, que moldea al ser humano y lo prepara para nacer-, escultura que ayunta alabastro, gres, hierro y cobre, expresiva de la eclosión del niño en su alumbramiento.

Son todas ellas piezas bien resueltas y equilibradas, dotadas de euritmia vitruviana cuando se contemplan en todos sus ángulos y perspectivas.


ANA LLESTÍN

Si desciframos sus pensamientos, puede deducirse que la pintora valenciana Ana Llestín se mueve buscando el equilibrio entre lo sensible y lo inaprehensible, entre lo inmanente y lo prescindible, entre los ritmos y los contrastes y entre el pálpito de la vida y la delusión de los sueños. Aunque, si bien se piensa puede que esta sea la tensión vital característica propia del verdadero artista plástico.

Inestable estabilidad formal y emocional que ella materializa, según confiesa, en “grandes sombras y luces, palimpsesto, signos abstractos, buscando el equilibrio en la no simetría para establecer una estrecha conexión entre lo que se ve y lo que se siente”, con la intención de captar momentos, en el momento oportuno, pues no se mueve en el terreno de la serendipia, sino en el mundo de lo procurado conscientemente. 

Y siempre con “la intención de dar visibilidad a la idea a través de la praxis experimental, confluencia de materia y espíritu”.

Prueba cabal de todo ello es la colección de lienzos, que Ana Llestín presenta en esta muestra de “El arte y sus mundos”, bajo el lema de “El germinar de las lágrimas”, que son explosiones blancas de supernovas, en un fondo de un negro total, de los que dimana un poder exergónico, que nos llega, a través de la pupila, al interior del inconsciente donde nacen las emociones, atrapados por el dinamismo que la artistas ha sabido imprimir a sus imágenes, al encerrar a las figura en un caos de elípticas, generadoras de fuerzas centrípetas, que equilibran el torbellino entrópico de manchas, en el que hemos quedado enmarañados.


ESTHER PLAZA

La madrileña Esther Plaza, de sólida formación académica, estudiosa y conocedora de la historia del arte, forjada en la fragua de una decidida actitud creadora, descubrió su vocación pictórica y puso en ella todo su conocimiento y bien hacer con irresistible pasión.

Impresionada por los fenómenos telúricos y sus efectos ópticos; interesada por las galaxias nebulosas; fascinada por los límites imprecisos y variables del agua en la playa y de la lava despeñada, interpretó, en otras precedencias, sobre el lienzo sus percepciones de estos fenómenos, dotándoles de un halo poético y evanescente, procedente del filtro del sentimiento por el que  los hizo pasar.

En una anábasis continuada en su personal diégesis pictórica, la artista, interesada en contrastar lo más grande con lo más pequeño, afronta en esta colección de “Semillero”, la interpretación de los momentos en que los vivos juegan la partida dramática con los naipes  del ser o no ser, en el universo de los microscópico, cuando pólenes, esporas y espermas, empujados por fuerzas que les son ajenas, van a aposentarse en los pistilos, a la espera de que en ellos se verifique el encuentro germinal.

Dentro de su figurativismo, estos cuadros apelan, como en ocasiones precedentes lo hicieron otros de su autoría, al mundo de la abstracción, lo que les dota de una energía singular, que unida a la propia veladura de las figuras plasmadas en el lienzo, hace que su contemplación despierte una suerte de emociones, ancladas sin duda en el atavismo de lo vital, cuyo misterio sojuzga la voluntad de las personas. Pues hay algo mistagógico en sus cuadros, quizá por esta llamada directa que hacen al misterio de la vida, cuya visualización mueve siempre el ánima del ser humano.


AMANDA RECELLADO

Las pinturas y los dibujos de Amanda parecen ser realizados después haber penetrado, a través del espejo, en un mundo onírico y artificioso, en el que lo que se ve puede ser lo que se distingue sensitivamente o formar parte de otro sistema o universo ideal al que la demiurgo ha pertenecido. 

Los cuadros de Amanda presentan en su lenguaje formal una cuidada estructuración de sus complejas composiciones, realizadas con enorme limpieza y generosa paleta, sobre un dibujo de trazos seguros, que dotan a sus cuadros de un espléndido juego cromático, en el que se basa gran parte de su atractivo. Sus dibujos son asimismo muestra de la gran capacidad para la expresión plástica que posee esta artista.

Amanda, anda por los espacios cósmicos  y las profundidades abisales, buscando tipos o más bien arquetipos, que expresen sus pensamientos e ideales de persona, y lo hace en “el silencio que adora, en la calma y en la paz interior, para gozar del presente y de sus pequeñas cosas”, que nos levite sobre el mundo en que vivimos, sus contradicciones y los sapos, o dragones, que cada día hemos de tragar.

Las obras de Amanda contienen una total carga simbólica, que se nos va haciendo patente a medida que escrutamos  cada uno de los personajes y objetos que se representan en sus cuadros, si bien cada una de las obras está concebida desde una visión holística de la misma, de forma tal que cada detalle explica mucho del significado de la obra, pero sólo se alcanza su total compresión, cuando se ve y analiza formado parte de un todo inseparable, ya que cada cuadro desarrolla una diégesis pictórica de unos hechos, que se desarrollan al otro lado del espejo o, si se quiere, en un país de las maravillas, que la artista pone a nuestra consideración.


MANUEL SANTIAGO

Más allá de lo arcano del conjunto, partamos de que no hay nada de apotropaico ni esotérico en esta narración con formato ideográfico, en la que con perífrasis, tropos y ditirambos gráficos y literarios, iluminados con una lene coloración naturalista, el autor nos da los instrumentos hermenéuticos, los códigos y las claves, para recalar en sus más íntimos pensamientos, plantándonos en lo profundo de su yo consciente, de su subconsciente y aún de su inconsciente, desnudando su alma, o una parte de ella, a través del escrutinio de su obra.

Nos resistimos a hablar de emociones y de poesía como constitutivos  fundamentales de esta obra. Y no es que no le sean conceptos afines, que sí le son, pero hay algo más, algo menos sensitivo y cordial, más racional y complejo en lo más profundo de su noúmeno, en donde los conceptos plásticos clásicos de composición , belleza y perfección , son tenidos como componentes accesorios, dentro de una disposición formal intencionadamente anárquica y fractal, con dibujo de trazo naif de una simplicidad iniciática,  para que prevalezca la “idea” y el “concepto”, como elementos esenciales y nucleares de la obra sobre la percepción directa de su materialidad sensible.

Él mismo lo dice, hay que “desordenar las ideas para que sean una sola cosa”, apelando a la entropía como raíz y fundamento previo de la unicidad sintetizada en la Idea, de modo similar a como sucede en la naturaleza; y todo ello inmersos en un silencio omnipresente, que nos ha de conducir a la ensoñación y si fuera posible a la ataraxia, paradójicamente sometidos al hechizo de lo que se resiste a ser comprendido.


ESTELA DEL VALLE

Con una paleta arcoíris, a veces luminosa, a veces umbría, siempre evocadora y simbolista, con formas remediadas por un cubismo sintético, en su personal diégesis de su quehacer pictórico, escruta en cada recoveco y esquina de su Maule vital y devuelve sus emociones en forma de marinas, en las que los náuticos palos y velas mayores elevan a lo alto la gallardía de su poder para impulsar a las naves sobre las aguas del lago o del océano; paisajes de ubérrimas selvas donde el sinople y el azur se hermanan en una omnímoda panoplia heráldica  y se arropan de los cielos en los apriscos inmensos, que son laderas de los Andes. 

Ya se ha dicho, pero conviene remarcarlo de nuevo: Esta pintora vive su pintura desde el sentimiento poético del arte, es por ello que de  sus cuadros emana todo un caudal lírico, que quizás sea el principal valor de su pintura, más allá de los puros significantes estéticos, tal y como Kandinsky requería del arte.

La exposición, comisariada por la crítica de arte, Manoli Ruiz Berrio, se inauguró el pasado 29 de abril de 2021 en Casa de Vacas y fue presentada por Tomás Paredes, Presidente de Honor de AICA Spain. 

Amparo Martí Tió – In memoriam

Amparo Martí Tió – In memoriam

Gianna Prodan – Miembro AICA Spain / AECA

Escribo estas líneas desde la amistad que me unió a esta gran mujer que ha sido Amparo Martí Tió actualmente tan olvidada a no ser por cuantos estudian aún el arte del siglo XX o por quienes nos honramos con haber sido sus amigos.

Pero una razón primordial también, para que nuestra Asociación de AECA la recuerde, es porque Amparo Martí, juntamente con Leoncio García Anguita, ha sido cofundadora de la Asociación Profesional de Críticos de Arte yredactora también de sus primeros Estatutos, por directo encargo  de AECA. 

Aparte de sus muchos méritos en el campo del arte, quiero destacar su valiente personalidad y el espíritu de libertad con que ha conducido su vida. Muy religiosa como era, sin embargo, no ha dudado en enfrentarse en su momento también con algunos estamentos religiosos. Casada, y ya madre de dos hijos, no dudó en separarse de su marido, por muy católica que fuera, haciéndose cargo de sus hijos y asumiendo, también esta vez, directa y  personalmente, todas sus responsabilidades con el único apoyo de su fe y con la fuerza de su ánimo. Solo al final de su vida, ya mayor, la temprana muerte de su hijo Alfonso logró quebrar ese espíritu. 

Licenciada en la Faculta de Filosofía y Letras de la Universidad de Valencia, y en Teología en la de Navarra, empezó su andadura  a partir de un primer trabajo en Neguri, pero despegando completamente sus alas tras ser nombrada directora de la madrileña Galería Neblí.  

Eran los años sesenta y España empezaba a lanzar sus primeras miradas hacia la modernidad y la renovación del arte. En ese momento encontramos ya a Amparo Martí al lado de otras dos inolvidables mujeres, absolutamente esenciales en la historia del arte de aquella década: Carmina Abril y Juana Mordó. 

Aunque hoy son ya muy pocos los que recuerdan a esas tres mujeres, en una especie casi de damnatio memoriae, sin embargo no se puede hablar del arte del siglo XX sin mencionarlas.

La misma Amparo, con ese espíritu sagaz y lúcido que la caracterizaba, recordaba cómo, aún escasa de experiencias artísticas, fue casi catapultada a dirigir la Galería Neblí pues hasta entonces no había visto aún un artista vivo. Recordaba con cuanta desconfianza fue acogida por los artistas la primera vez que tuvo que organizar una exposición y como aquéllos, seguramente para ponerla en apuros, la invitaron a seleccionar ella misma los cuadros para la exposición. Todavía no se cómo lo hice – me confesó-, pero tuve que acertar, pues me les gané enseguida; seguramente mostrando una seguridad que distaba mucho de tener.

Al poco tiempo la Galería Neblí se había convertido en el punto de referencia de la renovación artística y cultural del momento. Allí se expuso la obra de Manolo Valdés, de Pancho Cossío –con el que le unió siempre una gran amistad-  cuyo primer cuadro fue vendido al cineasta Samuel Bronston que por aquel entonces estaba en Madrid rodando la película de 55 días en Pekín.

Entonces en Neblí se pudieron ver también las obras de Jasper John, de Ramón Soto, José Planes, Lucio Muñoz -que fue ganador del primer premio Neblí-, de Juan José Gómez Molina, de Venancio Blanco, José Hernández, Elvira Alfageme, Francisco Peinado, Ángel Orcajo o de Hans Hartung, siendo esta posiblemente la exposición más importante que allí se realizó. 

Mientras se organizaban tales exposiciones, la galería se había también ido trasformando en un vivísimo centro de reunión: se presentaban libros, se daban ciclos de conferencias,  siempre contando con los críticos más prestigiosos del momento, y  cada domingo por la mañana, alrededor de unas patatas fritas y unas copas de vino, se celebraban unos seminarios preferentemente sobre el tema de la integración de las artes. Reuniones a las que solían acudir tanto los críticos y los artistas de la galería como otros jóvenes artistas, músicos, actores, arquitectos y estudiantes universitarios, siendo muy frecuente la presencia de Gregorio López Bravo, Lucía Bosé, José María Ruiz Gallardón, etc. 

Al calor de esa idea de la integración de las artes, pintura, escultura, filosofía, música, vida, letras, etc., poco después surgía la Revista-boletín Integración de las Artes en cuya redacción participaron Pablo Escandela, Ramón Soto, Elisa Gómez Molina, Malena, Pedro Antonio de Urbina, etc.

En los veranos de 1966 y 1967 la acción de Neblí se extendió a Torremolinos al mismo tiempo que se organizaba un curso en el ferry que unía Bilbao con Southampton. Siendo nombrada  Amparo Martí por el Ministerio de Información y Turismo comisaria de una exposición en la Cámara de Comercio de Frankfurt consiguió proyectar a sus artistas también en Alemania y Holanda.

En aquellos tiempos se fraguó su amistad con Fernando Zóbel que, a la sazón estaba reuniendo su colección de arte español. Según me contaba fue precisamente Zóbel quien le sugirió apostar decididamente por el arte vanguardista al mismo tiempo que dirigía su atención también hacia el arte naïf, arte al que posteriormente Amparo Martí dedicaría gran parte de su vida. 

Cierta tarde, nuevamente en la Galería Neblí, vino a conocer casualmente al entonces presidente de la Diputación de Madrid quien se mostró  muy interesado en enseñarle los dibujos de un dependiente de la diputación, un albañil de sobrenombre Boliche, que pintaba unas cosas muy raras. Eran unos dibujos curiosos, llenos de fantasía, de ingenuidad y de frescura que supusieron para Amparo Martí todo un descubrimiento. 

La exposición de Boliche en Neblí fue todo un éxito. 

-Y pensar- decía él viendo que se pagaban a dos mil pesetas cada uno de sus dibujos- todos los bocadillos que mi mujer ha envuelto con mis dibujos.

Otra exposición novedosa fue la del alfarero Fernando Roche de Navalcarnero quien además de los tradicionales cacharros para la venta forjaba unas pequeñas piezas de extrañas formas y gran originalidad inspiradas en la época y la vida de Séneca. Fue así que también las piezas de Fernando Roche Amparo Martí terminó difundiendo por New York, por Caracas y Panamá.

Pero esas actividades demasiado innovadoras terminaron preocupando a los propietarios de la Galería Neblí tanto que en 1969 pensaron cerrarla.  A la directora le propusieron la posibilidad de un trabajo muy distinto, cosa que ella, ya muy comprometida con sus artistas, rechazó muy valientemente.

Ni siquiera este tropiezo consiguió minar el temple de Amparo Martí que, llena de ánimo, continuó desplegando  su actividad con otras compañías como la Sociedad ERTI S.A o dirigiendo, en 1970, la Galería Ramón Durán de la calle Serrano, la sala Althogar de Bilbao o montando sus exposiciones en el Hotel Manila de Barcelona. 

Ya directora de la madrileña Galería Ramón Durán reemprende tanto los ciclos de conferencias interculturales -siempre inspiradas en la integración de las artes- así como las exposiciones de arte naíf, aunque en aquel momento resultaba todavía demasiado novedoso y por lo tanto malamente comprendido en Madrid. En efecto la misma exposición de Miguel García Vivancos, ex jefe militar del Ejército Republicano en la Guerra Civil y a la sazón refugiado en Francia -cuyas obras habían alcanzado ya gran notoriedad en ámbitos internacionales- tristemente no consiguió aquí un gran resultado. 

Pero ni con eso la actividad que Amparo Martí despliegó a favor del arte naïf conoció un desfallecimiento. Descubre y expone a María Pepa Estrada, a Rosario Areces, a Isidoro Carrascal, a Mercedes Barba, etc., mientras, gracias a ella, el interés por el arte naïf en Madrid va creciendo cada vez más.

En 1979 pública, juntamente con Vallejo Nájera, dos libros sobre el naïf  y en 1979 muestra, con un gran éxito, Nueve pintores naïf españoles en la Casa de España en París.

Tras dejar la dirección de la Galería de Ramón Durán y, contando ahora con la colaboración tanto de la Comunidad como de la Caja de Madrid, siguió incansable en la promoción de esta peculiar faceta de arte tanto es así que en 1979 crea, juntamente con Nuño Lima de Carvalho, el Salón Ibérico de Arte Naïf, organiza diversas muestras de pintores portugueses en el casino de Estoril y varias exposiciones más de los naïfs españoles tanto en la Casa de España de París como en varias ciudades francesas.

En 1990 intervino también en la creación del Museo de Arte Naïf de Jaén.

Más tarde, tras el creciente interés que se iba despertando en España hacia este arte, en el año 2000 Amparo Martí empieza a organizar el Certamen de Arte Naïf Español que se celebraba en el centro Cultural Galileo; certamen éste que pasó a ser de ámbito internacional desde el año 2005 hasta el 2008 cuando, tristemente, se  dejó de convocar. 

Tampoco esto llegó a interrumpir la actividad de Amparo Martí que siguió organizando exposiciones de arte, entre las cuales no  faltaron nunca las dedicadas al arte naïf, coronando así tanto su vocación como  los propósitos artísticos de su vida, de los que ella misma dijo estas palabras: Propósitos con los que creo haber cumplido.

Michael Jenkins y Javier Romero Donan su colección al Museo de Arte Contemporáneo de Alicante

Michael Jenkins y Javier Romero Donan su colección al Museo de Arte Contemporáneo de Alicante

Miguel Ángel Chaves Martín – Presidente de AICA SPAIN / AECA

Jenkins y Romero su galería neoyorkina. Foto: Javier Romero

El galerista neoyorkino Michael Jenkins y el historiador y crítico de arte Javier Romero, miembro de AICA Spain / AECA han donado una importante parte de su colección de arte al Museo alicantino. Como “un hijo que ya se ha hecho mayor”, las 291 obras de 155 artistas pasan a formar parte de los fondos del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA). Con una tasación por encima de los dos millones de euros, la donación no contempla contraprestación económica alguna y supone un importante gesto de apoyo a la cultura más aún en estos inciertos tiempos. Lo hacen, afirman en la nota de prensa, con el convencimiento de la relevancia que esta colección podría tener para el MACA y en el contexto del resto de colecciones de museos de arte de arte contemporáneos españoles, y con la confianza en las tareas de custodia, conservación, investigación y exhibición que el centro desarrolla, así como en el programa de actividades que plantea en torno a las colecciones que guarda.

Muchos de los artistas que conforman la colección estaban hasta ahora además escasamente representados en museos españoles pese a la contrastada calidad y trayectoria artística de autores como Josef y Anni Albers, Richard Artschwager, Joseph Beuys, Christian Boltanski, Louise Bourgeois, Trisha Brown, Tony Feher, Katharina Fritsch, Anna Bella Geiger, Felix González-Torres, Group Material, Mona Hatoum, Arturo Herrera, Jenny Holzer, Graciela Iturbide, Ellsworth Kelly, Corita Kent, Barbara Kruger, Sol LeWitt, Glen Ligon, Richard Long, Agnes Martin, Zanele Muholi, Vik Muniz, Wanguechi Mutu, Takashi Murakami, Bruce Nauman, Claes Oldenburg, Erin Shirreff, Richard Serra, Andres Serrano, Cindy Sherman, Thomas Struth, Hiroshi Sugimoto, Richard Tuttle, Kara Walker, Andy Warhol, Lawrence Weiner o Ruth Wolf-Rehfeldt entre muchos otros. Figuras consagradas y jóvenes artistas se combinan con un porcentaje significativo de artistas mujeres (un 40% de la colección) así como una destacada representación de artistas afroamericanos junto a una variedad de nacionalidades , geografías o generaciones que, de forma normalizada, conviven otorgando al conjunto una amplitud y perspectiva única. 

Tratando de ofrecer una visión de lo global, los propietarios de esta colección no han querido olvidar la importancia de lo local. Entendiendo como fundamental examinar, preservar, mostrar y educar sobre todo aquello que está sucediendo en nuestro entorno cultural más próximo, y contextualizarlo en discursos más amplios. Así, la Colección Michael Jenkins & Javier Romero presenta un número importante de artistas alicantinos que establecen un diálogo con el territorio más cercano, con obras de artistas como Elena Aguilera, Rosana Antoli, Aurelio Ayela, Pablo Bellot, Mira Bernabeu, Pepe Calvo, Olga Diego, Inma Femenia, Cayetano Ferrandez, Nuria Fuster, Daniel García Andújar, Iluminada Garcia Torres, Susana Guerrero, Kribi Heral, Teresa Lanceta, Angel Masip, Rosell Meseguer, Ana Teresa Ortega, Massimo Pisani o Jesús Zuazo. A la amplia nómina de artistas se suma la amplitud y diversidad de medios artísticos, de lenguajes, de técnicas, de soportes. Dibujo, pintura, fotografía, vídeo, escultura, obra gráfica, instalación, libro de artista.

Aceptar la donación de esta importante Colección de obras de arte para el MACA supone abrir nuevas posibilidades y establecer conexiones entre artistas y tendencias que enriquecerán el discurso y variedad de este Museo. La Colección reunida por Jenkins y Romero es hoy una colección de museo, referente del arte internacional de las últimas décadas que atendiende a todas las corrientes plásticas y desarrolla un enfoque multidisciplinar que contempla todas las manifestaciones artísticas. Es una gran noticia poder contar en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante con este extraordinario fondo artístico que multiplica las miradas sobre el arte y que permitirá indagar, mostrar y reflexionar sobre el mundo contemporáneo. Un gesto cargado de generosidad que encierra años de trabajo, tiempo de estudio, reflexión, inventario, fotografiando obras, documentándolas, estudiando a los artistas, porque todo ello es lo que finalmente explica el sentido y la lógica del  contenido. Un acto de responsabilidad, para ellos, hacia el MACA, Alicante y la Comunidad. Todo apoyo a la cultura y al patrimonio artístico es poco, afirman. Un gesto de enorme generosidad para todos nosotros, del que estaremos siempre agradecidos y podremos empezar a disfrutar.

Amparo Martí. Obituario

Amparo Martí. Obituario

Tomás Paredes – Presidente honorario de AICA Spain / AECA

El pasado 23 de marzo fallecía, en Madrid, una mujer excepcional ¡Todas las mujeres son especiales, Amparo era excepcional! Tras una larga batalla con la vida, llena de triunfos y avatares de toda laya, ha tenido un final trágico, lo que adensa el dolor de quienes la conocimos y admiramos: la muerte de su hijo Alfonso, el octubre último, en plena pandemia, no por ella, sino a causa de un infarto. Un golpe que no ha podido superar, porque si es verdad que ha tenido una caída y una rotura de tobillo, se le rompió antes el alma y no ha habido forma de suturar esa sangría ¡Helas, hay dolores irreconocibles a nuestro corazón, le atacan hasta destruirlo, sin ser capaz de contenerlos!

Amparo Martí Tió, Valencia 1933, iba para maestra, estudio Magisterio, pero el viento del arte y de la religión la atravesaron y reorientaron su andadura. Entonces, por estas causas, se licenció en Filosofía e Historia en la Universidad de Valencia y en Teología en la de Navarra. 

Comenzó trabajando en la dirección del Leku-Eder de Neguri, donde estuvo cinco años, con un éxito impactante, dando clases de Historia del Arte, haciendo viajes y organizando una institución de fuste. Luego fue llamada a dirigir una galería de arte en Madrid, Neblí, y lo hizo con excelentes resultados desde 1963 al 1969. La galería funcionaba desde el 58 dirigida por Jaime López Asiaín. La exposición inaugural de su etapa estuvo integrada por Basterrechea, María Droc y Nadia Werba, que ella seleccionó con un desparpajo increíble, según los autores. Neblí fue muy importante, hizo la primera muestra de Manolo Valdés, la de Jasper John en Madrid y en los veranos hacia extensiones en Torremolinos.

Neblí fue un acontecimiento en los sesenta. Hacía presentaciones de libros, ciclos de conferencias, actos en los que contaba con lo más brillante de la crítica entonces y artistas: Gaya Nuño, Figuerola Ferreti, Ayllón, Moreno Galván, Pepe Hierro, José de Castro Arines, Venancio Sánchez Marín, Antonio Bonet, Pancho Cossío…Instituyó un premio, siendo el primer galardonado Lucio Muñoz; trajo a Granell, Hartung, Vivancos, entre otros.

Tras su espléndida etapa en Neblí, con apoyo de los críticos más conspicuos, dirigió la galería Ramón Durán, colocando exposiciones propias en otras galerías de España y más allá de sus fronteras. Razones familiares y profesionales la llevaron a dejar la galería y a convertirse en asesora de colecciones y comisaria de exposiciones, en París, Frankfurt, Roma; colaborando con TVE y otros medios. 

Para entonces ya pertenecía a la Asociación Española de Críticos de Arte, luego cooperó en la fundación de AMCA y siempre fue miembro de AICA. Participó en la redacción de los Estatutos de AECA y estuvo muy activa en su puesta a punto. Desde el inicio fue más oral que escrita, prefería hablar a redactar, y así ha sido hasta al final. En 1979 publica dos libros en colaboración con el Dr, Vallejo Nájera sobre el naif. Gianna Prodan le hizo una preciosa entrevista en la que fija sus posiciones ante el arte e historió su quehacer en amplio ensayo en la revista de AACA, 2011. 

Durante 22 años montó el Salón Ibérico Naif en Estoril. Soy testigo del cariño y respeto que le profesaba Nuno Lima de Carvalho, amante infinito de España, director de las actividades culturales del Casino de Estoril. Sin buscarlo se hizo la reina del naif. En una entrevista que le hice para El Punto de las Artes, 10.VII.2001,me confesó que la idea del naif se la dio Zóbel y que los primeros que vio, en 1963, fueron Boliche y F. Roche, y cuando las tuvo delante, dijo para sí: “esto debe ser de lo que habla Zóbel”. 

Según Amparo Martí: “El naif es una pintura directa, fresca, como un manantial que brota; es el trabajo de alguien que no ha aprendido las técnicas tradicionales para expresarse: la obra de quien decide pintar sin saber pintar”. En el Centro Cultural Galileo durante una década realizó jornadas de naif, con exhibiciones de obras, conferencias, encuentros de artistas y otras actividades que generaban una amplia aceptación.

Más adelante fue marchante exclusivo de las obras de Pancho Cossío, durante el último lustro de vida del pintor y su albacea testamentario. De Cossío contaba ciento y una anécdotas, decía que era maravilloso, sus amigos queríamos que escribiera esa relación de amistad y de trabajo, pero ella continuó siendo ágrafa.

Defendía a los artistas, de palabra y obra, los proponía a colecciones, los encauzaba, los seguía, los cuidaba, los quería. Tenia predilección por Boliche, Angulo, Moral y Fernando Roche. Yo hice una visita con ella al maestro de Navalcarnero, que era un personaje deslumbrante. Fuera del mundo naif, sus amigos eran Pancho Cossío, Pepe Caballero, Fernando Mora, Manolo Arce, Romeral, Carmen Gutiérrez, Ana Muñoz.

¡Una mujer excepcional! Sólida, fluida, solvente, natural, conocedora, su fuerza le venía de su sentido de la realidad y de sus creencias. “Soy muy rezona– decía-, pero no boba”. Ayudó a hacer un volumen sobre el arte naif a Antonio Granados Valdés, a quien quería mucho. Escribió catálogos, textos generosos, con la idea constante de ayudar y acercar amantes al arte. Ramón Rosal Cortés hace un retrato enjundioso de su vida y recoge su testimonio en el libro Naufragio y rescate de un proyecto vital, Editorial Milenio, Lleida 2010. 

Simpática, empática, solvente, envolvente, creía que el arte hay que defenderlo desde todos los puntos de vista, incluso el económico, llegando a vender gran cantidad de obras de autores diversos. En mi nombre y en el de esta Asociación Española de Críticos de Arte, que cofundó, presentamos nuestras condolencias a su hija Almudena y a su nieto Diego. En cinco meses se han quedado huérfanos y sin hermano, pero no solos, porque quien tiene la formación que le dio Amparo a Almudena nunca estará sola, pues ama la vida y, generosa, genera amigos. Recessit in pace.

Daniel G. Andújar. El artista como pensador (y predictor) de lo que acontece

Daniel G. Andújar. El artista como pensador (y predictor) de lo que acontece

José Luis Martínez Meseguer – Miembro AICA Spain / AECA

Daniel García Andújar (Almoradí, Alicante, España, 1966) es un artista multimedia con una larga trayectoria. Formado fuera del sistema oficial. Nunca fue a una escuela de arte ni sigue unos estudios reglados, ni artísticos ni universitarios. Formación construida muy poco a poco, paso a paso, trayectoria hecha con el propio camino, a la manera de Machado o Kavafis, muy experimental y vivencial. Donde lo importante es el recorrido, el viaje, lo aprendido, lo aprehendido, lo vivido.

Es un artista de proyectos, más que de obras. Sus proyectos cuestionan, mediante la ironía y la utilización de estrategias de presentación de las nuevas tecnologías de la comunicación, las promesas democráticas e igualitarias de estos medios y critica la voluntad de control que esconden detrás de su aparente transparencia. Partiendo de la constatación de que las nuevas tecnologías de la comunicación están transformando nuestra experiencia cotidiana. Proyectos abiertos, trabajos en proceso, que revisa y siguen en vigencia y actualiza.

Ironía, humor, que lo entronca y une a una serie de artistas cuyas obras están cargadas de dicho sarcasmo y parodia, de artivismo en definitiva, de los que, de todos y cada uno de ellos, me siento el presidente de su club de fanso fan club (póngase tras cada autor): Bansky, Maurizio Cattelan, Joan Fontcuberta, Jeff Koons, Vic Muniz, Antoni Muntadas, Martin Parr, Andy Warhol, Ai Weiwei y el mismo Daniel G. Andújar.

Este concepto de proyecto se aproxima mucho más a su quehacer que el de obra o trabajo, de “pieza”, como ha venido siendo habitual en el arte del siglo XX. Su práctica artística, actual, de pleno siglo XXI, tiene más que ver con el pensamiento, con la idea, que con el objeto, el producto artístico. Aunque se precisaría, por ello, una sexta acepción del Diccionario de la Real Academia Española que la incluyera, explicando esta nueva forma de hacer, del arte, fundamentalmente el del XXI.

Sus inicios, a finales de los ochenta, sus primeros proyectos, ya muy destacables, entroncan con el arte de acción y el videoarte. De ahí su presencia en muchos de los festivales que promocionan ambas disciplinas. Este medio le es connatural, le es propio, pues, al contrario que la mayoría de sus coetáneos, más preocupados por el mercado, por la venta, por el objeto “colocable”, su trabajo va más allá del objeto artístico burgués, decorativo. Sus proyectos precisan de los nuevos medios porque sus temas también los son.

También como convicción y postura frente al mercado, saprofítico, realiza este tipo de práctica artística que surge de las residencias, de las estancias, de los intercambios, de los concursos, de los encargos. Al margen del mercado, como opción. La nueva manera de relacionarse en el mundo del arte en el XXI.

A nivel de anécdota, es curioso que, hablando con algunos importantes coleccionistas, es su deseo incorporarlo a sus colecciones. Pero, muchas veces, su trabajo es conceptual al extremo de que siendo la pieza rotunda, excelsa, magnífica, no se puede entender como la tradicional obra de la que se pueda hacer gala o rivalidad patrimonial, -algo muy común entre coleccionistas-. Muchas veces son sencillas, humildes, pero con una potente carga emocional, histórica o reivindicativa.

Este artículo pretende analizar unas determinadas series de sus proyectos, aquellas que considero fundamentales, hitos, señeras de su discurso, notables en su andadura y que, de algún modo han iniciado o marcado su trayectoria posterior o que obviamente fueron el punto de partida. Cuando, ente paréntesis, fecho los proyectos, normalmente marco la fecha en que primero hiciera o se publicase el hecho referido. Es también su costumbre añadir, mejorar, especificar sus trabajos, son specific-site, hechos específicamente, ex profeso para el lugar en el que desarrolla el proceso. Sus proyectos tienen diferentes versiones, pues en cada lugar utiliza un display o dispositivo diferente, adecuado para cada ocasión y contexto. Aculturizandolo en cada momento al público a quien se dirige.

Dikipén o de las imágenes construidas (1994) es uno de sus primeros proyectos a destacar. Tiene un precedente en una acción anterior (1992) en la que repartía o colocaba en espacios públicos unos adhesivos, del tamaño de una tarjeta de visita. En bilingüe, en castellano y en romaní (la lengua de la etnia gitana), o caló -para ser más precisos- (la variante o haz dialectal del romaní en España, Francia y Portugal). En dichas pegatinas aparecía el Artículo 14 de la Constitución española. Dicho artículo alude a la igualdad de derechos y libertades de todas las españolas y españoles por encima de discriminaciones y distinciones. 

Uno de los trabajos incluidos en este proyecto consistía en la recopilación de documentación, artículos y recortes de periódico, donde el término “gitano” era utilizado –siempre de manera despectiva- y era sustituido por “ciudadano”. Perdiendo muchas veces el sentido la noticia o información, pues la carga, la connotación, la imagen, (negativa) del término se incluía, sin indicarse pero permanecía en el subconsciente. Nos hablaba aquí Andújar de las imágenes, de que toda imagen es construida, con unas estrategias (alteridad, categorización, diferenciación, estereotipo, jerarquización, representación, significación, subjetividad). De que toda imagen no es verdadera en sí misma y es provisional y relativa.

En España, esta imagen peyorativa de la etnia gitana creo que tiene su primera documentación escrita, o por lo menos es mayormente conocida y difundida, a través de las reales pragmáticas sanciones de Carlos III [1] que derivaron en un dicho popular también: “Ni gitanos ni murcianos ni gentes de mal vivir”. Aquí el termino murciano, con el que se ha hecho mucha chanza y chascarrillo a la referida población, hace referencia en realidad a la acción de murciar, término en desuso pero equivalente a robar. Con lo que el término “gitano” se asociaba a su vez a dos conceptos, negativos y racistas, en realidad aporófobos más que xenófobos.

Dikipén significa visión, vista. Juega aquí el artista con varias de las acepciones de la acción o hecho de ver. Por un lado la de la propia capacidad de ver (percibir con los ojos, así como de su falta o no-percepción). Se refiere también a la contemplación inmediata y directa sin percepción sensible. Asimismo al punto de vista particular sobre un tema, un asunto. Al objeto de la vista, especialmente cuando es ridículo o espantoso. Pero sobre todo a la creación de la fantasía o imaginación, que no tiene realidad y se toma como verdadera. A la construcción de una imagen o un estereotipo sobre algo.

Se trataba además de visibilizar, término ahora muy en boga, pero que hace treinta años era más bien una cuestión de fuerte posicionamiento y convicciones políticas ciudadanas, en el sentido aristotélico de zoon politikón. [2] Esta actitud de ciudadanía activa va a estar presente en todos y cada uno de sus proyectos.

Al referirse a la igualdad, está en realidad relatando la desigualdad. Concepto también de referencia en su trabajo, pero que en los (felices) ochenta, no se tenía tan en cuenta como ahora, momento en el que las diferencias son mayores y en el que muchos artistas se han subido al carro de las etiquetas reutilizables y posmodernas.

Está hablando igualmente de minorías. Algo que hasta hace bien poco no contaba para nadie, ni para los estadistas, ni para los políticos, ni para el mercado, siendo por el contrario fagocitado por todos ellos como nuevo sector al que hay que tener en cuenta, cada uno conforme a sus intereses. Es una idea hegeliana la de que por el bien del estado, de la mayoría, todo se justificaba y debía hacerse, incluida la masacre de las menorías, siempre en desventaja.

Aprovecha Andújar, y esta es otra de sus características, el intersticio, la hendidura, el espacio, el hueco, el vacío (legal, alegal o ilegal) que media o existe entre algo, entre los temas de los que se ocupa o que le preocupan. Esto deviene de un concienzudo análisis, de una profusa documentación, de una investigación ante la que, ¡chapeau!, me quito el sombrero. Esto se observa en sus cursos y talleres o charlas y conferencias. A su locuacidad, se suma el interés de lo que transmite pero sobre todo observamos como tiene el tema agarrado desde muchos aspectos. Esto deviene también de su formación, ya indicamos que autodidacta, pero siempre ha acudido a todas las fuentes o a quien generaba el asunto de su interés, con quien ha trabajado colaborativamente mano a mano. La mejor de las formaciones.

Hay un trabajo, de los iniciales, en los que personalmente -y no solo como deltiólogo o cartófilo, coleccionista de postales- me encuentro muy orgulloso. Vuelvo a hacer referencia a la potencialidad de los pequeños objetos o quehaceres. Se trata de una pequeña acción, Ehrendenkmal für Emigranten, (1997) que tiene lugar durante su residencia en Dortmund en la realización del proyecto Wir beobachten! (1997) para la Künstlerhaus. Se trató de una subversión.

Con la industrialización, la ciudad de Dortmund se convirtió en uno de los centros de producción de carbón, acero y cerveza más importantes de Alemania. Uno de los monumentos más significativos y del que los se sienten orgullosas sus habitantes es el monumento a esa industrialización de Alemania. A su poderío. Representa a un niño sosteniendo una moneda del extinto marco alemán, como ejemplificación del esfuerzo realizado por el pueblo alemán. Andújar creó una postal, a imitación del estilo de las existentes en las tiendas de recuerdos turísticos, en la que sustituía el concepto de dicha estatua por el de Monumento honorífico a los emigrantes, al que hace referencia su título en alemán. Y hacía así reseña a la utilización de la mano de obra obrera inmigrante que realmente hizo posible ese “milagro alemán”. Nos conocimos en esa época y me comentaba como, cada día, desde el trayecto de su residencia al lugar de trabajo, sustituía las verdaderas postales comerciales por su ingeniosa intervención. Esta apropiación, esta reutilización de elementos para cambiar su significado es un dispositivo del que se sirve el arte actual. Una subversión de significantes en pro de una idea o para remarcarla. La otroriedad entendida como actitud cívica y empática.

En este sentido quiere Andújar combatir la pasividad del espectador. En un lema muy de Muntadas: La percepción requiere participación. O del concepto fotográfico en Fontcuberta. Andújar al igual, insta al público a que observe, a que mire activamente aquello que es producto del artista, porque puede que le estén engañando. Puede ser un trampantojo, un engaño, una “trampa para el ojo” del que el arte se ha servido siempre. Atención.

Todo lo anteriormente dicho, sucedió antes de Internet, antes de que la red se constituyera en lo que es hoy. Antes de lo que se ha dado en conocer como la Tercera Revolución Industrial. El Andújar que ahora celebramos inicia su andadura, su -digamos o diferenciemos- práctica artística (más rabiosamente) contemporánea con http://www.irational.org (1996). Agrupación internacional de artistas, de la que es miembro histórico, que co-fundan este website o sitio web, y compartían servidor de Internet, allá por su prehistoria (de Internet), cuando este servicio era muchísimo más caro, como al principio de toda nueva tecnología que se impone. El grupo es un referente internacional del net.art o arte en la red. Formado por los británicos Rachel Baker y Heath Bunting, la mejicana Minerva Cuevas y el propio Andújar (bajo el anonimato de TTTP). Aunque este grupo se formó como una parodia de los movimientos de vanguardia (fundamentalmente de escritores como Tilman Baumgärtel, Josephine Bosma, Hans Dieter Huber o Pit Schultz), sus obras individuales tienen poco en común, pero el portal sirvió de plataforma, literalmente y también de despegue, de sus miembros componentes.

Pese a trabajar bajo el anonimato del propio proyecto, bajo el paraguas de la (ficticia) fundación del mismo nombre, el proyecto que lo da a conocer, es Technologies To The People [TTTP]® (1996). Preocupado sobre todo por cómo veía que la tecnología no iba a llegar a los menos favorecidos. Quiere hacernos tomar conciencia de la realidad que nos rodea y del engaño de unas promesas de libre elección que se convierten, irremisiblemente, en nuevas formas de control y desigualdad.

En este contexto anteriormente descrito, tiene lugar una significativa, digamos acción, iSAM™ 1997). Unido a sus preocupaciones ciudadanas, es consciente, desde bien temprano, de la brecha que va a generar la tecnología. Las diferenciaciones socio-económicas que va a generar. Es por ello que en forma de campaña publicitaria en prensa y folletos, promociona el iSAM™, un artefacto -jamás creado, salvo digitalmente y en la mente de nuestro artista- que supuestamente iba a servir a las capas menos favorecidas, a los mendigos, a los sin techo, a poder acceder a la economía, en un momento en el que esta cambiaba del patrón oro al patrón plástico y el creciente uso de la tarjeta de crédito iba a dejar fuera a un sector significativo de población. Es revelador que empresas del Sillicon Valley estadounidense se pusieran en contacto con el creador para hacerse con la (inexistente) patente del (imaginario) artilugio. Porque, eso sí, dicha campaña, en la más estricta seriedad y rigor, sirviéndose de los medios propios y apropiados de la publicidad supo llegar al público. Sobre todo amparada por la aparentemente poderosa fundación.

© Daniel G. Andújar, cortesía del artista

Bajo el escudo de la (ficticia) fundación, surgen las (también simuladas) emblemáticas TTTP Collections: TTTP Photo Collection (1997), TTTP Video Collection (1998), TTTP Net.art Classics Collection (1999) mostradas como parte patrimonial de la TTTP (y su poderío económico). Me parecen muy interesantes porque, siendo objetuales, juega también con sus propios conceptos y conceptos como los top ten, las listas, la comercialización del arte, los derechos de autor, la autoría, el concepto de museo o de lo museable, el concepto de masterpiece u obra maestra o el capolavoro italiano. En el caso de la colección de vídeo, es un trabajo en colaboración con el erudito Eugeni Bonet, experto en vídeo arte e imagen en movimiento. En el que establecen la que, en ese momento concreto, sería la mejor colección de videoarte existente, con las cien mejores piezas. La Net.art Collection ya es retórica pura, la metáfora, la hipérbole, ¿cómo se puede ser dueño de algo no físico, de algo que no existe, que no tiene fisicidad? Resuelve Andújar imprimiendo sobre lienzo las home page o páginas principales de la excelencia del arte en la red que enmarca con barrocas molduras que confieren a la misma de una seriedad que el propio concepto subvierte. La adjetivación de “clásicos”, en algo que estaba surgiendo, como aquel que dice, no es otra cosa que redundar en esa fina ironía que subyace en sus trabajos.

© Daniel G. Andújar, cortesía del artista
© Daniel G. Andújar, cortesía del artista
© Daniel G. Andújar, cortesía del artista

Esta última serie me trae al recuerdo, porque fue coetánea, la sección Net Space at ARCO, de la emblemática feria madrileña, en el tiempo en que era dirigida por Rosina Gómez Baeza. Quien fuera auténtica cool hunter o cazadora de tendencias, antes de que el término adquiriera la cotidianeidad que ahora tiene. La directora entendió que debía dedicársele un espacio en la feria al arte en la red, pese a que era incipiente y pese a los constantes problemas de red del recinto. Y traigo esto a colación porque el coleccionismo, tradicional, clásico, objetual, el capital, con el que tuve oportunidad de departir, entendió que no era ese un arte que pudiera ser síntoma de prestigio alguno. No se entendió la virtualidad, el postureo, algo ahora casi más valorado que lo real, y casi más efectivo. 

Después vino otra etapa, larga, la de las plataformas colectivas ciudadanas, previa a la eclosión de las redes sociales, las páginas electrónicas: e-arco.org, e-barcelona.org, e-dortmund.org, e-madrid.org, e-manifesta.org, e-norte.org, e-sevilla.org, e-seoul.org, e-sttutgart.org, e-toulouse.org, e-valencia.org, entre otras, en las que se analizaban los comportamientos del Sistema del Arte en dichas ciudades. Como los mecanismos de poder actuaban. Formas de discrepancia, que en especial la de e-valencia.org fue clausurada por un juez ante la denuncia de la exdirectora del IVAM, que ahora se ha visto implicada en una trama delictiva, parte de la cual era denunciada y puesta al descubierto en e-valencia.org.

Tras la caída del muro de Berlín, mientras todo el mundo pensaba que era el fin del comunismo, Andújar -avezado observador-, propone otro concepto y su trabajo Postcapital Archive (1989-2001) (2006), con todo un armazón de pensamiento y reflexión sobre la contemporaneidad inmediata. Explica que, la desaparición del comunismo, lo que va a producir, en realidad, va a ser un nuevo capitalismo, unos nuevos modos, una nuevas formas de actuación. Cosa que ya estamos sufriendo en nuestras carnes.

© Daniel G. Andújar, cortesía del artista
© Daniel G. Andújar, cortesía del artista

Trabaja aquí un concepto muy querido por él y recurrente en su quehacer que es el archivo. En realidad, Internet, la red, es un inmenso archivo en el que bucear, indagar, descubrir. Con su organización, con sus reglas, con sus protocolos. Ha trabajado, incluso, la red profunda desde la que se delinque o trafica. 

El cuerpo, el canon ha sido otro de los temas en los que repite y redunda, desde algunos trabajos para TTTP, pasando por los del pre-diseño genético (se pueden prevenir cerca de doscientas patologías), como los últimos presentados en la Documenta14 (2017) en los que se cuestiona las apropiaciones de nuestros ADN por parte de las empresas del ocio y el consumo. 

Democraticemos la democracia (2011), uno de sus últimos proyectos. Iniciado en las costas de Alicante, que ayudamos a producir y que se realiza precisamente tal día como hoy, el día uno de mayo, día internacional del trabajador. Realiza su segunda acción en Barcelona, unos días previos a la “Spanish Revolution”, el 15-M (15 de mayo), lo que le confiere un simbolismo especial. Ya hemos visto su preocupación en ejercer de ciudadanos. Aquí se sirve de un contexto muy específico del verano español: las avionetas que recorrían las abarrotadas playas del litoral para promocionar los más variados productos. En este caso concreto se trata de una vistosa banderola de fondo amarillo y letras negras (como imagen corporativa definida: carta de color y tipografía) en la que se hondea un lema político: democraticemos la democracia. Inusual. Inhabitual. Que debió sorprender a quienes lo avistaron.

© Daniel G. Andújar, cortesía del artista

Este trabajo se ha realizado en infinidad de lugares, con distintos tipos de gobiernos, con distintas lenguas y se ha traducido, ha funcionado el contexto y el concepto perfectamente. Salvo un campamento del Frente Polisario, para quien el color era muy significativo, y el amarillo no era su color.

Andújar es un muy interesante reflejo de lo que acontece, desde lo artístico. La contemporaneidad en movimiento, como proceso. Viva. Puro arte.

[1] La Real Pragmática Sanción del 19 de septiembre de 1783: «Reglas para contener y castigar la vagancia y otros excesos de los llamados gitanos«, y la del 24 de junio de 1784, sobre el «modo de proceder la justicia en la persecución de los gitanos, vagos y demás bandidos, salteadores y facinerosos«.

[2] ζῷονπολῑτῐκόν. Del griego antiguo ζῷον, zỗon, «animal» y πολῑτῐκόν, politikón, «político» o «cívico» (de la πόλις, polis, «ciudad»). Concepto o expresión creado por Aristóteles, cuyo significado literal es «animal político» o «animal cívico» y hace referencia al ser humano, el cual, a diferencia de los otros animales, posee la capacidad de relacionarse políticamente, es decir, crear sociedades y organizar la vida en ciudades.

Texto premiado convocatoria diciembre 2019 revista Switch (on Paper) y AICA International

ART-ROOM 2021-2022 – Los asombrosos años 20

ART-ROOM 2021-2022 – Los asombrosos años 20

Alfonso González Calero – Miembro de AICA Spain / AECA

Quien nos iba a decir que esta década de los años 20 iba a ser tan asombrosa. Y si, tanto y más que aquella de los 20 AC. cuando se consagró la veneración absoluta a Augusto, desde la configuración definitiva del “prínceps”, y que le otorgó la potestad tribunicia y el poder consular vitalicio. Le dio tiempo y pillería para crear el funcionariado, la policía y los impuestos indirectos, eso con el mayor desparpajo y aplaudido por el Senado.

Tácito ya advirtió que, con astucia y grandes fondos de dineros, tomados algunas veces de las arcas públicas y otras de su fortuna personal, había subvertido la Republica Romana y había transformado el parlamentarismo en un trámite y el sistema en un régimen de esclavitud. Eso sí, con el beneplácito de la plebe y de los magistrados, pues tanto por comodidad como por miedo se convirtió en el tirano perfecto, como bien señaló también Montesquieu y, sirviendo a la postre para otros, como bien intentaron imitar los fascismos del siglo XX, potenciando la figura del líder iluminado.

Lo mejor es que sus adláteres crearon el perfecto y eficaz eslogan de la “Pax Romana”, que dicen duró 200 años, y que hubiera sido tal, si no llega a ser por las “pequeñitas” y crueles guerras civiles, la conquista de lo que hoy son Cantabria, Asturias, Suiza, Baviera, Austria, Eslovenia, Albania, Croacia, Hungría, Serbia, Judea, Galacia turca, Túnez, Libia, Argelia y Marruecos, y las continuas re-fortificaciones y reyertas con los pueblos vecinos del norte y del este. En fin, que la paz quizá sólo fue para los romanos que sacaban provecho económico de la expansión.

Los años 20 es lo que tienen, es un empezar y un no acabar.

Pero incluso dentro de esas décadas prodigiosas en las que se apuntala el imperio del poder y se buscan las maniobras de distracción, surgen oasis de frescura conceptual y espasmos de libertad. En la década de los años 220, el misterioso Amonio Saccas, llamado así porque parece que fue estibador en el puerto de Alejandría, revolucionó los sistemas filosóficos proponiendo las bases del neoplatonismo; así concilió el pensamiento idealizador de Platón con el pragmatismo de Aristóteles, dentro de una orientación ecléctica, pues también incorporó la geometría de Pitágoras, Tales de Mileto y otros matemáticos. Un incandescente batiburrillo intelectual del que además no dejó nada escrito y del que sólo ha quedado algunos testimonios de discípulos suyos como Porfirio, Eusebio de Cesarea o Teodoreto. Pero sorprendentemente su escuela se perpetuó hasta otra década “20”, la del 520, cuando fue proscrita y clausurada por gran Justiniano I, pretendiente a reunificar los territorios del Oriente y Occidente romano, y ese cierre a tan nimio y residual proyecto de pensamiento fue fundamentado en que su base seguía estando en el abierto enfoque del paganismo griego.

Los años 20 es lo que tienen, se abren caminos, pero también se cierran.

Mil años después, en la sorprendente década de 1520, vuelve a sonar la palabra crisis. La etapa se llena de acrecentamiento de líderes, guerras y enfermedad, y así otro imperio con su nuevo orden despega, y el mundo y las relaciones, costumbres y necesidades vuelven a transformarse para siempre, llevándose la peor parte como siempre las clases bajas y el pueblo llano.

En 1520 en la pequeña flotilla española que zarpó de Cuba con 900 efectivos para ayudar a Hernán Cortés, que hubo de salir de najas de la capital mexica, en la llamada “noche triste” tras caer emboscado por el caudillo Cuitláhuac, pues como se sabe, Cortés, pretendía la conquista de los también crueles e imperiales aztecas, viajaba, además de la chatarra del armamento convencional de la época, un arma de mortalidad masiva, que no fue otro que el virus de la viruela, curiosa coincidencia con la actualidad, siendo que en cuanto desembarcaron el virus empezó a multiplicarse desatadamente. En unos meses un tercio de la población indígena pereció, incluido el nuevo emperador Cuitláhuac. Los españoles en poco tiempo pudieron hacerse con México, ayudados eso sí, no solo por la merma del contingente contrario, sino también por las muchas tribus que así se veían liberadas del yugo azteca.

Carlos I se convertía en el emperador más grande en Europa desde Carlomagno. El corredor español iba desde la península hasta Flandes sin pasar por Francia, su archienemiga.  Su rey Francisco aliado con el Papa y los venecianos se enfrentaron al poder imperial, y el resultado fue que en 1527 las tropas alemanas y españolas tomaron y saquearon Roma (il sacco di Roma) para cobrarse la soldada que se les debía. Al final hicieron las paces, pero ya terminando la década, en 1529.

Los años 20 es lo que tienen, que no se puede salir de casa sin protección.

Llegados aquí, no se me podría olvidar la década del siglo pasado antes de llegar a la nuestra. El año 1920 empieza con la ley seca en Estados Unidos, y vuelve a mostrarse el orden aniquilador y también el ingenio de los librepensadores.

Los países vencedores de la I Guerra Mundial se instalaron en un desarrollismo industrial y especulador hasta entonces nunca visto, nacía la URSS con la consigna contraria, pero con los mismos resultados, es decir competir por el acaparamiento de materias primas y, las dictaduras hacían furor en el sur de Europa.

La reacción de las vanguardias artísticas y sociales a través de la creación sólo sirvió para poner la situación en evidencia y divertirse de paso un poco, hasta que se produjo el crack de 1929 dando al traste con la algarabía cultural.

En 1920 cuando muere atormentado Frank Kafka, afligido por un mundo de leyes ilegitimas y burocracias laberínticas, que poco habían cambiado desde Octaviano, sino que por el contrario habían aumentado y sofisticado con el tiempo, se publica su obra “A las puertas de la Ley”; en la cual un guardián impide sistemáticamente el acceso a un pobre individuo que va al palacio de justicia en busca de ayuda. Al final el guardián dice el secreto a aquel individuo que ahora yace muriéndose a las puertas del edificio: “la ley era para ti, pero yo debía impedir que llegaras a ella”.

En aquella reacción creativa -luego hablaremos de la que está siendo la nuestra-, los hombres empezaron a rasurarse la barba y las mujeres se cortaron el pelo a lo garçon, se pusieron amplios escotes y fumaban en público. Se impone la moda siguiendo los modelos de Coco Chanel y las costumbres sexuales evolucionan a cierto liberalismo según las enseñanzas de la antropóloga Margaret Mead. 

En música y artes plásticas también hubo un revulsivo. El jazz y el charlestón hicieron furor y penetraron en composiciones posteriores. En lo visual, ya lo sabéis, nacieron innumerables ismos: cubismo, neoplasticismo, suprematismo, surrealismo, rayonismo, constructivismo, orfismo, etc.

Como se sabe, en 1929, con el crack bursátil, se acabó la fiesta. Es lo que tienen los años 20.

Cuanta similitud se encuentra entre esas asombrosas décadas y la nuestra que ya va   acabar. 

Aunque ahora es todo más grande, más desarrollado, más gigantesco; los órganos de poder acrecentados en macroinstituciones, sofisticadas luchas de  hegemonía geopolítica, hipertrofia de las leyes debido a sus paradojas de contradicción y su número desmesurado, ciclos de producción y consumo forzados a la superaceleración y agotados por inviables a medio plazo, además, para rematar el paradigma, una población mundial nunca vista, que sigue creciendo, medida ya en varios pares de miles de millones.

Pero como en 1520 un virus altamente virulento, fortuito o programado, selectivo por oleadas y de mortalidad eficaz, va a ayudar a que el nuevo imperio se establezca, y ya se estén produciendo cambios en nuestras vidas para siempre.

Está siendo tan asombroso como en aquellas décadas anteriores, así por un lado se siente la acción ocultadora y la presión censora de la autoridad y por otra la capacidad de adaptación e ingenio de la población para sobrevivir, además de nuevas costumbres que están sirviendo para un nuevo y favorecido afloramiento cultural.

Entre esas nuevas realidades, nombraré algunas antes de comentar la veneración suscita actualmente sobre las artes plásticas y sus artistas, pareciendo que se ha instalado un novísimo orden que solo se verá alterado por el fin de la década. Actualmente algo más de la mitad de la población ya vive de los Estados, pues ni había trabajo, ni era posible los contactos entre personas, limitando en exceso la capacidad de producción. El mecanismo para conseguir flujos de dinero que satisfacen dichas rentas pasivas no fue otro que la venta, al nuevo imperio, de los derechos de dominio y explotación de la Luna e hipotecando parte del resto del sistema solar. Con este nuevo status quo las amplias poblaciones de desocupados tienen las rentas para seguir consumiendo, aunque eso sí, ahora en forma de cartilla de racionamiento y el imperio se ha asegurado el suministro de materias primas para su desarrollo.

Otro gran cambio es que la gente se suele morir en sus casas, pues acudir a los hospitales no es nada aconsejable, tanto por tratarse de focos de contagio, como por la distancia con la que se producen los tratamientos, así que los familiares de los finados pueden volver a velar a sus muertos en casa, solo basta con retrasar veinticuatro horas el aviso de defunción.

También vivir en un pueblo o una aldea pasó de ser algo atrasado e ineficaz, a convertirse en cosa cool, pues teniendo rentas aseguradas o teletrabajo, se consideró mucho más seguro, bucólico y hasta interesante vivir en el campo, que seguir en las grandes ciudades ya tan contaminadas. Igualmente, tanto en un sitio como en otro proliferaron los huertos caseros y todo aquello que evitase el contacto interpersonal.

Sorprendente así mismo ha sido que grandes capas de la sociedad se dieran cuenta de que la solución no era distraer el desamparo, es decir consumir el tiempo rellenándolo con actividades de ocio vacías o viajes programados y baratos como en décadas anteriores, realizados sin ningún motivo y con tal rapidez que apenas quedaba en el recuerdo más que el asiento del medio de transporte en el que se había realizado. Ahora el desgarro de vivir, que además venía acompañado de la incertidumbre del contagio, se paliaba con estudio y cultivo del saber, aunque hay que reconocer que también aumentó la ludopatía.

Los museos, ante la imposibilidad de poder admitir visitantes en tromba, optaron o por crear líneas online que satisficiera a esa población ávida de cultura, donde además de mostrar los contenidos se facilitaba material para completar formación en convenios con universidades, o, los más dados a lo comercial o a la fácil implantación, se convirtieron en platós de televisión o de series de moda.

Pero lo realmente asombroso fue que una gran mayoría quiso rodearse en su casa de bellos objetos, siendo que los producidos por la Bellas Artes fueron los favoritos para tal cometido, favoreciendo un sorprendente renacer para todas las tendencias artísticas. 

Los artistas fueron no solo reconocidos en sus quehaceres, como se había reivindicado en décadas anteriores, sino que pasaron a ser venerados y seguidos como ejemplo de compromiso y búsqueda de las armonías tanto interiores como exteriores que tanto necesita el ser humano para su pleno desarrollo, y la poesía brilló en los salones.

Así a medida que los creadores iban produciendo series completas u obras aisladas se entregaban a los nuevos propietarios que habían aguantado en lista de espera tan preciados bienes.

El arte se desarrolló en gran medida en todos los sentidos. El videoarte tomo las formas de la radio, o mejor dicho de la locución de contenidos, que además el espectador podía elegir y cambiar, e incluso sustituir con su propio guion. Y esto fue así porque, a falta de contactos físicos, el poder interactuar en estos eventos se convirtió en algo tan necesario como fructífero.

Igualmente hubo un renacer de la pintura, pues teniendo más consideración y tiempo, muchos artistas resolvieron volver al reto de conjugar las imágenes artificiosas o en trampantojo con los pensamientos o conceptos mágicos de la representación. Hubo figuración y abstracción, pues tanto da si la obra es realizada con el rigor de la invención original.

Con soporte tridimensional, también recuperó protagonismo la fotografía que se mostraba en muchas ocasiones en pantallas cubicas, que, dependiendo del tamaño, proyectaban las imágenes por fuera o por dentro, siendo las más espectaculares las segundas, pues implicaba que el espectador tuviera que introducirse dentro del cubículo y por tanto quedar inmerso en las imágenes que visionase. La escultura también evolucionó hacia una condición modular, influida por la arquitectura, y las esculturas se ampliaban o disminuían al gusto, dependiendo del espacio que fuera preciso estructurar e incluso habría que decir, embellecer.

También intervenciones públicas en la ciudad o en el campo fueron habituales, incluso grandes edificios cambiaban de fisonomía cada cierto tiempo como producto de las grandes proyecciones que se mantenían sobre ellos. El land art adquirió una relevancia insospechada, pues mucha población que se desplazó a los pueblos eran artistas que intervenían en sus inmediaciones, sobre todo en épocas de cambio de ciclo agropecuario.

En fin, de nuevo la reacción a la alienación imperante en las relaciones sociopolíticas, no derivó, salvo con puntuales saqueos, hacia revoluciones sangrientas, bien por miedo o por comodidad, ambas condiciones facilitadas con generosidad por el sistema, como bien ya enseñó César Augusto, sino que el corpus de la esencia de la libertad de los individuos se estableció en una derivación creativa, siendo el ingenio y la picaresca la respuesta a las imposiciones impostadas de las jerarquías, acercándose el resultado a las diatribas filosóficas de Amonio Saccas.

Esta descalabrada y asombrosa década, consagrada al cultivo de la reflexión, la experiencia intima, la expresión vital y la desgarradora belleza, terminó, no obstante, barrida de un plumazo y desapareció en poco tiempo. Todo lo construido con la perspicacia artística y al margen de la ley acabó en el año 2029, con la irrupción de la incorporación masiva a la población de un chip de intervención biológica, que supuso el control de la gran pandemia y el de otras muchas enfermedades y pensamientos. Esto propició la vuelta masiva al trabajo, la dirigista distracción populista y el consumo exacerbado de bienes inservibles. Se acabaron los asombrosos años 20.