Necrológica: Vicente Villarrocha, pintor y crítico de arte

Jaime Ángel Canellas – AICA Spain / AECA

Cuanto estas líneas vean la luz todo el mundo conocerá el fallecimiento de Vicente Villarrocha, pintor.  Condición ésta que le impelía a reflexionar y escribir sobre el hecho artístico en general y sobre el pictórico en particular.

La Escuela de Arte le aproximó a los rudimentos pictóricos a la caída de las tardes zaragozanas cuando todavía la Escuela era de Artes y Oficios y arrastraba la tradición, casi secular, de ampliar formación a quienes, inmersos en el mundo laboral dedicaban horas a la formación artística pues ni la ciudad ofrecía otras posibilidades en este campo ni los recursos familiares permitían costosos desplazamientos a otras ciudades. Así entre carboncillos, copias de escayolas, dibujo publicitario y una prolongada jornada laboral en el entorno de las artes gráficas, obtendría su graduación.

Años más tarde estas mismas aulas reclamaron su presencia como docente titular de la especialidad de fotografía y procesos de reproducción. Le tocó despedir a la química fotográfica, los carretes y las emulsiones para apostar decididamente por los soportes magnéticos y las pantallas de ordenador. Pero el abandono de la fotografía química será preludio de renovaciones metodológicas y estructurales más trascendentes, supresión de especialidades caducas e impulso de nuevos horizontes formativos exigidos por los avances sociales. Un aggionamiento imprescindible al que contribuyó tanto desde la Escuela de Arte como desde la Escuela Superior de Diseño de Aragón cuyas Juntas directivas integró. Y finalmente, desde el Consejo Superior de Enseñanzas Artísticas de Aragón.

Le invité a formar parte de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte y, una vez más, nos implicamos en su Junta Directiva, también en la de la Nacional, y fue miembro de la Internacional.

De su ejercicio crítico conocieron las páginas del periódico “El Día” cuya sección coordinó hasta su desaparición y las de “Andalan”, “Menos Quince”, “Zaragocio”, “El Bosque” y la madrileña “Cruce”. Crítico de amplios recursos, inteligente y culto. Acompañarle a una exposición era siempre una lección de pintura pues su penetrante capacidad de lectura trascendía la inmediatez de la apariencia formal.

Sus textos, abundantes en catálogos, son resultado de un profundo ejercicio de reflexión, análisis y siempre estaban cargados de referencias literarias donde se apoyaba  argumentalmente.

Pero el mejor compendio de este multifacético artista es su pintura. Los primeros años estuvo ligado al Grupo Algarada, recurso habitual en los setenta para una generación obligada a precoces compromisos ético/estéticos.

Si algo queda subrayado, hasta el momento, es el descubrimiento de un individuo comprometido con su tiempo con su entorno y especialmente con su pintura desde la que siempre intentó, como él mismo decía, “contar cosas”.

Por esta razón, aunque cada una de sus muestras constituyera una obra abierta, él la situaba, a partir de parámetros cuidadosamente seleccionados, en línea argumental. Conocí muchas exposiciones mucho antes de que éstas tomaran cuerpo en los lienzos, qué bien las conceptualizaba y qué bien las narraba.

Lo califiqué en su día de viajero contumaz y sigo sin conocer otro viajero con mayor intensidad narrativa y discursiva.  Cualquiera de sus viajes culminaba en Venecia. Ciudad descubierta desde la mirada de pintor tras visitar la Biennale: España 40 años de vanguardia artística y realidad social.  Fue el inicio de un aeternum: «Venecia es mía en ese trayecto que va desde la relación sentimental a las ideologías»escribiría.

Pintor reconocidamente urbano cuya pintura no resulta fácil a pesar de utilizar iconos reconocibles, manejados con la sutileza de quien conoce su fascinación, se sabe en posesión de una cierta intensidad críptica y, comparte con Eco niveles de intencionalidad

Recolector insaciable de elementos culturales, capaz de rastrear la presence de quienes configuran su paraíso pictórico allá por donde fuera. Así atrapó la presence de monsieur Monet, deambulando por el Gran Canal y trasladó a los lienzos une promenade parisina de la mano de Cezanne para culminar trasmutando la narración poética de Gómez Pin, un río de puentes, veneciano, en narración pictórica.

Valerse de un guía para ubicarse en los lugares, es estrategia que posibilita una perspicaz narración y hace falta serlo mucho –inteligente y estratega– para situar a Manzoni, a quien Broodthaers propuso como paradigma cuestionador del arte y de la sociedad, en Giberny en un diálogo con monsieur Monet; por lo demás, exquisito.

Dispuesto a explorar paraísos ajenos, decidió reposar en la Playa de Orán, junto al reducto de un pied noir, llamado Albert Camus.

Los lienzos se llenaron de imágenes, pintura pintada para, desde su imaginarium, conciliar antagonismos sólo por coincidir en el hecho de pintar. De ningún otro modo Pollock y Albers hubieran podido caminar de la mano.

Veneciano al punto de pintar Vedutas domésticas pero sin la pretensión de Canaleto o Guardi. Un descenso a la iconicidad cotidiana. Venecia en Zaragoza. Vedutas domésticas y vedutas imposibles también.

 Arte d’Oggi hereda conceptualmente lo anterior, las referencias icónicas próximas, a los fratelli romanos quienes le conducirán a Cy Towmbly, americano afincado en Roma. Decidido, invierte la lectura del cuadro, los fondos sugieren los atardeceres del Tiber o las polícromas fachadas del Trastévere. Los logotipos poperos de los azucarillos constatan una vez más la presence del artista en la Ciudad Eterna, en Los cafés de Roma.

Antes de su última presence en Zaragoza, colocaría a Ulises, alejado de Capri, en el Sena.  Evidenziatori, fue su último proyecto sobre Venezia, el más autobiográfico, para poner en evidencia los 40 años de presencia continuada en la ciudad del “rio de puentes”. Villarrocha, dixit. 

Venecia añorará su presencia, la pintura aragonesa su capacidad conceptual y narrativa, la crítica su lucidez y su bagaje cultural, los amigos su entrañable amistad y su acertados e hilarantes chascarrillos, la familia a Vicente.