María Dolores Arroyo Fernández – AICA Spain / AECA
El inesperado fallecimiento de Antonio Leyva, que fue director de la Galería Orfila, me ha llenado de tristeza, quizá porque no lo esperaba. Tenía pendiente llamarle por teléfono para compartir algunas palabras con él, y corresponderle con la estima que siempre nos profesamos. Esta vez no pudo ser y se ha ido una persona que ha sido un referente primordial como galerista, poeta y crítico de arte (miembro de las Asociaciones de Críticos de Arte: AICA, AICA Spain/AECA, AMCA), pero sobre todo un gran amigo. Lo conocí a primeros de la década de los 80, cuando mi labor en revistas especializadas de arte, me dirigían a las galerías madrileñas, entre ellas la de Orfila, y a reseñar sus exposiciones.
Como buen galerista Antonio Leyva dialogaba con los críticos, con los artistas y escuchaba los planteamientos de los visitantes a su pequeño pero acogedor espacio de exposiciones. Correspondía a un momento de vitalidad en que las galerías eran no solo lugar de cita e inauguraciones sino un hervidero de arte y de ideas compartidas. Las obras expuestas se comentaban con su autor, se hablaba del panorama artístico, se presentaban libros, se recitaban poemas o se efectuaba un concierto. Pero, a decir verdad, Orfila actualmente ha seguido manteniendo esa misma línea de profusa e interesante actividad cultural a través de su sucesor y actual director, Antonio Leyva Sanjuan, historiador y crítico de arte, el cual valientemente ha tomado el testigo ya hace unos cuantos años. Una prueba reciente es la actividad desplegada el año pasado para celebrar el 50 Aniversario de la fundación de la galería Orfila: año 1973 con una exposición del pintor gallego Laxeiro.
De mis asiduas visitas a la galería y mi actividad como crítica de arte, resultó que Antonio Leyva me propusiera entrar en una revista que iba a fundar junto a Javier Villán: La revista Crónica 3 de Las Artes. Esta nueva publicación nació en febrero de 1983 y se presentó en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y desde entonces, hasta que se cerró en 1991, colaboré en todos los números. Resultó ser una experiencia enriquecedora al hacerme coincidir con los eminentes críticos de arte que entonces frecuentaban la galería: Manuel Conde, Javier Rubio, Julián Marcos, José María Iglesias, José Castro Arines, José María Moreiro, Antonio Fernández Molina, Teresa Soubriet, Antonio Domínguez Rey, Ana Merino, y otros tantos que tuve el placer y la suerte de tratar.
En el nº 20 (noviembre 2011) de la Revista de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (AACA), publiqué el ensayo La revista Crónica 3 Las Artes (1986-1991) Origen, desarrollo y relevancia en el panorama artístico madrileño, en donde se expone e informa de la actualidad artística desde el año 1986 al 1991 en forma de críticas de arte, artículos y reportajes. El artículo puede verse completo en la web de AACA ( https://www.aacadigital.com/contenido.php?idarticulo=686&idrevista=27)
Finalmente, extraigo estas palabras de Antonio Leyva en las que se quejaba de los mecanismos actuales de información, que releyéndolas ahora me desazonan un poco: “Lo grave es que ahora no existe la crítica, los críticos no vienen a ver las exposiciones”. Muy duro, lo que veía venir, y se ha constatado en buena medida. Recuerdo, que charlando con Javier Villán sobre mi pregunta y deseo de remontar la revista, sacarla de nuevo, me contestó con una frase que aún recuerdo, y a veces la he adoptado yo misma: “los muertos no resucitan”. Ninguno de los dos miembros fundadores (Leyva y Villán) pretendieron volver a editarla, pero la galería siguió, y sigue muchos años después, hasta ahora. Inmediatamente al 50 aniversario de la Galería Orfila tal vez Antonio Leyva haya querido descansar, pensando que está en buenas manos. ¡Que descanses en paz!
En la madrugada del martes, 30 de enero de 2024, fallecía nuestro compañero Antonio Leyva, en Madrid, a dos meses de los 90 años. El cáncer de pulmón y un fallo multiorgánico ha acelerado su deceso. Hace un par de semanas hablábamos por teléfono prometiéndonos una cita para hablar de su paso por el colegio de los agustinos y de su ascendencia alpujarreña. ¡Helás, ya no tendrá lugar!
Antonio era una institución en el mundo del arte, pero, desconocido, pese a sus largos años de crítico de arte, galerista y poeta. Algunos le relacionan sólo con la galería Orfila, ignorando su bagaje cultural y una obra cuajada de intensidad. Para otros era aquel señor, un tanto hosco, que estaba en “Orfila”, siempre escribiendo o escuchando música clásica y sin muchos miramientos para el preguntador. Para mí, un poeta envuelto en lejanías, tratando de esconder su ternura y su ajenidad a lo banal.
Antonio Leyva Fernández, Madrid 2 de abril de 1934, estudió en el colegio de San Antón con los agustinos y luego fue a la Universidad, pero ya siendo estudiante, junto a José Antonio Suárez de Puga, crea los pliegos de poesía “Trilce” y dirige las ediciones que este sello editó. Fue redactor de la revista “Acento cultural” y con Javier Villán sacaron “Crónica Tres”, revista que dirigió hasta su desaparición.
Forma parte de la Asociación Cultural Machado y crean la librería “Antonio Machado”, que abandona para fundar la galería Orfila, en 1973, con Julián Marcos; además inaugura otra galería, Duris de Samos, y aún otra en San Lorenzo de El Escorial con el pintor Manuel Viola, “La Casa de la Reina”.
Tuvo una etapa pos-postista, publicando en las revistas “Doña Endrina”, “El Pájaro de paja”, “Deucalión”, “Arcilla y pájaro”, “Rocamador”. Amigo que fue de Antonio Fernández Molina y de José Fernández Arroyo, entre muchos. Activista cultural dio recitales en el Ateneo, La Universidad, Club de Amigos de la Unesco.
En 1978, dirige Expoart, la primera feria de arte celebrada en España. Como crítico de arte pertenecía a las Asociaciones Madrileña, Española e Internacional de Críticos de Arte, AICA Spain. Participó en la redacción de varios diccionarios de artistas, como el “Antolín” y el “Fernán-Gómez”. En 1978 inició la colección Los Contemporáneos, publicando más de cuarenta monografías de, entre otros: Antonio Guijarro, Margarita Calvary, Barceló, Ballester, David Cearns, Alicia Cerniak, Carlota Cuesta, Carlos del Moral, Beatriz Gutman, Lorenzo Mena, Antonia Payero, Cinabrio Quijano, Pablo Schugurensky, Juan Terreros, Francisco Aparicio, Pilar de la Vega, Elvira Gutiérrez…
Amigo personal de Francisco Mateos, con exposición de Laxeiro abre la galería; frecuentó y apoyó Estampa Popular e hizo de la galería un espacio para la cultura, con recitales, presentaciones de libros, conferencias y conciertos.
Figura en antologías y libros colectivos como: Homenaje a César Vallejo y Blas de Otero, Presencia Poética Universitaria, Homenaje a Picasso, La Memoria y la Sangre, Antología de la libertad, Homenaje a El Salvador… Como poeta ha editado numerosos libros de poesía: Hombre solo, Las Arengas, Contraseñas, Signos y Contraseñas, Tratado de la inocencia, De las tentaciones, Odiseo Laertíada,, Como si mi voz fuera un cuerpo en el paisaje de tu piel desdibujado con estampas bellísimas de Mercedes Gómez-Pablos; Ventanas cerradas cerraduras, Maqama para despertar al gallo del viento, En el mes cuatro del dos mil veinte el año…
Puedo decir con absoluta tranquilidad que los he leído todos, que participé en la presentación de alguno de ellos y que los conservo con sus dedicatorias, siempre parcas, como lúcidos jirones del alma y del tiempo. Fue un poeta comprometido, social, engagé, que fue derivando hacia el experimentalismo, a la fusión de sonidos, técnicas y osadías, con resultados en ciertas ocasiones brillantes.
De la preocupación social, al lirismo sensual; de la música al vanguardismo; de la experimentación a un idiolecto complejo, denso, sin respiro, que te va llevando a un vértigo sobrecogedor, atosigante, deslumbrado de imágenes y referencias, como ocurre en sus últimos rubros, Ventas cerradas cerraduras y, sobre todo, su Maqama, resucitando un viejo género morisco con raíz en las Alpujarras, alpujarreño él de corazón y de aventura.
De aspecto taciturno, elegiaco, pesimista, barojiano, solanesco, mateosiano, interpreta su música en el piano destrozado de Hölderlin, o en voces imbeles de cantores infinitos. Su dedicación al galerismo no puede ocultar ni su pasión por la poesía ni su feraz visión de la cultura, ni su amplia y generosa difusión del arte coetáneo.
Una vez más, un español ocupa un puesto del más alto nivel en AICA Internacional. Es cierto el propio Jesús Pedro Lorente llevaba tiempo ocupando una de las vicepresidencias con lo que cuenta nuestra asociación matriz, y que nuestra sección nacional participa activamente formando parte de diversos comités (como el de Membresía y Estatutos de los que actualmente forma parte nuestro presidente, Miguel Ángel Chaves). La noticia es la continuidad en este avance, puesto que Lorente pasa a ocupar el puesto de Tesorero, uno de los tres puestos de más alta dirección, junto a la Presidencia y la Secretaría General.
En su elección no hubo dudas puesto que fue el candidato elegido más unánimemente, con 33 votos a favor, uno en contra y dos abstenciones, incluso superando en número de apoyos a los del nombramiento como presidenta honoraria de Lisbeth Rebollo. En las elecciones de esta asamblea se eligieron, además, tres vicepresidentes, 9 miembros de Junta Directiva internacional y la presidenta del Comité de Censura (ninguno de ellos consiguió un apoyo tan mayoritario como el de Lorente).
AICA Internacional ha demostrado su consideración y aprecio a Jesús Pedro quien, durante años, ha sido su vicepresidente, es presidente de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte (y es director de su revista digital trimestral www.aacadigital.com).y actualmente forma parte de nuestra Junta Directiva de la Asociación Española de Críticos de Arte desde hace años.
Tener aprecio a Jesús Pedro Lorente es algo que surge casi de forma natural. Su personalidad alegre, su trato cariñoso y atento, su disposición a ayudar en lo que pueda y su vitalidad han debido contribuir son total seguridad a su éxito.
Su trayectoria profesional es tan o más arrolladora que su calidad humana. Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza ha investigado en profundidad sobre artes plásticas de la Edad Contemporánea, Museología, los elementos que forman el sistema del arte (críticos, creadores, instituciones, galerías, etc.), el arte como desarrollo urbano y los más diversos enfoques siempre en relación con el arte.
Ha comisariado grandes exposiciones vinculadas a la historia y los artistas de Aragón, entre las que destacan: “Libertad e Independencia. Aragón en la pintura de Historia”, Zaragoza, en 1989 (comisariada con Ángel Azpeitia); “Los orensanz de Orensanz”, Zaragoza, noviembre de 2007 a enero de 2008; “Vistas de Zaragoza: Pinturas de la Modenidad”; Zaragoza, diciembre de 2008 a febrero de 2009; exposiciones de artistas aragoneses en el exilio como Marín Bosqued y Marín de L’Hotellerie; y la restrospectiva de la artista María Pilar Burges.
Son muy numerosas publicaciones de modo que no es difícil que en la curiosidad de cualquier persona sobre algún aspecto artístico, buscando en internet o alguna biblioteca, aparezca alguna de sus obras. Textos sobre arte público, distritos culturales, patrimonio aragonés, etc. Es uno de los mayores conocedores de la obra de Ángel Orensanz, uno de los más importantes escultores españoles en vida con residencia en Nueva York y con obra en espacios públicos de grandes capitales por todo el mundo, de nuevo está de actualidad en nuestro país por realizar el diseño de los trofeos de los Premios de la Cultura Cojebro-Segurlike entregados a finales de noviembre de 2023. Es de los mayores conocedores del escultor, pero también es aplaudido por el escultor como gran crítico en Manhattan y París (las dos sedes de su fundación).
Lisbeth Rebollo (en la mesa) y Jesús Pedro Lorente (en pie a la derecha).
Pero si hay un ámbito que defina especialmente a Jesús Pedro Lorente, además del arte en espacio público, es su perfil investigador y profesional de la Museología y Museografía. Interés que demostró desde sus inicios en su tesis doctoral (realizada en Inglaterra) y que ha continuado desarrollando con infinidad de publicaciones fruto de un trabajo constante, riguroso, innovador en sus enfoques y merecedor de reconocimientos y apoyo institucional a través de la financiación estatal de varios de sus proyectos. Son especialmente relevantes sus publicaciones: Los museos de arte contemporáneo: noción y desarrollo histórico, Gijón, Trea, 2008 (editado en francés en 2009, en inglés en 2011 y en turco en 2016); y Manual de historia de la museología, Gijón, Trea, 2012.
Sobre crítica de arte, ha publicado el magnífico y tan necesario libro Grandes críticos de arte (1750-2000). Surgimiento y desarrollo de una profesión en crisis permanente. Gijón, Trea, 2017. Y también quiero hacer mención a su trabajo de recopilación de textos y su comentario Historia de la Crítica de Arte: Textos escogidos y comentados. Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2005.
Gran parte de sus publicaciones han sido editados en inglés, idioma que domina a la perfección, además de defenderse en otros tantos que, sin duda, facilitarán el buen entendimiento de todos los países miembros de AICA Internacional y, especialmente, nos beneficia a los de habla hispana.
Deseamos a nuestro querido compañero mucho éxito en su nuevo cargo y, ya sabes, que tienes todo nuestro apoyo en lo que puedas necesitar en tu andadura.
Un año más Investigación y Arte presenta la nueva edición del Festival Internacional de Videoarte CUVO. En esta ocasión, la octava muestra del festival titulada Pantallas Alternativas se ha presentado este jueves 4 de enero y podrá verse en el Espacio Art Room hasta el miércoles 10 de enero en el horario habitual de la galería. Los artistas y obras seleccionadas son:
Shazia Salam (India). Mirror Exercise
Onur Demir y Emek Sayan (Turquía). Precarious Future of Mine
El pasado viernes, 29 de diciembre, tras unos días de ingreso hospitalario, fallecía en Madrid, María Fernanda Thomas de Carranza, viuda- palabra que a ella no le gustaba y que no volveré a usar- del célebre pintor Pepe Caballero (Huelva 1913-Madrid 1991).
María Fernanda Thomas de Carranza, hija de los marqueses de Sala de Partinico, nació en Madrid el 22 de septiembre de 1932. Su padre, a quien siempre recordaba con emoción, el coronel don Enrique Thomas y de Luque (1883-1965), descendiente de la nobleza mallorquina, la animó a que estudiara y así lo hizo, licenciándose en Ciencias Políticas en la U.C.M., formando parte de una promoción en la que era la única mujer.
Ya desde entonces su inclinación fue hacia la izquierda, a pesar de pertenecer a una familia conservadora de abolengo. Según las indicaciones de algún dibujo, conoció a Pepe Caballero hacia 1948. En todo caso desde los cincuenta está junto a él y ayudando y resolviendo las exposiciones- en torno a cincuenta- que hizo el pintor onubense, en Italia, Portugal, Suiza, Francia y entre nosotros.
Es necesario advertir – para evitar equívocos- que en los años de su esplendor todo el mundo conocía al pintor como Pepe Caballero. Un hipocorístico que no gustaba nada a María Fernanda, que siempre prefería José Caballero. Pero, mientras vivió y para el mundillo del arte era Pepe Caballero, nombre que luego heredaría José Manuel Caballero Bonald, a quien en las últimas décadas todos conocíamos por Pepe Caballero. Del mismo modo que no le hacía ninguna gracia que la llamaran Marifer, sino María Fernanda.
Aunque tuvieron relaciones desde los cincuenta, no se casarían hasta 1964, boda que tuvo lugar en Denia, donde la familia de María Fernanda estaba muy arraigada. Mujer activa, independiente, luchadora, con carácter, no sólo se dedicó a promocionar la obra de su marido, sino que trabajó para la revista La moda en España y para otras, ejerciendo la crítica de arte y formando parte de las asociaciones profesionales como AECA y AICA.
Hasta la guerra civil la trayectoria de Pepe Caballero, entrelazada con la generación del veintisiete y amigos, discurre por unos cauces. A causa de la guerra sufre un parón y en la posguerra ha de replantearse distintas formas y actividades para seguir desarrollando su clamorosa creatividad. ¡La entidad de la obra de Caballero merece un estatus que hoy no tiene por razones diversas y que es de justicia rectificar!
Tras la muerte de Pepe Caballero, ordenó todo su legado y organizó cuarenta y siete exposiciones con sus fondos, algunas de ellas internacionales. Y aunque hubiera algún comisario o encargado, la realidad es que ella ejercía las labores de comisaria de cada exposición ordenando o intentando mostrar la obra que ella prefería.
A partir de que Pepe Caballero, de la mano de Federico García Lorca, entra como pintor de la Barraca, haciendo figurines, telones y escenografías, el número de notables que conoce es enorme. Por ello María Fernanda tuvo relación con Picasso, Pablo Neruda, Rafael Alberti, Gabriel García Márquez, don Daniel Vázquez Díaz, Rafael Botí, José Bergamín, Luis María Anson, Manolo Rivera, Canogar, Luis Rosales, Ridruejo, Panero, Caneja, don Jaime del Valle-Inclán, Isabel García Lorca …
En el 2006, María Fernanda crea la Fundación José Caballero-Thomas de Carranza con el objetivo de conservar, difundir y poner en valor la obra de Pepe Caballero, así como el conjunto de la colección que fue atesorando el matrimonio. Y consigue hacer exposiciones de su obra en España, Portugal, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile.
Fue una mujer guapa, vivaz, activa, que nunca perdió ese allure aristocrático que la distinguía,pero llana, campechana, al menos con quienes la frecuentábamos. En los últimos tiempos Raúl Estévez fue sus manos y sus ojos en torno al legado de Caballero. María Fernanda era una institución en el mundo del arte y una generadora de energía y acción. La echaremos de menos y esperamos que la Fundación siga su marcha, a pesar de su ausencia que se hará notar.
En la última noche del año/primera de 2024, ha fallecido Benito Pablo de Diego, nuestro compañero y amigo, un caballero liberal, íntegro, sobrio, probo, que había ido renunciando a la vida, tras la desaparición de su esposa, la pintora Maribel Torrecañeque, hace menos de un año. A sus hijos, su hermano, nuestras sentidas condolencias.
Toledano de Santa Cruz de la Zarza, 1934, se licenció en Ciencias Políticas, Económicas y Comerciales, UCM. Creador de la revista universitaria Mappa. Ingeniero del Cuerpo Nacional de Geografía y Catastro. Auditor del ICAC. Y a ese bagaje hay que unir su pasión manifiesta por la poesía y el arte.
Toledano, pero reubicado entre El Burgo de Osma- ciudad donde pasaba largas estancias y que le imprimió carácter- y Madrid, es decir castellano nuevo y viejo pasado por los aromas de Soria y de Machado y por las de San Juan de la Cruz, que resuenan en sus versos amorosos.
De finales de los 80 a 1993 fue director cultural del Ayuntamiento de Madrid, en cuya órbita estaban todos los centros culturales, realizando una labor extraordinaria. Más tarde, director del Teatro Español, supo abrirlo a la pluralidad, con su talante sereno, inteligente y empático.
Miembro de distintas asociaciones -AMCA, AECA, AICA- ha escrito sobre arte en periódicos como “La Nación” y en distintas revistas. Prólogos, críticas, escolios y conferencias. Y es autor del ensayo Alrededor de las Bellas Artes. Además de intervenir en diferentes congresos internacionales sobre arte y la difusión cultural.
Poeta testimonial y existencial, ha publicado numerosos poemas y dos libros, cosechando algunos premios. Ha necesitado expresar en versos sus sentimientos hacia su familia, hijos y nietos, y ¡cuántos quilates tiene su amor por Maribel! Aunque, la poesía le acompañó el día a día de su andadura vital, hasta 2006 no se decide a publicar su primer poemario, Poemas de hora nona, Colec. Academos de la Academia Libre deSan Antón; en ese libro, en el poema “Creo en un solo amor”, afirma:
Si amor es la huella divina en lo creado,
divino es el amor que damos al amado.
En 2014, en la colección “Mirador” de poesía de la Asociación de Escritores Españoles y Artistas, publica Poemas de hora de vísperas, presentado por Pilar Aroca, José Félix Olalla y en la contra Emilio Ruiz Parra- Cabo de buena esperanza-, deja su palabra sentida y su celebración. Con dibujos de Maribel Torrecañeque.
Fue secretario general de AMCA, perteneció a varias instituciones culturales y escribía sobre las exposiciones que veía, participando de esa forma diáfana de entender la vida desde una concepción y defensa absoluta de la libertad. Con una cortesía envidiable asistía, con su pluma, a las acciones, exposiciones y eventos de amigos y asociados.
Y un detalle nada nimio. En una mesita en la sala 14 del Tanatorio Servisa, Carabanchel, sus hijos han colocado varios ejemplares de sus libros de poemas y el volumen, in folio, que conjunta la obra pictórica de Maribel, su madre. He abierto uno y frente a su autor, yerto, en silencio, he repasado alguno de sus versos.
A sus dotes profesionales hay que añadir su sentido de la amistad y el respeto por el otro: su condición de liberal. Liberal para quien el fin no justifica los medios; que admite que el otro puede tener razón y quien se conduce con respeto a los demás, sin ponerse al servicio de dogmas ni ideologías. Liberal, que comparte la vida con sus iguales y con los diversos, sin trampa ni cartón, con la ejemplaridad que rezumó la conducta de nuestro querido Benito de Diego, a quien recordamos con inmenso cariño y con el privilegio de haber compartido muchas horas con él.
Los días 13 y 14 de noviembre tuvo lugar el I Taller de Iniciación a la Crítica de Arte en la facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid con participantes de diversos ámbitos profesionales y áreas de conocimiento, la mayoría estudiantes del ámbito de la Historia del Arte.
La actividad se presentó como una actividad más dentro de la XIII Semana de la Ciencia y la Innovación que organizó la Fundación para el Conocimiento Madrid+d de las más de 300 actividades presentadas por la Universidad Complutense de Madrid. En esta ocasión, la Asociación Española de Críticos de Arte quiso colaborar con la Universidad para dar a conocer a la sociedad la labor que llevan a cabo los críticos de arte.
El taller se dividió en dos jornadas. La primera ofreció a los asistentes una aproximación teórica que impartieron: Miguel Ángel Chaves, con una visión panorámica de la crítica de arte mostrando un recorrido desde sus inicios hasta la actualidad, haciendo especial hincapié en las aportaciones de los críticos en España; Carlos Treviño, con una presentación sobre el concepto de crítica de arte, el estilo y medios de comunicación más idóneos para llevar a cabo la crítica de arte; e Inmaculada Real, con una ponencia centrada en los recursos a los que acudir a la hora de llevar a cabo una crítica y las revistas más influyentes actualmente.
La segunda jornada se planteó de manera práctica, comenzando con una visita a la exposición Sabiduría y esplendor, del Centro de Arte Complutense, sobre la que los asistentes realizaron una pequeña crítica sobre alguna obra de arte o artista contemporáneo presente en la exposición o sobre el planteamiento expositivo desde el punto de vista museológico. Los asistentes pudieron demostrar los conocimientos teóricos adquiridos y contaron con el asesoramiento constante durante el segundo día del taller de los coordinadores del curso, Inmaculada Real y Carlos Treviño.
El taller ha supuesto un acercamiento de la crítica de arte a la sociedad y ha despertado el interés en los asistentes, algunos de ellos ya están en contacto permanente con la Asociación interesados en recibir asesoramiento y colaborar con el fin de dedicarse profesionalmente a la crítica de arte.
Valga este cruce de nombres y apellidos para encabezar la presentación de En los límites la lucidez, obras de Yurihito Otsuki en homenaje a Carlos Oroza, en las celebraciones del centenario de su nacimiento, en Viveiro, 1923. Nada en esta relación es casual, ni azaroso, ni forzado, ni espurio.
Mantengo relación de admiración y respeto con el Sr. Otsuki, desde principio de los noventa. Y mucho antes con Oroza. Mi amistad con el Sr. Otsuki, que se ha depurado con los días, se inició y fraguó a través de sus exposiciones de pintura y de las traducciones del poeta japonés Makoto Ooka.
En los límites la lucidez.Centenario de Carlos Oroza, 2023. Acrílico/lienzo, 115x90cm
Mokoto Ooka, Mishima 1931-2017, personalidad emblemática de la poesía y el arte de Japón, segunda mitad del siglo XX y todavía. El Sr. Ooka no sólo fue el poeta más reconocido de su tiempo en Japón, sino en la cultura occidental: traducido al francés, alemán, inglés, italiano y al español por el Sr. Otsuki; colaborador de la revista Vuelta y con altísima consideración en Francia.
El Sr. Ooka lo fue todo en Japón y, en Occidente, representa a su cultura con vitola de maestro, pionero del renshi y promotor, como crítico de arte, de brillantes exposiciones de arte contemporáneo, del que es teórico exquisito y profundo, fundando un museo con su propia colección de artes plásticas internacionales y su interacción con las poéticas.
Yurihito Otsuki es pintor, también coreógrafo y músico, traductor y discípulo del Sr. Ooka. El vio la importancia de su obra y se impuso la ardua tarea de traducirla en parte a nuestra lengua. Su primera apuesta, Poemas, que vertió al español, en la colección los Cuadernos del Dragomán, Editorial Torremozas, Madrid 1995, con una fecunda introducción de Kenzaburo Oé, Premio Nobel de Literatura, recientemente fallecido.
Trajo al Sr. Ooka a España, viviendo breve temporada en El Escorial, y presentándolo a los amigos, con el concurso de Galería 57. Conocimos al Sr. Ooka cuando era un nombre de referencia para los intelectuales occidentales, aunque su poesía nos era desconocida.
Más adelante, ampliando la primera versión, aumenta nuevos poemas y hace otra publicación con rubro Memoria y presente. Antología 1958-2008, Makoto Ooka, Ediciones Vitrubio, 2012. En nuestro viaje a Japón, donde expuso el Sr. Otsuki, galería de Nagai Garou de Tokyo, estuvimos con la viuda del poeta, Sra. Saki Fukase, que mantiene viva la presencia de su ilustre marido ya desaparecido.
Y todavía, en 2016, realiza una preciosa edición, Madrid-Tokyo, traduciendo otros poemas de su maestro, título No iré a la luna, con dibujos propios y una introducción de mi autoría, coeditado por Del Centro Editores & Nagai Garou. Esta edición, al cuidado del maestro Claudio Pérez Miguez, consta de 85 ejemplares, que eran los años que cumplía el poeta, quien recibido esta joya editorial, como un regalo emocionante, que agradeció con sonrisas y palabras antes de partir a coronar el monte Fuji.
Asociación Cultural Évame Oroza, Subida á Costa 5, 36202.Vigo
Los años finales de su vida fueron los más serenos para Oroza; en todo caso, siempre traté de darle alegrías y la mayor que se le podía dar era festejar su poesía, en recitales, happening o ediciones. Cuando hablaba con él, me decía que estaba escribiendo. Yo creo que no, pero le ilusionaba comentarlo y mostrarse activo.
A raíz de la edición de Editorial Elvira, Évame, Vigo 2013, Yurihito Otsuki tomó contacto con su obra y como buen catador de poesía, quedó seducido con la antología. La leyó y releyó y comentamos hasta donde es posible debatir esa fuerza de la naturaleza, de la inteligencia y el canto lírico. Teníamos entre manos Visiones de la poesía, traducciones al japonés de varios poetas iberoamericanos y pintura de Otsuki y eso me llevó al atrevimiento de pedirle a Yurihito que tradujera a su lengua un poema de Oroza para hacerle un presente al autor de Cabalum.
La poesía de Carlos Oroza, por sus características formales y rítmicas, por el mundo que desarrolla y por léxico propio, por su encarnación en la oralidad, es muy compleja para traducir a otras lenguas con decoro y éxito. Hay traducción al inglés y no me atrevería a proclamar sus bondades. Yurihito se metió de lleno en su mundo y en lugar de un solo poema, seleccionó una buena parte de América y la vertió al japonés, acompañándola de imágenes propias originales, pinturas y dibujos, alusivos al canto oroziano.
Así se fraguó la edición América, Carlos Oroza y Yurihito Otsuki, Del Centro Editores & Nagai Garou, Madrid-Tokyo, 2015, preciosa propuesta artesanal impresa a chorro de tinta, al cuidado de Claudio Pérez, con 57 ejemplares, que eran los años que cumplía el pintor. Está firmada por ambos autores y Carlos la saboreó y celebró.
Aun recuerdo, en la terraza de un bar de Vigo, como miraba y acariciaba esas páginas Oroza y, ante nuestra presencia y la de Francesca, como le pedía a Yurihito que recitara sus poemas en japonés. Y el Sr. Otsuki, solemne y ceremonial, como requería la ocasión, declamaba en su lengua madre gesticulando, ante el asombro de Carlos, que exclamaba: ¡Qué bien suena en esa lengua mágica oriental mi poesía!
Este fue el último libro que hizo en vida Carlos Oroza, y lo pudo disfrutar, unos meses antes de fallecer, el 20 de noviembre de 2015 en Vigo. Era imprescindible recordar este encuentro para situar la obra que integra esta exposición, que el autor ha titulado con un hermoso verso de Oroza: En los límites la lucidez, del poema “La palabra me devuelve al origen y nos da el remoto placer de la rosa en vocablos”.
Oroza con la estrella de Walt Whitman, 2023. Acrílico/lienzo, 100x81cm
La Editorial Elvira, en colaboración con la Xunta de Galicia y otras instituciones, ha programado una serie de actos para honrar el centenario del nacimiento del poeta. Y en ese marco era razonable y oportuno mostrar las obras que le ha dedicado el pintor japonés, ya retratos del poeta ya figuras alusivas a su simbolismo. Todas inéditas realizadas tras su desaparición, en el último lustro.
Yurihito Otsuki, Wakoshi 1968, estudia danza y música, incidiendo en la relación del cuerpo con el movimiento y el ritmo. A los diecisiete años dibuja fervoroso con mano de seda, como se puede contrastar en algunas de sus obras en el Museo Ooka. Comienza su carrera profesional dando clases a niños autistas y a otros con síndrome de down. Y desde ese ostugo dolorido del espíritu se apasiona por la poesía, reverdeciendo su torrencial rebeldía a la costumbre y al deterioro creativo.
Así, decide abandonar país y familia, en un rapto romántico muy existencial. En un inicio pretende ir a Rusia, pero conoce el viaje de los Mensajeros de Tenshyo, conjunto de samuráis cristianos que apostaron por visitar a Felipe II, en el Escorial, en 1584, y le parece más sugerente. Estando en ello, recuerda la naturaleza del abuelo de Hans Castorp, “ascético, noble, pero taciturno”, como imagina a El Escorial, Thomas Mann.
Y sin más preámbulos, vende todas sus pertenencias y se embarca hacia un país lejano y desconocido, ignorando el idioma, llegando a Madrid, 1986, y luego a El Escorial, donde vive desde 1990. A partir de su ubicación sanlorentina, se dedica a pintar y a exponer, centrándose poco a poco en la pintura y la poesía, ya sea traduciéndola o recreándola en imágenes. Así ha sido su desarrollo existencial, visto a grandes zancadas.
Otsuki, que los japoneses pronuncian “Ostki”, proviene del temblor armónico de inmensas bandadas de oropéndolas, amarillas como una explosión de fuego y de limones, que se posan en un paisaje de cerezos en flor para organar, como prefería Berceo. En un principio tuvo más amores, pero con el epitalamio del corazón y del espliego se fue centrando en el miajón del simbolismo, donde canta Poe, Blake, Maeterlinck, iluminados por Odilón Redon y el onirismo de Albert Pinkham Ryder.
Y todo ese bagaje unido al bosque galaico y al mar de Oroza han dado este imaginario orgiástico y nefelibata donde los ojos hablan, los poetas legislan y la mar océana pone la transparencia, la fuerza y la almáciga del porvenir. No es una pintura a la moda, sino con marchamo personal, con carácter. Cuando el arte se hace versátil, es decir, vale para todo, acaba no siendo arte y no sirviendo para nada.
Yurihito Otsuki es un ser ajeno a la mediocridad ambiente, no hace lo que se lleva, sino que fija su realidad, genuina y distinta, y se entrega a matizar sus perfiles, sus movimientos y sus sonidos. Y eso es lo que le une a Oroza, un ser en su mundo, en lejanía a toda codicia y toda venalidad, entregado al canto sin remisión y sin pecado, inocente, imbele y etéreo como aquel albatros de espuma que inmortalizó Baudelaire.
Retratos de Oroza, condecorado de musgo y heridas, exornado de mágicos símbolos y megueces del viento, observados por barcos iniciáticos, sirenas y puentes que sirven para caminar en el aire sin precipitarse al abismo. Y está Edgar Poe anunciando a Mallarmé y un mundo nuevo. Y Maeterlinck con su pájaro azul, su Nobel y su castillo, donde se oía una flauta de sonidos arcanos y magnéticos. Manos que crecen del agua, rosas, princesas, Kafka; Annabel Lee, cisnes y alas a punto de batir, druidas, princesas y música del vuelo de las aves y pájaros que inventa epinicios y cromías que aletean.
Carlos Oroza es el heredero de los bardos celtas, trovador de misterios y armonías que florecieron en la Provenza de los trovadores, el arcángel que toca la cítara con su voz cuando salmodia. Fue un poeta oral, total, leal, cenital, cuya fuerza estaba en la dimensión de su figura. Cuando recitaba era un sonido, que contenía a un tiempo la viola, la cítola, el arpa, la rota, el albogue, la trompa, la gaita y el atabal, como un himno a la claridad de la inteligencia, una llamada a la proceridad del espíritu.
¿Cómo representar todo esto en imágenes y signos? Como hace el Sr. “Ostki”, con figuras y colores, con imaginación y talento plástico, con viveza y hondura, con un idiolecto, que pareciera fuera del tiempo, porque es distinto, es tiempo asumido y real; no surrealismo, sino simbolismo, que anhela verdades universales, el matrimonio consumado de la espiritualidad y los sueños, de lo invisible visible.
No realismo, no abstracción, no naturalismo, sino el estero glorioso de una imaginación transformadora, la serena tempestad de iconos que ahorman una realidad; vida trasegada de batallas ganadas y perdidas. En esta plástica se imbrican una sensibilidad prístina, la agilidad de la inteligencia y la hondura de un sentimiento ennoblecido.
Un simbolismo más cercano de Rimbaud que de Gustave Klimt, más querencioso de El Bosco que del hermetismo, más nítido que el de Mallarmé. A veces, Oroza fue el camínate contemplando un mar de nubes, viendo la realidad, que nadie quiere contemplar, porque los poetas tienen menos crédito que los embaucadores y los pintores menos fortuna que los copistas.
Piezas repujadas al acrílico, habitadas, exergónicas; técnicas mixtas en las que participa el carboncillo, el lápiz, el dibujo, el color, el silencio y la voz más íntima y fiel del pintor. Obras equilibradas de símbolos, donde el espacio es una cartografía de percepciones y sensaciones combinadas, donde se toca la pasión y el sueño.
Todos los seres tienen derecho a expresar su intimidad por más libre que sea. Pero no todos son capaces de consagrarse a la defensa de la libertad, a sajelar sones y tonos para expresar su otredad, el meollo de su limpidez y su inocencia. La poesía no se debe sino a ella misma y eso está ejemplificado, con calántica luminosa en la obra augural y seminal de Carlos Oroza, a quien celebra con ahínco de admiración y entusiasmo la pintura de Yurihito Otsuki. Aquí en Galicia, donde comenzó todo para Oroza; en el norte, en su tierra donde hay un mar más alto que el cielo.
«Y poe estaba americando» America- Oroza,2023. Acrílico/ lienzo,100
Casi a hurtadillas, leyendo un artículo de su hijo, Antonio Lucas, casi en clave, me entero del fallecimiento del pintor y escultor Pepe Lucas, ¡retratista, amigo y lector de los poetas! Hoy la alegría está de luto, porque Pepe era la alcándara donde se posaba la campechanía, la espontaneidad, la diafanidad y la ternura, a pesar de su apariencia volcánica y rotunda, de su pronto borrascoso.
Aunque no lo crean, pocos son quienes le desconocían, porque, antes o después, todos hemos pasado por la estación de Chamartín y él es el autor de sus decoraciones murales y parietales en azulejos. Pintura expresionista, vivaz, colorista, gestual, imperiosa. Y, lo que es la vida, estaba supervisando el desmontaje de algunas de esas piezas, por las obras de la estación de Chamartín, sufrió una caída y tuvo que ser ingresado en el hospital sin llegar a superar la dolencia producida. De modo que ha muerto ante su obra y por su obra, el lunes 23 de octubre. ¡Helas, a veces el destino se porta!
José Lucas Ruiz, conocido como Pepe Lucas, nació en Cieza en 1945 y en su pueblo comenzó a pintar y a aprender el oficio con el escultor Juan Solano. Pasa por la Escuela de Artes de Murcia. Se instala en Madrid, 1969, y asiste al Círculo de Bellas Artes y a la Escuela de San Fernando y aquí, en la capital vivirá y desarrollará su obra, con plural presencia en la región de Murcia.
¿Por qué el pintor de los poetas? Su estancia alemana le impregnó de expresionismo, pero en Madrid estableció relación con Luis García-Ochoa y con Francisco Mateos, de cuyas obras se nutre, pero mucho más de Sam Francis: estos son los aromas que conforman el perfume de su idiolecto. Expresionista sui generis, entre figurativo y abstracto, pero augural y espléndido colorista. ¡Él solito, Pepe Lucas, era nuestro grupo COBRA!
No todos conocen su relación con los poetas y la poesía. Dibujó y retrató a los poetas del 27, a muchísimos de la generación del 50 y a otros escritores famosos o no tanto. La alegría está de luto, también el Café Gijón del que fue asiduo toda su vida, excepto en los últimos tiempos. Allí participó en las tertulias e intimó con: Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Aleixandre, Guillén, Oroza, Jesús Hilario, Bousoño, Pepe Hierro, Claudio Rodríguez, Pepe Caballero Bonald, José García Nieto, Luis Jiménez Martos, Eladio Cabañero, Manolín Pilares, Ángel García López, Paco Umbral, Miguel Ángel Velasco… a todos ellos los dibujó o pintó y a los del siglo de oro y a los del 98, con homenaje expreso a Azorín en una carpeta espectacular de serigrafias y textos.
Al “Gijón” le llevó Enrique Azcoaga, poeta y crítico de arte, que le descubrió y alentó. En el planeta del “Gijón” reinó, desde el inicio a la retirada de Antonio Granados, en cuyos homenajes participamos. Luego Granados se enfadó, pero Pepe fue siempre un caballero y tuvo con él una conducta humanitaria, leal filial. Jaime Siles, ese monumento al buen juicio y al saber, le hizo un poema y estuvo muy cerca de su persona y de su obra; como Miguel Ángel Velasco. Viola, Bepo, Ángel González, Pepe Esteban, Manolo Álvarez Ortega, Marcos Barnatán, Leopoldo de Luís, Manrique de Lara, Buero, Pérez Creus, Villena, Javier Villán…
He hecho ahora memoria de sus exposiciones y trabajos y tiene una obra impresionante en cantidad y en calidad, en presencia y dimensión. Obra que es un grito cromático, abigarrado, jerárquico, vitalista: la ornamentación de Chamartín, La arquitectura del agua en Santomera, El retablo de la lujuria; las exposiciones del Almudí, de la Aurora, de la Ribera, de Biosca, Minotauro en el Conde Duque, 2005; el libro, impresionante, Aire más allá del viento, 1997; sus murales en Cieza, Asamblea Regional de Murcia, Confederación Hidrográfica del Segura, obras en la factoría El Pozo en Alhama.
Sus escritores de cabecera fueron Miguel Logroño, Juan Antonio Molina y Miguel Ángel Velasco, pero no puedo silenciar el análisis de esa inmensa poeta que es Carmen Pallarés, en ABC: “Lo extraño, lo esperpéntico, lo barroco y amalgamado, lo desasosegante, lo instintivo va desplegando en estas obras sus distintos calibres, entre la ironía y una cierta ternura, dentro del reino del color, en cuyas elecciones y combinaciones Lucas es un maestro”.
Pintor, escultor, muralista, colagista, escenógrafo; arquitecto del humo y del agua; banderillero de Apolo, soñador de la verónica; pasa un año becado en Ulm-Donau, 1971, y regresa para presentar su obra en la Sala Rosales de Madrid, 1973. Premio Exposición Nacional de Pintura Joven, en los setenta obtendrá varios galardones: Premio Adaja, el Ciudad de Murcia, Premio IV Bienal de Arte de Marbella y en 1984, Premio del Congreso de los Diputados.
Le conocí, no con la cintura de un torero, pero ágil como un pincel. Fue echando cuerpo y a media que embarnecía su humanidad se desbordaba, como el gesto multicolor de su pintura. Impulsivo, enérgico, empático, simpático, piropeador, era una almáciga de cariños y ternura, que chapoteaba en la fontana de su humildad. Pareciera sobrado, pero sólo era fachada, el corazón le bailaba el ritmo del lamento de un acordeón que nostalgia en el alfoz.
Era un gran comunicador, socializaba con todo el mundo, hasta con los de la Juventud Creadora. Laico, veraz, entero, liberal, se entregó al arte y a la vida, fue un himno a la alegría, un personaje culto sin pretender ser un erudito. Tuvo sus silenciadores, pero ninguna semilla audaz deja de germinal, aunque caiga en un empedrado. Ha sido inhumado en el aire y eso le facilita seguir volando a través de los aullidos cromáticos de su imaginario. La poesía que hizo y amó le tendrá siempre a salvo, prendido en los pliegues del canto. Acompaña a estas palabras, la fotografía que le hizo Enrique Martínez Bueso para La Verdad, en 2012.
Continuando con los webinar organizados conjuntamente por diversas secciones nacionales de AICA, este año presentamos en colaboración con AICA Portugal y AICA Cataluña un foro participativo sobre crítica de arte en la Península Ibérica. Para la sesión inicial, que se celebrará el próximo miércoles 8 de noviembre de 2023, dedicaremos un homenaje a tres grandes referentes de la crítica de arte (Antonio Bonet Correa, José Corredor Matheos y José-Augusto França) fundadores y/o primeros grandes protagonistas de las secciones nacionales de AICA en España, Portugal y Cataluña, que serán presentados en por ponentes que han tenido una especial relación con ellos y conocen bien su trayectoria: Beatriz Blasco Esquivias, Alex Mitrani y Miguel Figueira de Faria. Este primer encuentro online servirá también para presentar o avanzar el repositorio que cada una de las secciones está preparando para ofrecer un nuevo espacio/archivo digital que recoja la documentación de los grandes personajes de la crítica de arte de cada una de las secciones implicadas. Un foro ibérico de investigación y conocimiento al alcance de todos los asociados y en general a profesionales y académicos implicados en la crítica de arte.
Miércoles 8 de noviembre de 2023. 18-20 h. (hora España).
Inscripción en: aicainternacional.webinar@gmail.com indicando nombre, apellidos y evento (Webinar Referentes de la Crítica de Arte) para recibir el enlace a la sesión.
En el panorama artístico latinoamericano, las bienales representan un evento de modernización e internacionalización. El primero apareció en 1951. y fue la Bienal de Sao Paulo, Brasil. Hoy la bienal sigue siendo un acontecimiento importante en el país y en la región para la escena contemporánea y para el campo de la crítica de arte. Por ello, la Regional de AICA América Latina y el Caribe ha organizado tres webinarios sobre el impacto de las bienales del arte. El segundo de ellos tendrá lugar el martes 31 de octubre a las 5 pm (Hora de Sao Paulo, Brasil).
Desde que Ana Botín tomó las riendas del Banco Santander, la filosofía de la fundación y de toda la empresa se han volcado en temas sociales, especialmente en contribuir con la igualdad de género y concienciar contra la discriminación por diversidad en todos los sentidos (funcional, sexual, identitaria, etc.). La categoría y mérito de estas artistas destierran cualquier idea de trato de favor, no obstante, es muy valorable que se dé voz a la mujer en este y otro ámbitos.
La labor que la Fundación Banco de Santander está haciendo en la ciudad que le da nombre está poniendo en el mapa artístico a la ciudad. Su buque insignia, el Centro Botín, atrae a los veraneantes y visitantes en los días de lluvia y ha contribuido a la utilización de otros espacios para exposiciones de arte, como el Palacete del Embarcadero o las naves de Gamazo, por no hablar de la colosal restauración del edificio histórico en el paseo Pereda que los rumores ya lo consideran la futura sede de la Colección Banco Santander actualmente en la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte que posee obra de Murillo o el Greco a Picasso o Tapies, lo que convertiría a la ciudad en una seria rival para su vecina Bilbao.
Esta última temporada el centro de arte contemporáneo más relevante de la capital cántabra, se ha decantado por exhibir la obra de artistas mujeres. Estos apoyos que potencian la igualdad y luchan contra una invisibilidad muy asentada en la historia del arte son dignos de destacar más aún cuando todavía existen grupos sociales que niegan la existencia de la discriminación y se oponen a cualquier acción que defienda la igualdad de derechos por razón de género (véase actualmente en el deporte el caso Rubiales, los casos de violencia machista y las pequeñas conductas diarias tan asentadas en nuestra sociedad que pasan inadvertidas).
Dos exposiciones de mujeres, Roni Horn y Eva Fábregas, a las que han dado libertad para disponer de espacios y escoger la obra expuesta, de modo que se convierten en artistas y comisarias. Además, ambas han creado exclusivamente para estas exposiciones y se ha puesto a su disposición toda la complejidad técnica exigían. En el caso de Horn el traslado de esculturas con toneladas de peso, en este sentido, el ascensor/montacargas del Centro Botín es el que más peso aguanta de entre los centros de arte de toda Europa (alrededor de seis toneladas y media, por lo que ha podido instalar las tan pesadas esculturas de Horn, dos de ellas con un peso de 6 toneladas cada una); y en el de Fábregas la apertura de paredes para permitir la expansión de su obra conectando todas las salas.
RONI HORN: ME PARALIZA LA ESPERANZA
(hasta el 10 de septiembre).
Roni Horn (1955), artista visual y escritora neoyorquina basa su exposición, conceptualmente, en el cambio constante reflejado especialmente en la atmósfera y la naturaleza, pero también en los cambios del lenguaje y su interpretación dependiendo de cómo se ordenen frases y palabras plasmadas plásticamente mediante muy diversas técnicas. Los fenómenos meteorológicos y concretamente el mar como metáfora del cambio de la persona o la persona como parte de una naturaleza cambiante conforman el eje de las distintas instalaciones que utilizan la fotografía, el collage, el grabado, la grabación sonora, la escultura, el dibujo en un recorrido que termina en la sala en la que la artista conecta la bahía de Santander y esa atmósfera cambiante (días nublados, lluviosos, sol radiante, etc.) con una instalación escultórica creada exclusivamente para esta exposición.
Esta exposición, Me paraliza la esperanza, es una exhaustiva presentación de la artista diseñada por ella misma como respuesta a la arquitectura del Centro Botín y la bahía. Se inicia con una serie de dúos de retratos que combinan una foto adulta con una infantil o adolescente, con ello Horn comienza un diálogo de contraposiciones que se repite en cada una de las salas. Este primer espacio de bienvenida ya nos habla de las múltiples identidades de la artista y la mutabilidad constante. Las siguientes salas deben ser tomadas como instalaciones, denominadas “Textos”, independientes pero unidas por este hilo de la exploración de la identidad y el lugar, la relación entre la naturaleza y la persona en constante cambio.
La siguiente sala muestra distintas fotolitografías del Támesis, Still Water(The River Thames, for Example), (1999) con imágenes de agua con explicaciones poéticas y humanizadoras de cada una fijándose en los pequeños detalles de cada foto diferenciadas por su color, elementos las modifican (lluvia, reflejos de luz, etc.) plasmando con la fotografía la quietud del movimiento del agua y diriengo todas y cada una de las fotografías hacia el espacio central de la sala en la que se sitúa una delicada gran lámina de pan de oro (creada soldando por compresión múltiples tiras de pan de oro) que muestran igualmente esas ondas acuáticas. La pureza inerte del oro es puesta en relación con el sol brillante se refleja en esta obra, Gold field que, cuando fue expuesta en Los Ángeles en 1992, despertó el interés del artista Félix González-Torres, en el momento en que su pareja Ross Laycock estaba muriendo de SIDA, proporcionándole un lugar de reposo y esperanza por su belleza. A partir de esta obra surgió la colaboración entre ambos artistas.
Still Water(The River Thames, for Example), (1999).
Avanzamos hacia otra sala que inunda las paredes de fotografías de su sobrina, Georgia. Cuatro paredes de las que cada pared es exactamente igual a la que tiene enfrente. Cuadrículas opuestas de 48 fotografías cada una que vuelven a mostrar la mutabilidad con fotografías de Georgia tomadas cuando esta tenía entre 8 y 10 años, y de nuevo las otras dos paredes enfrentadas en la edad adulta. El motivo de esta duplicidad es la de envolver completamente al espectador y permitir el paseo libre por la sala sin necesidad de fijar la mirada siempre en la misma dirección.
A continuación, la sala en la que recuerda a Islandia, país en el que desarrolló plenamente su relación con la naturaleza y estudió la quietud y el constante cambio que se produce en ella reforzado por su contacto pleno al vivir en una tienda de campaña en la naturaleza durante un año y, posteriormente, seis meses aislada en un faro. Es allí donde empezó a desarrollar las grandes esculturas de vidrio en los años 90 que le han dado mayor fama. Para ella pertenecen al mundo de naturaleza y la geología (actualmente trabaja con talleres de Suiza y Alemania). El vidrio es un material ambiguo que existe en estado sólido y líquido, aludiendo a las propiedades mutables del agua que está en perpetua transición. A nivel molecular el vidrio sigue durante décadas en movimiento, aunque nuestra visión no nos permita apreciarlo. Para crear estas dos moles de seis toneladas cada una, Horn vierte el vidrio coloreado (siempre con pigmentos naturales) y en un proceso de relleno y enfriado que dura meses. De nuevo la mutabilidad, la naturaleza, la identidad y la dualidad (dos son las esculturas). La identidad se muestra en la imperfección puesto que Horn en este proceso de recocido quiere que se aprecien rastros del molde en los laterales y en la parte inferior de las esculturas, quiere que sean piezas únicas como somos las personas, fuera de la normatividad, con su identidad, con imperfecciones y características únicas, llevando este concepto a la materialización al crear un fuerte contraste entre la parte superior totalmente lisa, brillante y transparente, y la inferior y lateral translúcida, tosca y sin pulimentar ni tratar. De nuevo su arte conceptual nos traslada a una interpretación personal sobre lo exterior y lo interior en la persona, la identidad, lo mutable, etc.
Sala “TEXTO 6”. Untitled (“She was frightened of mice, snakes, frogs, sparrows, leeches, thunder, cold water, draguhts, horses, goats, red-haired, humans, and black cats…”), (2013-2015).
La siguiente sala está dedicada a la mutabilidad en la interpretación lingüística y el color, con una serie de una treintena de dibujos enmarcados de igual modo y tamaño, pero pintados sobre papeles irregulares que, con el mismo motivo, la palabra rose y su plural se combinan con otras como smelling, pose up, coming up, etc., de modo que va variando la tonalidad pasando por toda la gama dando la sensación de un arcoíris general en toda la sala.
La sala llamada “Texto 7” se divide en tres partes. Dos paredes están totalmente decoradas con collages, dibujos, citas, comentarios informales, noticias, sucesos meteorológicos, impresiones, fotos, etc., recopilados durante 14 meses (2019-2020) de tamaño A4, aproximadamente, perfectamente colocados de manera ortogonal, como si fuera un diario del que se han separado todas las páginas y se han colocado para ser contempladas sobre la pared. En este recorrido intuimos distintos estados de ánimo, imágenes similares con comentarios distintos, fotos del Empire State building en distintos momentos del día, fotos de actrices con pequeños textos o comentarios que varían completamente el significado de la imagen, folios simplemente con un color que muestra el estado de ánimo de ese día, etc., de nuevo la identidad, el cambio personal, los juegos semióticos, la lingüística, las variaciones atmosféricas y su influencia en los estados de ánimos, etc. Una obra fruto de la pandemia y el confinamiento, de la soledad y la introspección.
Frente a estas dos paredes, se encuentra otra que parte del arte colaborativo tras la recopilación de frases a petición de Roni a distintas personas, las trasladó con la técnica del grabado mezclándolas y superponiéndolas para ahondar en los juegos de palabras, deconstrucción y construcción del lenguaje. Las frases convertidas en imágenes con identidad propia como elementos iconográficos, dando importancia al significado y creando una obra de arte visual con los significantes.
Este espacio tiene un pequeño anexo separado por un cortinaje con dos bancos para que el espectador se siente frente a la cristalera que le suspende sobre la bahía y pueda escuchar la voz de Roni reflexionando durante 40 minutos sobre la capacidad del agua de posibilitar la vida y destruirla, una obra grabada en CD en 2001, fruto de su faceta escritora y la acción performativa de su lectura.
Instalación escultórica creada en exclusiva para esta sala del Centro Botín.
Instalación escultórica creada en exclusiva para esta sala del Centro Botín.
El fin de la exposición nos aguarda con una sorpresa, la instalación escultórica creada para esa esta magnífica sala acristalada suspendida sobre la bahía. La obra está formada por nueve esculturas circulares de vidrio coloreado con pigmentos que le han inspirado los tonos del agua y el cielo de la bahía (azules, blancos, negro y violetas) y se unen con ellos gracias a la pared acristalada. Cada una de las esculturas pesa una tonelada, por lo que la sala soporta nueve toneladas de peso sobre su estructura. La artista juega con sus esculturas translúcidas e imperfectas (que las hacen únicas) de los moldes sobre los que se han ido enfriando, la trasparencia total y lisa para que la luz y los fenómenos atmosféricos se fundan con sus esculturas: días soleados, nublosos, lluvia, brumas y nieblas, penetran en la sala visualmente a través del cristal creando una instalación mutable que culmina y reafirma más exclusivamente aún todo la fuerza del concepto que la artista está transmitiendo en toda su obra.
ENREDOS: EVA FÁBREGAS
(hasta el 15 de octubre)
Desde 1993, la Fundación Botín concede becas artísticas con el fin de apoyar y promocionar a artistas en sus proyectos creativos, de investigación y formación. Al terminar la beca se realiza una exposición colectiva, Itinerarios, y se publica un catálogo. Además, la fundación adquiere para incluir en sus fondos una de las obras expuesta en esta exposición.
Pero la relación de la Fundación no termina ahí, sino que ya se crea un vínculo que es precisamente el que ha dado como fruto esta exposición en la que la artista barcelonesa Eva Fábregas (1988), que actualmente reside en Londres y mereció la beca en 2013, haya tenido la oportunidad de organizar una exposición en la que ha escogido obras de otros artistas adquirida por la fundación para “enredarse”, dando como fruto una exposición realmente cautivadora en cuanto a su concepción y resultado, que facilita y acerca el arte actual a todos los públicos (familiar, entendidos, etc.). Existe un hilo conductor, no solo conceptual, sino físico que convierte la visita es una experiencia incluso lúdica que también se acrecienta con el sentido sinestésico que logra la artista (puesto que se trata de proporcionar sensaciones táctiles desde la mirada).
Cada espacio se concibe como una instalación de Fábregas y otros artistas, exceptuando la primera y última sala, que están dedicadas únicamente a la protagonista.
En la primera sala la declaración de intenciones se materializa con elementos inspirados en organismos vivos, una suerte de bolas de plástico abiertas con rastro textiles (como si se tratara de medusas) que se distribuyen por la sala y parecen cobrar vida. En la pared, la obra Polifilia acompaña a estas formas con la muestra de un gran número de pequeños cuadros de formato vertical que forman un conjunto colorido cuya temática es la de formas orgánicas que recuerdan elementos acuáticos (tentáculos, algas, etc.) y partes de organismos que no existen. Su visión también nos lleva a imaginar su textura, provocando en algunos casos ganas de tocar por su suavidad y, en otros, rechazo.
En la segunda sala comienza el diálogo con otros artistas. Por un lado se encuentra el comienzo de la macro escultura de Fábregas que recorrerá todas las salas mediante la apertura de orificios en las paredes que recuerda una especie de intestino o gusano gigante formado por estructuras redondeadas unidas por una cobertura de tela que da aspecto plástico, suave y blando, provocando el deseo de tocarlo, por otro lado el diálogo con las artistas Cabello/Carceler y su Archivo Drag, en el que reinterpretan la masculinidad en diversas películas e imágenes del cine: Billy Elliot, Pitch Black, Rebel without a cause, Brokeback Mountain etc., en las que se juega con la identidad de género mediante la inclusión de modelos trans y drags kings que sustituyen a los actores originales. A través de una cortina, se accede a una sala con una proyección de videoarte, Os ajudantes, de Sara Ramo, segundo de una trilogía de filmes cortos de esta artista multidisciplinar que en este caso de centra en performances de música ritual de Brasil. Disfraces, máscaras, sonidos y misterio aparecen en la nocturnidad de un bosque que prduce miedo e inquietud y termina, tras unos 17 minutos, en un amanecer agradable del bosque con canto de pájaros para reconfortarnos y recordarnos que “no pasa nada” ni hay que temer. Lo sensorial, en este último caso el sonido, junto a la transformación exterior del cuerpo a través del género, en el de Cabello/Carceler, dan sentido a este comienzo de esa gran forma orgánica de Fábregas que va a acompañarnos a través de toda la exposición.
Espacios 2 y 3, con la obra de Fábregas y las de Cabello/Carceler (Izda.) y David Bastué (Der.).
En el tercer espacio, la forma orgánica alargada de la artista se une al bosque Esculturas de flores (2022), obra compuesta por varias piezas creadas por David Bastué durante su estancia en la Academia de España en Roma continuando con la idea de materiales y formas orgánicas. Unas están creadas con materiales blandos que se transforman con el paso del tiempo: papel maché, pétalos de flores, cera, frutas, etc., pero que tienen apariencia de escultura que busca la eternidad clásica de piedra y los restos arqueológicos. Cada una muestra una parte del cuerpo de su pareja (tobillo, curva de la espalda, muslo, etc.) con un erotismo que se manifiesta en la la concepción escultórica del artista acariciando el material a la hora de crear.
Nuestro recorrido nos lleva al “Espacio 4”, en el que Fabregas une al grueso de los artistas y encontramos elementos que se enredan sobre la propia sala, con sus paredes, continuando con el hilo conductor de lo orgánico. Su gran intestino atraviesa la pared desde la sala anterior y de nuevo penetra por otro agujero siguiendo su camino. El primer enredo de esta sala es con Leonor Antunes, en la que una escultura ligera realizada con cuerda de cáñamo que recorre el techo y de la que cuelgan arneses de cuero que conforman el espacio en el que el espectador se mueve y que proyectan sombras creando un espacio espectral en homenaje al proyecto de Club Hípico de Turín del arquitecto Carlo Mollino. De Sara Ramo es una grieta que recorre la pared del suelo al techo de la que salen pequeños objetos brillantes. Asier Mendizábal contribuye con cinco fotografías que exploran a través de esta disciplina las cualidades escultóricas de los escálamos de góndolas venecianas, un elemento funcional que extraído de su contexto. Nora Aurrekoetxea, por su parte contribuye con un tríptico en el que reflexiona sobre arquitectura y ornamentación. Gabriel Orozco recontextualiza en sus fotografías elementos cotidianos, que se inscriben en la materialidad de los hinchables de Fábregas.
Al salir de esta sala se llega a un pasillo por el que atraviesa el gran gusano de Eva, se llega al Espacio 5, una sala con luz natural acristalada en la vertiente que da a la bahía en la que encontramos el final de ese largo intestino que atraviesa la pared para llenar toda la sala de formas orgánicas de llamativos colores que se mueve levemente que “respira” y “tiene pulso”, que llama a acariciarla suavemente.
Oozing (2023). Escultura que recorre toda la exposición.
Bombon Projects ya sorprendió en la Feria de ARCO Madrid 2023 con una obra de Fábregas mucho más reducida que en esencia es muy parecida puesto que juega con este tipo de formas y materiales plásticos y telas que invitan a tocar la obra. Oozing, está lleno de aire encapsulado en cada una de las múltiples formas redondeadas que se enredan creando un gran sistema orgánico que va cambiando con el tiempo y solo puede descubrirse con visitas en distintos días. La visita a este espacio impresiona gratamente a todo el que entra en él, especialmente a los niños puesto que invita a ese tacto amable de formas redondeadas que recuerdan a juguetes.
La apuesta del Centro Botín en esta última temporada ha sido un completo acierto. A ello hay que sumar el placer de disfrutar de la colosal obra arquitectónica y su emplazamiento.
El pasado viernes 16 de julio se inauguró en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante la segunda exposición del legado Jenkins/Romero, Moving forward, Looking back – Avanzando, mirando atrás, que reúne, hasta el 24 de septiembre, el trabajo de cincuenta y ocho artistas de diferentes nacionalidades, trabajando en diversos medios artísticos y trazando un equilibrio igualitario entre mujeres y hombres artistas.
El día anterior, jueves 15 de junio, tuvo lugar la presentación a los medios, como la presencia del alcalde, Luis Barcala; el concejal de Cultura, Antonio Manresa, junto a la conservadora del MACA, Rosa Castells y el coleccionista Javier Romero. Barcala recalcó el eterno agradecimiento a los donantes “porque damos un salto cualitativo como ciudad con esta colección que es infinita». Por su parte, el alcalde recordó que » esta ciudad se ha marcado como objetivo poner la cultura en la vanguardia con nuevos recintos con el complejo de Harineras o la Casa de Socorro que, junto a la próxima ampliación del MACA, supondrá una superficie expositiva que nos permitirá potenciar, aún más, los espacios culturales». Rosa Castells señaló que “ha sido un trabajo excitante seleccionar de nuevo una serie de obras de esta variada colección. Siempre supone un reto expositivo configurar un guion, un montaje y una lectura que permita comprender la complejidad del arte contemporáneo: la variedad de lenguajes artísticos, los planteamientos formales o conceptuales, las temáticas y narraciones que partiendo de la realidad los artistas han venido explorando o denunciando en el contexto social y político… Y es que tras esta exposición el arte estimula el pensamiento crítico. Y el museo, el MACA, permite de nuevo reflexionar sobre la realidad circundante: que las teorías feministas, los presupuestos postcoloniales, la construcción de las identidades sexuales, la ecología, la distribución de la riqueza o el acceso democrático a la cultura… entre en sus salas y sean temáticas abordadas desde la institución contemporánea”.
El coleccionista Javier Romero quiso agradecer especialmente a Rosa Castells y todo el equipo del museo el trabajo llevado a cabo para hacer realidad este proyecto. “Reflexionando sobre el pasado más reciente -afirmó Romero- parece increíble que los complejos trámites para formalizar y hacer oficial la donación, la coordinación del transporte de las obras desde Nueva York, la recepción de las mismas en el museo, su inventariado y almacenaje, la preparación de la primera exposición y su inauguración, pudiera tener lugar todo ello aun en plena pandemia. Creo que podemos estar felices de ese trabajo. Y ahora, de esta segunda exposición con obras seleccionadas de la colección que Michael y yo donamos al MACA. Al coleccionar y realizar esta donación, Michael y yo sentimos que nuestra responsabilidad ha sido la de preservar estos trabajos, y compartirlos, con el deseo de contribuir al enriquecimiento del patrimonio artístico del museo y de la ciudad de Alicante, y también convencidos de lo poderoso y sutil a la vez que puede ser el efecto transformador del arte”.
La exposición aborda planteamientos que pueden aplicarse por igual al trabajo artístico, a la labor de las instituciones dedicadas al arte contemporáneo y también, a la tarea como coleccionistas de Michael y Javier, quienes consideran la relevancia de testimoniar el presente, pero entendiendo la necesidad de mantener la vista en el pasado para construir y comprender el momento actual y también para vislumbrar el futuro.
Conocer el pasado artístico es fundamental para contar lo que sucede hoy en arte. Ese conocimiento permite contar la historia del arte no como episodios aislados, sino interconectados, siguiendo el rastro de lo que acontece, buscando las semillas iniciales y los entrelazados, con el fin de completar una lectura más precisa de la compleja y extensísima producción artística contemporánea. Para muchos artistas, el trabajo en el estudio es una tarea que viene acompañada de forma continua por revisiones y análisis del trabajo previo, de lo hecho antes, como un impulso a su vez de nuevas ideas. Una mirada atrás que, a menudo, no se limita al trabajo propio, sino también al trabajo de otros artistas como fuente de inspiración.
En esta exposición conviven obras de artistas consagrados o de generaciones distintas buscando así los inicios de unas prácticas o ideas que no siempre surgen de forma nueva y sin sustento, ya que el trabajo de numerosos artistas actuales se enraíza a menudo en la obra de los predecesores, que a su vez también miraron atrás (para entenderlo, copiarlo, seguirlo, transformarlo o atacarlo y negarlo). Y esa mirada hacia atrás no impide, sino que impulsa el registro de lo rabiosamente presente y permite imaginar algunas de las propuestas futuras o de los caminos que el propio arte y los artistas abren.
La selección de trabajos mostrados aquí nos permite también ampliar nuestro conocimiento sobre las múltiples investigaciones estéticas y formales que existen en el arte contemporáneo, así como hacia las investigaciones que se adentran y reflexionan sobre muy diversos asuntos urgentes de nuestra realidad, en lo social y lo político.
La presente muestra cuenta con obra de los siguientes artistas: Josef Albers, Rosana Antolí, Lutz Bacher, Burt Barr, Pablo Bellot, Mira Bernabeu, Mark Bradford, Tania Bruguera, Bureau, Pepe Calvo, Vija Celmins, Eugenio Dittborn, Harold Edgertorn, Steven Evans, Cayetano Ferrández, Nuria Fuster, Ellen Gallagher,Iluminada García Torres, John Giorno, Group Material, Susana Guerrero, Josephine Halvorson, Kribi Heral, Arturo Herrera, Carmen Herrera, Leslie Hewitt, Jenny Holzer, Graciela Iturbide,Barbara Kruger, Sol Lewit, Richard Long, Sol Lewitt, Richard Long, Agnes Martin, Marlene Mccarty, Josiah Mcelheny, Rosell Meseguer, Donald Moffet, Mariko Mori, Vik Muniz, Óscar Muñoz, Wangechi Mutu, Bruce Nauman, Gabriel Orozco, Massimo Pisani, Sylvia Plimack Mangold, Kay Rosen, Aura Rosenberg, Dana Schutz, Richard Serra, Andrés Serrano, Shahzia Serrano, Amy Sillman, Haim Steinbach, Thomas Struth, Yuken Teruya, Hank Willis Thomas, Ann Toebbe, Cecilia Vicuña, Kara Walker.
Michael Jenkins y Javier Romero han venido construyendo desde hace 25 años, con gran conocimiento y pasión, una excepcional colección de arte contemporáneo de carácter internacional. Y de forma extremadamente generosa la han donado a este Museo de Arte Contemporáneo de Alicante con el convencimiento de la relevancia que podría tener para Alicante, para el MACA y en el contexto del resto de colecciones de museos de arte contemporáneos españoles.
El jueves, 15 de junio, en la sede de AEPE tuvo lugar la presentación del libro El Círculo Benlliure de Mª Dolores Barreda, secretaria general de la Asociación Española de Pintores y Escultores y miembro de AECA. En la misma intervinimos Javier Sierra, una cima literaria hoy; José Gabriel Astudillo, pintor, escultor y presidente de AEPE, y quien firma estas líneas.
El Círculo Benlliure, editado por la Federación de Cofradías y Hermandades de Crevillent,es un límpido ejercicio de claridad, en torno a la mujer artista, a lo largo de una centuria y media en España. Pues la Asociación Española de Pintores y Escultores, ubicada en Madrid, tenía y conserva socios de todos los rincones de España.
Estamos ante un proyecto a contracorriente; ante un trabajo de campo, es decir una investigación que se realiza en el terreno del objeto estudiado. Algo, ahora, en absoluto desuso, puesto que estamos inmersos en la dinámica del corta y pega. Una labor, la de Barreda, que huye de las ideas recibidas adulteradas, de los errores que se transmiten, de las ambigüedades que se multiplican por falta de rigor y de decencia investigadora.
Por eso es un trabajo a contra corriente. Hecho desde el expurgue de documentos antañones. Unas pesquisas sin trampa ni cartón, en lo más recóndito y olvidado. No se resuelve esta empresa cultural de Mª Dolores Barreda husmeando y fatigando internet, ninguna de las creadoras estudiadas está en internet, casi todas moraban en el desván de los arrumbes, arrojadas ellas y sus obras a la más oscura noche.
En 2013, María Dolores Barreda es nombrada secretaria general de la Asociación Española de Pintores y Escultores, AEPE. A ella accede de la mano de José Gabriel Astudillo, que conocía su eficiencia. Cuando se sitúa, observa que no hay historia escrita de la centenaria institución y algo grave, que no aparecen con visibilidad alguna las mujeres, las socias de AEPE, tan activas como los socios. Hasta 2016 no comenzará a publicar artículos, que desembocan en este monumental ejercicio de decencia.
Mª Dolores Barreda se conjura contra la dejadez y la ceguera, contra la cobardía de tantos repetidores intertextuales, y comienza a remover papeles, a buscar datos, a examinar expedientes, no sólo en los fondos particulares de la AEPE, sino en la Biblioteca Nacional, en el Ateneo de Madrid, en la Academia de San Fernando, en la Facultad de Bellas Artes de la UCM, Archivo Histórico Bernardino de Pantorba y todavía.
A veces, no ha encontrado ni una sola imagen, ni un vestigio de las obras de estas 76 creadoras rescatadas en esta nueva arca de Noé. Tampoco ha querido fantasear, lo que se agradece. La búsqueda del historiador no debe completarse con narración novelesca. Su método trata de ser estricto, aséptico, crudo: exponer sin juzgar. Recopila datos, opiniones de la época, referencias periodísticas, documentos, sin meterse a valorar su dimensión estética. Un quehacer de historiador antes que de crítico. Un proceso largo, minucioso, cansino a veces, pero imprescindible.
Esa es la clave de este ensayo histórico, diccionario o repertorio de mujeres artistas, que coadyuvaron a la historia de esta institución, AEPE, fundamental en el desarrollo del arte y la creatividad durante un siglo y pico en España. Este volumen se publica en el 75 aniversario del fallecimiento de Mariano Benlliure, 1947, y abarca desde el nacimiento de AEPE, situado circa el primer lustro del siglo XX.
María Dolores Barreda Pérez, Madrid 1966, es licenciada en Periodismo por la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Ya en la Facultad vio con claridad lo que quería e intentó crear soportes para su pasión. Trabajó en la Administración Municipal en el área de cultura, difundiendo propuestas, preparando proyectos y detectando carencias que había que solucionar. Se ocupó de la organización del primer Concurso de Pintura Al Aire Libre del Retiro, con Agustín Rodríguez Sahagún en la presidencia de la alcaldía. Y en la promoción del Pabellón Florida.
Suya es la idea de iluminar edificios, que otros políticos pusieron en práctica. Fue directora del Centro Cultural Casa de Vacas, en los cursos 1989-91, dejando huella de su entrega. Montó la sala de exposiciones de Mejía Lequerica, Madrid, donde se realizaron distintas muestras y se ganó un nuevo espacio expositivo para la difusión del arte. Ha comisariado múltiples exposiciones, ha realizado montajes de las mismas, dirigido concursos, organizado encuentros, cursos, siempre en torno al arte.
El 18.VI.2019, la Junta Directiva de AEPE aprobó por unanimidad su nombramiento de secretaria General Perpetua de la entidad. Su labor en AEPE es sobresaliente y encomiable: además de rehabilitar y dirigir la Gaceta de Bellas Artes ha promovido su digitalización, lo que es muy provechoso para conocer la historia de AEPE, así como para aquellos que internet constituye su única fuente, que hoy son mayoritarios.
Es una suerte inmensa, encontrar personas capaces de sacrificarse y de investigar con garantías, con rigor, con talante y con talento, como evidencia María Dolores Barreda en El Círculo de Benlliure. una selección de artistas, que tuvieron algún contacto con el maestro Mariano Benlliure, ese enorme escultor, imposible de ocultar o de manipular, que creó varios arquetipos de la escultura universal.
Aunque el trabajo que viene desarrollando la historiadora del arte, Barreda Pérez, es mucho más amplio que el contenido del libro, porque también ha rescatado de las tinieblas a los directores de la Gaceta de Bellas Artes y a otros miembros de AEPE, en un conjunto de ensayos que merecen otro libro, distinto, pero igual de importante. La leo desde hace un lustro y su aportación es descomunal, desempolvando historia viva con pasión y método riguroso.
Periodista, historiadora, directora de la Gaceta, comisaria, ejecutiva, publica ahora su primer libro, inicio de una serie de monografías, que vendrán a historiar lapsos de actividad artística dejados en tierra de nadie. ¡Los amantes del arte y los artistas se lo agradeceremos! Los lectores harán lo propio con estás páginas dedicadas a las mujeres artistas sin un ápice de feminismo excluyente, sin esperar otro rédito que la evidencia de su idoneidad expresiva e información veraz.
Escribir una novela de 548 páginas, con lenguaje espléndido, vocabulario feraz, contenido culto, ritmo y denodada búsqueda de belleza es una transgresión, una provocación. una protesta. Es lo que ha hecho Carmen Pallarés -poeta, escritora, ensayista, pintora, cantante de coro y compañera en la crítica de arte, miembro de AECA-, escribiendo contra la precariedad.
El sol azabache de la melancolía, rubro de la novela, es un canto a la amistad, entre un hombre y una mujer, que se desarrolla, obsesivamente, en el marco de la actividad de una residencia para personas discapacitadas: un ambiente duro y exigente. ¡Es llamativo el conocimiento de la autora en tantas opciones materiales y espirituales: medicina, gastronomía, bares, filosofía, poesía, música, canto, helenismo, artes!
¿Acaso no es una oda a la melancolía, una dulce queja de un alma solitaria? Importa el qué, mucho más el cómo. Una palabra para cada sensación y cada impresión en su expresión exacta. ¡Cómo se puede escribir tan bien! Aunque, las cualidades positivas jamás son excesivas: nunca se es demasiado bueno, demasiado culto, demasiado justo, demasiado limpio, demasiado llano. Las negativas, sin embargo, por mínimas que sean, siempre exceden la decencia, la prudencia, la dignidad, la hombría, la limpieza.
Un pintor y poeta traba amistad con una novelista y tejen un monumento a la amistad, a la fidelidad, a la transparencia a lo largo de una trama misteriosa. Es cine dentro del cine, es decir, se va explicando cómo se hace una novela al tiempo que se va construyendo la novela; una pretendida obra al alimón, pero sólo escriben unas manos.
Quinientas cuarenta y ocho páginas trufadas de citas y acápites de Jenófanes, Eurípides, Aristóteles, Homero, Plutarco, Alceo, Sófocles, Empédocles, Arquíloco, Anacreonte de Teos, Safo, Pitágoras, Hipócrates, Orfeo, Platón, Alceo, Teognis de Megara, Epicteto, Hesíodo o Esquilo, el majestuoso poeta que hizo florecer la pintura de Francis Bacon, no es un asunto baladí.
La Ilíada, la mitología griega, amén de los románticos de toda laya y condición, de los fundadores de la poesía moderna. Y no digamos nada de los compositores, en especial lo más monumentales. Y pintores y dibujantes. Carmen no puede disimular sus dotes plásticas, ni sus conocimientos de técnica y de historia del arte universal, su pasión armónica y mélica.
El sol azabache de la melancolía es un alegato descomunal, perfecto, insistente, contra la barbarie que nos rige y atosiga, contra la deshumanización. Más allá de una novela de tesis, Pallarés ha escrito una confesión: natural, fluida, sin el objetivo de una Anábasis.
El título da para un libro: El sol azabache de la melancolía. Cuarto verso, primer cuarteto del soneto, Desdichado, de Gérard de Nerval. En 1854, Nerval publica Les filles du feu, con un apéndice, Les Chimères, donde está soneto Desdichado, así en español. Desde su tiempo, influyente como no podemos imaginar. Y T. S. Eliot en su Tierra Baldía – Tierra Agostada, como prefiere Ricardo Silva Santisteban, en el verso 429, introduce: Le prince d’ Aquitaine à la tour abolie, segundo verso del primer cuarteto del mencionado famosísimo soneto nervaliano.
En traducción de Alejandro Bekes, el primer cuarteto:
Yo soy el Tenebroso, el viudo inconsolado
De la Torre Aquitana señor sin dinastía.
Mi única estrella ha muerto; mi laúd constelado
lleva en si el negro sol de la melancolía.
Ese soneto, prestidigitador de sueños y emociones, ha sido traducido a nuestra lengua por Octavio Paz, hasta en tres versiones; también por Xavier Villaurrutia, Juan José Arreola, Salvador Elizondo, José Emilio Pacheco, Tomás Segovia…
No es la única ocasión en que Nerval, pseudónimo de Gérard Labrunie (1808-1855), aquel que dijo antes que Rimbaud Je suis autre, lúcido y loco, vividor y suicida, recurre a esa metáfora. En Voyage en Orient, 1851, aclara: “El sol negro de la melancolía, que derrama sus rayos oscuros sobre la frente del ángel soñador de Alberto Durero, se levanta también a veces en las llanuras luminosas del Nilo”.
Carmen Pallarés, en ese cosmos precario y de encuentros atrabiliarios, disecciona la anatomía de la melancolía, un sol negro, que pesa en nuestras alas, impidiendo el vuelo. Lo que pretende ser luminoso, acaba siempre en tenebrosa noche, con nubarrones y ventoleras oscuras, con sufrimientos y huidas, en una prosa triunfal, que transcurre como el agua de un riachuelo, cristalina y burbujeante.
Varios personajes dejan su ámbito de confort y se entregan a una vida alejada de sus intereses, que acaba haciéndolos otros. ¿Seríamos los demás capaces de tal hazaña? Algunos sólo ejercen un trabajo alimentario. Hay muchas situaciones que me recuerdan la poesía doliente de Miltos Sachtouris, la música de Schönberg, el viaje del Alighieri. Análisis de una amistad, que termina en suceso: una desaparición enigmática, intrigante.
La lectura no es fácil, pero cuando acaba, nos produce una especie de orfandad, porque querríamos seguir sabiendo más de estos seres, tan separados y tan unidos: Pavel Vidal y Margarita, Margot o Maló. Digamos los protagonistas, aunque el protagonismo es de esa residencia de pacientes y sus cientos de historias. Para mí, el leitmotiv por excelencia de esta novela, Abedul Ediciones 2022, es su escritura, cómo están repujadas las frases, cómo están ubicadas las palabras, cómo están esculpidos los sentimientos.
Carmen Pallarés escribe trazando el mapa sutil de una melodía azul de Dylan. Entre sus libros de poemas: La llave de grafito, ABBA, Caravanserai, Luces de travesía, Esgrima, Partitura adelante, Camino de mi palacio…Colecciones de cuentos y ensayos sobre arte, uno magnífico a cerca de la obra de Marta Iglesias, Un reino nítido.
Para Georg Trakl, la vida del hombre no es más que un peregrinaje que finaliza con la muerte. Aquí vemos parte de ese viaje de muchas almas privadas de destino -otra idea de Trakl-, a través del instrumento de la melancolía que aboceta con solercia el crepúsculo de tantas almas. La melancolía también es una herramienta de conocimiento.
En El sol azabache de la melancolía – ¿podría considerarse una historia de amor perdida? –, se purifican las almas, se sajelan los espíritus, a través de la actitud y la decisión de personajes, que se entregan, solidarios, a cambio de estar bien consigo.
En los talleres creativos a los que se alude en la novela, se discute la idea de Beuys, y se matiza: todos podemos ser creativos, no todos somos artistas. No hay arte sin creatividad, pero no toda creatividad es arte. Novela atípica, no tópica, que nos relata sensaciones y nos hace vivir emociones con una extrema elegancia, de estilo, de ambiente, de finalidad.
CUVO Festival de Videoarte llega a su séptima edición con una selección especial de propuestas de producción audiovisual a nivel nacional e internacional, desde un punto de vista novedoso y divulgador que busca propiciar la difusión didáctica del lenguaje vídeoartístico. A tal fin, se ha tenido en cuenta que la muestra represente la mayor diversidad de lenguajes posibles dentro del amplio arco de la videocreación. Asimismo, en esta edición, como en las anteriores, el festival procura la mayor itinerancia posible, con el objetivo de otorgar visibilidad y relevancia a las obras seleccionadas y los artistas y colectivos que las han realizado.
Organizado por InvestigaciónyArte, bajo la dirección de Alfonso González Calero y el comisariado de Carlos Barrantes, el Festival se presenta este próximo 2 de junio en el Museo Francisco Sobrino de Guadalajara.
Para la ocasión, el festival itinerante de videoarte CUVO expone ocho de las más recientes y novedosas creaciones contemporáneas del medio audiovisual a nivel internacional. Desde el comisariado han querido centrar esta séptima edición en el pensamiento del filósofo surcoreano Byung-Chul Han y, muy especialmente, en su concepto de la sociedad paliativa. Bajo el título [An]Extasiados se presentan ocho obras que abordan desde diferentes ángulos y tipologías el tema propuesto. En esta ocasión, los videoartistas seleccionados reflexionan sobre la problemática que supone la gestión del dolor en el presente.
La exhibición del videoarte en CUVO se plantea como un recorrido accesible e instructivo que presenta los distintos lenguajes, tanto artísticos como filosóficos, de esta forma de arte no tan nueva (pues tiene más de un siglo de existencia) pero que sigue percibiéndose como innovadora, en parte por las múltiples posibilidades de desarrollo que ofrece gracias a las mejoras técnicas que se suceden año tras año. Así, parten de un análisis técnico y de contenido de las obras presentadas que se ofrece a través de diversos materiales informativos y didácticos (fichas de las obras, paneles informativos…) y abren la posibilidad de que se genere un debate crítico bien fundado a partir de la opinión de los visitantes que pueden confrontar sus propios juicios y opiniones con el desarrollo teórico del equipo de comisariado acerca de qué es o qué significan las obras expuestas.
CUVO apuesta por desvelar las razones del videoarte, además de ser un espacio de actualidad artística, didáctico y abierto al debate. El objetivo es ofrecer interpretaciones acerca de una diversidad de tipos dentro de la disciplina, y con ello motivar la reflexión sobre las nuevas experiencias creativas. Esperamos que deseen apostar, para sus instalaciones y espacio públicos, por esta nueva fórmula de festival que es a la vez encuentro entre especialistas y alumnado, artistas y público en general. Arte del siglo XXI para público y espacios del siglo XXI.
El pasado sábado 20 de mayo abría sus puertas el nuevo espacio de arte Tamara Kreisler Gallery, en el 6 de la calle Hermanos Álvarez Quintero. Han pasado 8 años desde que iniciara su andadura con la galería online kreislerart.com y por fin ahora ha llegado el momento de abrir una sede física. Un proyecto muy meditado y cargado de ilusión y trabajo que se añade al rico panorama artístico de la ciudad de Madrid.
Página en blanco es la primera exposición, que inaugura el espacio, en la que se presentan obras de Pedro Peña Gil, María Luisa de Mendoza, Carla Querejeta Roca, Lalo Cruces, Miguel Vallinas, Marina Gadea y Cesar Barrio.
Abierta hasta este sábado 27 de mayo, la clausura contará con la presencia de los artistas y dará paso a la nueva exposición que abrirá sus puertas el 1 de junio The Day May Break, Chapter One And Two, del fotógrafo Nick Brandt dentro del marco del Festival PhotoEspaña 2023, que estará expuesta hasta finales de julio.
Será la primera vez que se exhiban en Madrid fotografías de Nick Brandt, uno de los fotógrafos más influyentes de nuestro tiempo, conocido por sus poderosas imágenes en blanco y negro que transmiten el impacto devastador de la destrucción ambiental y el cambio climático en nuestro planeta.
Habitualmente, al término encuentro solemos unir de manera inmediata la palabra acuerdo. Damos por sentado que en un encuentro ha de producirse una coincidencia de ideas, intereses, experiencias, hechos y resoluciones. En ocasiones, tal cosa es una realidad y, en otras, sencillamente, es una aspiración, y más, más de una vez planeamos un encuentro para verificar diferencias y disparidades. ¿Y no resulta entonces el encuentro tan constructivo y aleccionador como la constatación y la vivencia de la coincidencia? Creo que sí, ya que el encuentro, entonces, se torna sencilla y claramente una oportunidad, una ocasión de hallazgo y de descubrimiento, y un ejercicio bien pertinente de la libertad.
La exposición en Málaga Encuentro en la arena, Pablo Picasso-Jorge Rando,propuesta por el Museo Casa Natal del primero dentro de la celebración internacional del cincuenta aniversario del fallecimiento de Picasso, y montada y exhibida en el Museo del segundo, es una muestra excepcional de arte enlazado por los contrastes y las divergencias entre las obras seleccionadas de ambos artistas. No por la temática, que es la misma, la tauromaquia, sino por su reflejo en lo exhibido. Se trata, como dice en su texto de catálogo López Vega, de un diálogo en un sutil encuentro. En efecto, ya que el tema -el qué- es el mismo, y la forma y manera de vivirlo y crearlo -el cómo- nos muestra que se trata de uno de los encuentros resueltos con felices diferencias. Diferencias creadoras que resultan enormemente enriquecedoras para los miradores de cuadros.
Esta muestra tiene un montaje espléndido debido a los responsables del museo que la acoge, con una acertadísima y a veces atrevida disposición, tanto en el espacio que muestra las obras de Picasso como en el destinado a las de Rando. El contenido, en cuanto a Picasso, son grabados, fechados entre 1929 y 1960, y en el caso de Rando, son dibujos, realizados en la década de los años setenta. Las obras del primero abarcan buena parte de las técnicas fundamentales del grabado, asistidas y completadas por estupendas combinaciones de las mismas, y así vemos por ejemplo aguadas sobre lápiz graso, aguada, gouache y pluma sobre papel litográfico transferido sobre piedra, linóleo trabajado a la gubia y lápiz litográfico y aguada sobre planchas metálicas. Las obras del segundo son dibujos sobre papel, teniendo como materia esencial la tinta, ocasionalmente, combinada con la acuarela. Personalmente, he contemplado la exposición como una espléndida oportunidad para disfrutar de la identificación de diferencias.
En buena parte de sus Tauromaquias, Picasso es un espectador privilegiado que con generosidad emocionante nos presta su mirada, y asistimos así a las corridas a través de sus ojos y su arte. Pero esto no sucede en las obras expuestas en esta ocasión, salvo en dos: una litografía fascinante fechada en 1949 en la que nos presenta distintos lances y escenas taurinas -y que acoge también un paisaje y un texto en francés- y un linograbado de 1959, obra en cuya intención, en cuya expresión y en cuya técnica, transmite el artista magistralmente la rigurosa autoridad de un estatismo monumental mediante la representación de un picador situado ya en el ruedo más en la vecindad de la barrera. En la litografía de la que hablo en primer lugar, todo es sucesión y movimiento, en el linograbado, por el contrario, podemos contemplar la gran ausencia de toda sucesión y movimiento. A Rando, la verdad,no le importamos, y nada de prestarnos su mirada, está en la arena solo, solamente con el toro, el torero y con su danza, no asistimos con él a su experiencia, y en la selección de obras presentadas aquí, no cede en caso alguno a la ausencia de la viva impresión del movimiento, sus líneas y sus manchas, podríamos decir, casi alardean de una fluidez que no se acaba, enamoradas del descubrimiento de la movilidad en toda instancia y en todo momento en los que la mano del artista capta motivos en el tema, lances, vuelos de capa, cercanías, fusiones y distancias, conjuntos y detalles que se animan ocasionalmente a colaborar con figuraciones más precisas y otras, tantas, muchas, que juegan con ventaja y se dedican incansablemente a diluir y a rechazar la fijación de las figuraciones. En ningún momento se presenta y nos presenta la prestancia de la inmovilidad.
Intencionalmente, Rando, con palabras de López Vega, buscaba el nervio medular de la Fiesta, no como espectador, sino como expresión. Y según Montañez Arroyo, se ocupa del hecho taurino con viveza, pero sin entrar en profundidad en el drama. Picasso, junto con su atención a la médula, a la esencia, se nos revela en sus obras sobre el tema tan ocupado en lo celebrador y festivo como en la constatación dramática del riesgo y el peligro. Biográficamente, las obras tauromáquicas de Rando surgieron de la única ocasión en la que él asistió a una corrida, que fue en Ronda al filo de sus treinta años. Picasso era muy joven cuando acudió a la primera corrida y no dejó de asistir a ellas hasta poco antes de su fallecimiento. Rando ha dedicado atención al tema una sola vez, tras la experiencia citada, y dice: De aquella tarde en el coso de Ronda me quedaron mis sensaciones, que fueron muchas…y que trasladé a mi cuaderno de apuntes.Realicé más de cien obras entre óleos, acuarelas y dibujos; en estos últimos me extendí porque la espontaneidad del dibujo me proporcionaba por su inmediatez estar cerca de la esencia de la creación que era lo que yo buscaba en aquellos años jóvenes… Picasso no cesó de crear obras de este tema a lo largo de toda su carrera, forman parte de todas sus etapas y estilos creadores, y utilizó cuanta técnica y procedimiento quiso, pudo y supo, que como bien sabemos fueron muchos. Y como dice Helen Parmelin, citada en su texto de catálogo por la directora del Museum (…) hay tantos toros de Picasso, toros en su vida, en su obra, en su cabeza, como para llenar diez mil praderas… Y de toros, toreros, picadores, luces y sombras, dramas y triunfos en los cosos ha logrado implicarnos como admirados destinatarios de sus obras. Rando no. Él le dedicó atención a la tauromaquia una sola vez, y tras crear los casi cien dibujos que surgieron de su experiencia los guardó, no los mostró públicamente hasta este año y en esta ocasión, y nunca ha considerado que las obras ceñidas a esta temática constituyeran un ciclo pertinente ni en su obra y sus devenires ni en el conjunto de su carrera. Picasso, en cientos de ocasiones retrató al público en plena corrida, la arena rodeada de participantes era, al igual que él, real protagonista de la fiesta. No así, no así en el caso de Rando, quien se olvida por completo del público… Eliminé al público, una vez que quise condensar todo lo vivido, me sobraba. En lo que se fija es en… Dejar constancia de todas esas sensaciones que me produjeron el ambiente, los movimientos sobre el ruedo, el colorido, la conjunción de lo masculino con lo femenino, el baile, el beso… y al final, la muerte… Continuemos con las elecciones prioritarias y con las divergencias.
Rando nunca ha grabado, no le ha interesado como procedimiento para la expresión personal de sus obras. Picasso no cesó de grabar, con toda técnica y modalidad, considerando al grabado una riquísima herramienta creadora, destinándole ciclos imponentes, reconociendo su excelencia y convirtiéndola en innegable e inapreciable divulgadora de sus obras. Y son grabados lo que se muestra en esta exposición. Los motivos no son tan solo los del ruedo. Hay cabezas de toros, toros de cuerpo entero, toros y caballos, picadores, obras mitológicas, banderilleros, mujeres y hombres, desnudos y un linograbado en el que aparece una planta, una especie vegetal inexistente –Planta con toritos– que no hay botánico que pueda clasificar. Rando, en obras únicas, irreplicables, le declara su amor preferente al dibujo y la tinta, a la línea y su impronta, a su expresividad inmediata y su capacidad de impresionarnos sin más posibilidad de reproducción que la que posee el papel único de la memoria del contemplador. Mediante ella, la línea, en pocas ocasiones asistida o, mejor dicho, acompañada por la mancha y el toque de color, sigue y persigue con un trazo para cada dibujo toda sucesión de cuando acontece en su experiencia, con una especialísima captación de ritmo, precisión y movimiento, logrando así fundir en cada obra la mano de la mente captadora y la mano artífice, los hechos y las cosas externas y observables con la interior intención creadora y la nueva –creada, imaginada- realidad.
La exposición se encuentra enmarcada dentro del programa de alcance internacional que, entre otras cosas, se concreta en un total de catorce exposiciones en Francia, Norteamérica, Italia, Suiza, Japón y España. Un acierto este Encuentro en la arena… del arte. Entre obras sobre un mismo tema que evidencian la diversidad de idiosincrasias, temperamentos e índoles que hay en los universos creadores.
Organizado en la Université Bretagne Sud y bajo la coordinación de Guillermo Juberías, el próximo 16 de mayo se celebra el Seminario Internacional À la frontière entre texte et image. La critique d’art dans le contexte franco-espagnol (XIX-XX siècles).
Desde sus orígenes en el siglo XVIII, la crítica de arte ha constituido un producto híbrido, a caballo entre los textos literarios, periodísticos y académicos. Su desarrollo fue paralelo al de la historia del arte como disciplina, compartiendo con ella una de sus problemáticas sustanciales: la falta de definición tanto en la forma como en el sujeto de estudio. En los años 50 del siglo XX, Rafael Santos Torroellas verbalizaba estas cuestiones citando como principales dilemas su indeterminación como género literario, el debate sobre la contemporaneidad del objeto artístico de análisis o la participación o no de la crítica en la creación contemporánea. Todos estos asuntos vistos como obstáculos por los críticos de arte del siglo pasado son en realidad un campo de estudio de gran interés para la literatura y la historia del arte de la contemporaneidad.
La crítica de arte no sólo ha conseguido atravesar la frontera entre géneros, sino que, en ocasiones, también se ha situado en un espacio fronterizo físico. En este sentido, la crítica constituye un interesante campo de estudio como fenómeno transnacional, abordando el contexto artístico franco-español desde diferentes perspectivas y, sobre todo, comprendiendo este género como un testimonio de la recepción en Francia del arte español y viceversa. Por una parte, hay que analizar la labor de ciertos críticos franceses que escribieron sobre el arte de España, contribuyendo a la construcción de una visión francesa del arte español. Fenómeno inverso sería la presencia de los críticos españoles en las grandes exposiciones del país vecino, testigos de la evolución de los modernos movimientos del siglo XIX y de la irrupción de las vanguardias, siendo responsables, en buena medida, de su eco en España. Un caso de estudio más concreto sería el de la crítica en aquellas exposiciones organizadas en colaboración entre los dos países, véanse las dos exposiciones hispano-francesas de Zaragoza, de 1908 y 1919. La continuidad de este fenómeno se aprecia en las críticas de arte escritas por los exiliados en Francia en los años 40, cuando la frontera se materializa como confín del destierro. Finalmente, es necesario poner en relación esta crítica de las artes plásticas con la crítica de otros fenómenos, algunos efímeros, como fueron las artes del espectáculo o con la cultura de masas, como la fotografía o el audiovisual, fundamentales para comprender las relaciones artísticas y estéticas entre Francia y España.
María Dolores Arroyo Fernández – AICA Spain / AECA
Con el título “Imperfecciones”, el Museo Francisco Sobrino de Guadalajara acoge las últimas creaciones de la artista Lola Díaz Santos (1957). Inaugurada el 3 de marzo, la muestra estará abierta hasta el 30 de abril. En el acto de apertura, el director del museo Pedro Pradillo, el comisario de la exposición Alfonso González-Calero, director de Investigación y Arte y crítico de arte, y la concejala de cultura Riansares Serrano expresaron la importancia de la muestra y su pertinente adecuación a este espacio museístico. Asimismo, la propia artista evocó la razón y el sentido de sus obras, e invitó a la numerosa asistencia a contemplarlas y a descubrirlas, aludiendo a una sugerente cita de Leonard Cohen sobre las grietas: son como heridas por donde penetra la luz. Es decir, confianza en lo positivo, como se cita en el catálogo “… de lo supuestamente imperfecto y oscuro puede nacer la ilusión, la inspiración”.
El catálogo de la exposición, además del CV de la artista e imágenes de las obras expuestas, contiene los textos, del comisario de la exposición Alfonso González-Calero y de la que aquí escribe, de los que se extraen algunos párrafos.
Las creaciones de Lola Díaz, que fue alumna de Concha Gutiérrez Navas, son ejemplo de las tendencias geométricas aunadas con el Expresionismo Abstracto, o el Informalismo europeo, como puede descubrirse también en esos sutiles dibujos, gestos, que aparecen casi de refilón, resguardados en espacios rectangulares de metacrilato, o entre los cortes a los que somete al papel en sus grabados. La geometría y el ánimo, según Alfonso González-Calero, han sido los dos pilares impulsores de proyección de los deseos de la artista, “ser sencillo y directo, a la par que exuberante, contundente y resolutivo… Esa búsqueda de la luz atravesando la materia es tan primigenia como recurrente en el desarrollo plástico, baste recordar los vitrales góticos, pero Lola Díaz Santos ha encontrado su manera laica y coetánea de expresarlo con geometría y talento”.
Lo expresivo y lo racional se aúnan pues. “El gesto sentimental se alía con la recta y con la geometría, o la pintura se transmuta en escultura, y viceversa (…) El espacio, la luz, el color o la ranura son elementos plásticos esenciales en sus creaciones, e igual ocurre con el uso preferente de materiales refinados, entre los que sobresale el metacrilato. Investiga con los diversos formatos: cajas de luz, columnas que llama construcciones verticales, construcciones en horizontal, y además compone trípticos y polípticos”. “Sus “Imperfecciones” son exquisitas piezas, realizadas con celo y amor”. “… Frente a los materiales rudos y casuales de los ensamblajes, los utilizados por esta artista son delicados y sus creaciones bien pulidas y acabadas, sin dejar nada al azar”.
Finalmente destacar ese otro aspecto interactivo que requiere la participación del público, pues Alfonso González-Calero propone un reto, otro juego, contestar a la pregunta a través de un QR: ¿Qué sientes cuando piensas en la perfección? “La búsqueda de un fin en sí mismo, el placer funcional, el acto en libertad, la intuición, y, sobre todo, como en todo juego la seriedad de querer resolver el enigma”.
María Dolores Arroyo Fernández – AICA Spain / AECA
Siguiendo con las exposiciones y eventos programados para esta Temporada 2022-23, por el 50 ANIVERSARIO DE GALERÍA ORFILA, este espacio presenta la obra de Antonia Payero (Madrid 1940). Perteneciente al importante elenco de mujeres artistas que han pasado por la galería a lo largo de estos 50 años, cabe resaltar sus numerosas individuales: la primera en 1981 y la penúltima “Mujeres” en febrero del 2020, que la pandemia obligó a clausurar antes de tiempo.
“…inaugurada (la Galería Orfila), en mayo de 1973, con una exposición de Laxeiro, artista imprescindible y un referente dentro de las corrientes expresionistas de nuestra contemporaneidad, iba a ser ésta una de las líneas estéticas preferentes de la galería, incorporando artistas, dicciones y renovados expresionismos de las siguientes generaciones, tal es el caso muy destacado de Antonia Payero, una pintora en constante evolución, además de inquieta artista experimental, con una ya dilatada trayectoria”.
Antonia Payero. Bazar. Acrílico lienzo, 93×130 cm
Así, entonces, lo primero que vemos en el conjunto de obras expuestas ahora en Orfila es el golpe de color y formassintéticas de raíz expresionista. Algunos de esos cuadros se inspiran en concreto en los comienzos de este movimiento artístico alemán liderado por Kandinsky: Jinete Azul. Pero también nos acerca a un cierto cubismo, el sintético de Légeren la estructuración de los espacios, aunque aquí no existe el plano cromático total sino contrastes de colores cálidos y fríos, y su línea de dibujo envolvente se remarca, ensancha odistorsiona. En definitiva, se convierte en un gesto.
“A partir de una depuración de la figuración expresionista, ha venido arribando, en estos últimos años, a una semiabstracción de sugestivos grafismos, en una síntesis de gestualidad y forma, caracterizada por la alta temperatura del color; distorsiones expresivas en base a contrastar tonos fríos y cálidos, no obstante equilibradas, que fueron, siempre, su sello propio y confieren un aura dionisiaca y vital a su pintura”.
Antonia Payero es Doctora por la Facultad de Bellas Artes de Madrid de la UCM, de la que fue profesora de 1990 hasta el 2000.
“.. desde 1969, más de una veintena de exposiciones individuales en Madrid, Soria, Valladolid, León, Cuenca, Vigo y Palma de Mallorca entre otras ciudades, además de participar en numerosas colectivas, certámenes y muestras monotemáticas en varios países. Entre otras distinciones, fue becada por la Fundación Rodríguez Acosta de Granada y por la Fundación Juan March de Madrid. Muy joven aún, tendría un destacado papel en la Primera Bienal de Arte Contemporáneo Español celebrada en París en 1968, años en los que integra también el colectivo de arte conceptual Atelier Bonanova, cuyas piezas e instalaciones pudieron verse recientemente en el MNCARS, Madrid (2010) y en retrospectivas en torno a este movimiento en España, celebradas en el CA2M, Móstoles (Madrid), La Laboral, Gijón y TEA, Tenerife (2018-2019), entre otras. Una faceta experimental en la que se inscribe, a su vez, su interés por el arte público, a través de la investigación de nuevos materiales, como los murales que ejecutara para las viviendas diseñadas con el módulo Helle del arquitecto Rafael Leoz en el polígono Las Fronteras de Torrejón de Ardoz”.
Durante el acto de clausura de la exposición (lunes 18 de marzo a las 19,30h. Calle Orfila, 3) se celebrará un recital a cargo de David Mata (violín) y Aldo Mata (violoncelo).
La 42ª edición de ARCO se ha caracterizado por la consolidación de la participación de galerías internacionales, objetivo de su directora, Maribel López, desde que entró para llevar las riendas de la feria el año pasado.
Inma Femenía. Tensión 59. En la Galería Max Estrella. Fotografía: Carlos Treviño.
Antes de entrar en datos más exactos y análisis más pormenorizados, la impresión general que ha causado esta edición es un aumento muy considerable de visitantes, la presencia de artistas no habituales con propuestas muy interesantes de gran calidad, y un aumento en los distintivos de compra por parte de instituciones. Asistencia de coleccionistas extranjeros, animados tras superar todas las restricciones de la pandemia, y muchos famosos nacionales paseando por los pabellones.
Galería NeugerriemSchneider (Berlín). Fotografía: Carlos Treviño.
Datos de asistencia
Se ha pasado, según fuentes de la organización, de los 75 000 visitantes del pasado año, a los 95 000, entre los que se encontraban alrededor de 38 000 profesionales. Se notaba y mucho la afluencia de público, especialmente a partir del viernes por la tarde, con colas en la entrada y la incomodidad que conlleva, que fue en aumento durante todo el fin de semana.
En cuanto a las galerías, se ha pasado de 185 a 211, y su procedencia de 30 a 36, de los que han sobresalido las galerías berlinesas que ya despuntaban en la anterior edición. El balance de sus ventas ha sido muy positivo, especialmente el de la galería Guillermo de Osma a la que han comprado varias fundaciones importantes (María Cristina MasaveuPatterson, Helga de Alvear y Aldo Rubio). Hay que destacar la inversión de 400 000 euros llevada a cabo por el Ministerio de Cultura para incorporar 26 obras de 18 artistas a los fondos del Museo Reina Sofía. La Fundación ARCO se ha decantado por las galerías extranjeras. El Ayuntamiento de Madrid ha destinado 226 000 euros de su presupuesto, el mayor de los últimos años en la feria, a la compra de obra de 6 artistas españoles: María Moreno, Manuel Barbadillo, Nacho Criado, Eusebio Sempere, Concha Jerez y Asunción Molinos. Además de las ya citadas, han invertido en arte: Comunidad de Madrid, TBA21 Thyssen-Bornemisza Art Contemporary, Fundación María José Jove, SOLO y DKV Seguros.
Francisco Tropa, Luna y Penélope. Galería Jocelyn Wolff (Romaineville, Francia). Fotografía: Carlos Treviño.Galería Peres Projects (Berlín). Fotografía: Carlos Treviño.
Premios
Los prestigiosos premios de nuestra asociación, que se entregan desde 1995, han reconocido como Mejor Galería a Elvira González, premio que fue entregado por el ministro de Cultura, Miquel Iceta, y nuestro presidente, Miguel Ángel Chaves. También fueron entregados en cada galería representante de los artistas el de Mejor Artista Internacional, a Carlos Bunga, en la galería lisboeta Vera Cortés, y el de Mejor Artista Nacional a Guillermo Pérez Villalta, merecidísimo reconocimiento del que, sin duda, los asociados que ha votado han tenido en cuenta su larguísima trayectoria artística, que recogió el director de Fernández-Braso.
Otras instituciones y empresas de ámbito nacional e internacional también han entregado sus premios. La galería portuguesa Monitor, con obra de Lucia Cantò y Elisa Montessori, recibió el Premio Lexus al Mejor Stand, y la galería HOA, de São Paulo, el IX Premio Opening byAllianz por los artistas Laís Amaral y Ayrson Heráclito.
Galería Bombon (Barcelona). Fotografía: Carlos Treviño.
En la séptima edición del Premio Cervezas Alhambra de Arte Emergente fue premiado el artista Alberto Odériz por su obra Si se pareciera a algo, ya no sería el todo. Illy caffèpremió la artista jerezana Cristina Mejías y ARCO-BEEP, de Arte Electrónico, a Evru/Zush y Peter Weibel que pasarán a formar parte de la NewArt collection.
El artista brasileño Zé Carlos García, de la galería Pasto, de Buenos Aires, ganó el I Premio Arte Sostenible Six SensesIbiza, la Colección SOLO otorgó su Premio de Adquisicióna la obra La liberación del mito, de la artista Sandra Vásquez de la Horra y el Premio Catalina d´Anglade fue para Ester Partegàs.
Clásicos y novedades
En las galerías, como es habitual, hay obra de: artistas consagrados como Hockney, Picasso, Miró, Antonio Saura, Tapies, Chillida, etc., que suponen para el coleccionista un valor seguro; y artistas con gran trayectoria que siguen abriéndose camino en este mundo tan complicado para ellos, especialmente en nuestro país, es el caso de Pamen Pereira, Inma Femenía, Aitor Ortiz, Cris Babiloni, y otros muchos.Max Estrella ha vuelto a destacar entre las galerías por su gran calidad y sentido expositivo, además ha tenido el detalle de dedicar en sus paredes un pequeño espacio homenaje al recientemente fallecido director de cine Carlos Saura, con ella también han destacado las galerías españolas:José de la Mano, Espacio Mínimo, Álvaro Alcázar, Cayón, Bombon y Set Espai d’art, y las extranjeras: NeugerriemSchneider (Berlín), Vera Cortés (Lisboa) y Jocelyn Wolff (Romaineville, Francia), entre otras muchas.
Instalación de Carlos Aires en la galería Sabrina Amrani. Fotografía: Carlos Treviño.
En esta edición hay que destacar una iniciativa que ha tenido lugar por primera vez, la reserva de un espacio de 500 metros anexo al pabellón 7, fuera del espacio de galerías, pero accesible únicamente desde dentro de la feria, Art Situations III, en el que se produce un diálogo entre 5 jóvenes artistas emergentes españoles y 5 franceses.
Los espacios de encuentro y foros de expertos han tenido, como habitualmente, un alto nivel. Pero no todo era bueno en ARCO, la exposición El Mediterráneo: un mar redondo, nos ha dejado indiferentes. Más allá de los espacios para descansar, su visita era incómoda y no permitía el lucimiento de los artistas.
Obra de Pablo Capitán del Río en Art Situations III.
El pasado viernes, 25 de febrero, la Asociación Española de Críticos de Arte AICA Spain / AECA, sección española de la Asociación Internacional de Críticos de Arte (AICA), falló de los premios que concede anualmente, desde 1995, con motivo de la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid, ARCO. Tras la aprobación en su Asamblea, el ministro de Cultura, Miquel Iceta, y el presidente de la Asociación, Miguel Ángel Chaves, hicieron entrega del reconocimiento a la Mejor Galería.
En esta 42ª edición de ARCO y 28ª de convocatoria de los prestigiosos galardones AICA, Spain / AECA, los premiados han sido:
Mejor galería: Elvira González.
La galería Elvira González, situada en el centro de Madrid, abrió sus puertas un año antes de que se concedieran los primeros premios AICA Spain / AECA en ARCO, hace ya 28 años. La galería ha ido consolidándose con el tiempo como una de las más importantes de España. Participa en las más importantes ferias de arte internacionales, mantiene su apuesta por artistas consagrados, como Chillida, Julio González, Tapies y Mapplethorp, entre otros, junto a artistas como Jesús R. Soto, que actualmente expone en la galería.
Mejor obra o conjunto realizado por un artista internacional vivo: Carlos Bunga. Nacido en Oporto en 1976, experimenta con la tridimensionalidad, utilizando materiales que huyen de la grandilocuencia con texturas. El pasado año, se llevó a cabo una acción específica en el Palacio de Cristal para el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Actualmente el Centro de Arte Bombas Gens expone una retrospectiva de su obra hasta el 4 de junio.
Mejor obra o conjunto realizado por un artista nacional vivo: Guillermo Pérez Villalta.
El pintor, natural de Tarifa, es uno de los artistas españoles vivos con mayor trayectoria en la actualidad. Pintor figurativo integrado en la Movida Madrileña, ha sido merecedor del Premio Nacional de Artes Plásticas y la Medalla de Oro de Andalucía, posee infinidad de reconocimientos y ahora también el de la Asociación Española de Críticos de Arte.
El ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, y el presidente de AICA Spain, Miguel Ángel Chaves, flanquean a la galerista Elvira Gonzáles en la entrega del premio. Miguel Ángel Chaves, presidente de AICA Spain (segundo por la Izda.) y Vera Cortés, directora de la galería en la que expone el ganador del premio a Mejor Artista Internacional, Carlos Bunga.Miembros de la AICA Spain / AECA, en la entrega a Manuel Fernández, director de la galería Fernández-Braso, del premio al Mejor Artista Español, Guillermo Pérez Villalta.
“Cuando empecé a hacer cine estaba convencido de que mi primera película, Los golfos, sería la última. ¡Me equivoqué por suerte!”
(Carlos Saura, 1988).
Carlos Saura ha pasado ya a ser historia de nuestra cultura audiovisual tras una trayectoria creativa de casi 7 décadas, desde su primer cortometraje en 1955, Flamenco, a su último documental estrenado en las salas comerciales una semana antes de fallecer, Las paredes hablan (3 de febrero de 2023). Fue en el prestreno al público de este documental en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense donde tuve noticia del delicadísimo estado de salud del genial director. En el salón de actos se reunió parte del equipo que lo acompañó en este último proyecto que se alargó imprevisiblemente con la pandemia de COVID19 y que comentó algunos aspectos de su personalidad, su amor por arte y su carácter generoso, cercano e infatigable.
Carlos Saura siempre iba con su cámara colgada del cuello y, aunque estaba al día en las últimas tecnologías digitales tanto en la captación de la imagen como en el retoque fotográfico, “disparaba” muy pocas veces, únicamente cuando veía algo digno de ser plasmado, manteniendo la meditación que la fotografía analógica proporcionaba antes de la entrada en el siglo XX. Su inagotable curiosidad, la predisposición a aprender y su gran humildad eran señas de su personalidad, como comentó María Puy, directora de producción de Las paredes hablan.
Cartel de su último documental, Las paredes hablan, con las salas en las que se exhibe.
Las paredes hablan, su última creación
El documental, con guion de José Morillas, se adentra la pintura mural, poniendo en relación el arte rupestre con el grafiti y el street art, para mostrar la esencia humana de la creación artística. El documental ha tenido una ímproba labor de producción que ha conseguido entrar a grabar en cuevas de la Cordillera Cantábrica y Francia, además de en los talleres de Miquel Barceló y Suso33 para entrevistarles sobre su punto de vista a este respecto, y asistir a la elaboración de grafitis y murales exclusivos para el documental. Además de los artistas, también se ha mantenido diálogo con personalidades de la ciencia especializados en prehistoria, arte y gestión cultural. La proyección de ha completado, en algunas sesiones, con rutas guiadas de street art por la ciudad de Madrid, ciclos especiales de arte y reuniones participativas entre el público, artistas y equipo del documental.
Este último prestreno no es más que el cierre de toda una vida dedicada al cine. La dirección de 51 obras audiovisuales ha influido en varias generaciones de espectadores y de profesionales. Toda esta trayectoria creativa y vital transcurre desde mediados del siglo XX, en plena dictadura franquista, con una decidida actitud crítica y búsqueda de cambio desde el séptimo arte que se estaba dando en la literatura y en la renovación plástica, de la que su hermano, Antonio, también formó parte. Si la pintura del grupo El Paso supuso la configuración renovación de la vanguardia de posguerra, Carlos Saura lo fue para el cine, cogiendo el testigo de la genialidad surrealista de Luis Buñuel para transmitirlo a las nuevas generaciones, consiguiendo escalar a nuevas y más altas cimas en este lenguaje audiovisual, cuya obra exige ser analizada desde diversos puntos de vista: literario, ideológico, político, cultural, psicoanalítico, etc.
Perfiles de Carlos Saura obra del artista Suso33.
Una forma de entender el cine
Saura no fue únicamente innovador en el lenguaje visual, además, centró con cariño su mirada en la historia y tradición populares de nuestro país, convirtiéndose en visionario y, en gran medida, causante de la exportación del flamenco al resto del mundo. Se adentró en personajes históricos, como Lope de Aguirre o San Juan de la Cruz e inventó otros, el director decía aprender de todos ellos acompañándolos en sus aventuras y dejándose llevar por sus personalidades.
Arremetió especialmente contra los críticos por nuestro “tono profesoral, arrogancia y suficiencia que confiere una profesión que parece indicada para fracasados y advenedizos que adquieren brillo y repentino poder por el hecho de enjuiciar lo que hacen los demás” y contra los psiquiatras por el mal uso que hacían del psicoanálisis. (…) deambular por los lugares y espacios archivados que hay que desempolvar, entresacando lo más sucio para tratar de explicar el actual comportamiento de una persona”, estas declaraciones de 1988 sitúan al artista del lado de las personas alejadas de una normatividad preestablecida, de los estereotipos, pero cercanas a la sencillez popular, a su vez que a la libertad y modernidad. Próximo a los principios noventayochistas en lo social y de la Generación del 27 en los recursos retóricos.
Reconoció en numerosas ocasiones cómo le marcó la Guerra Civil en su infancia, entre los 4 y los 7 años, con recuerdos de bombardeos, las canciones, el hambre, las luces apagadas, los muertos, etc. Violencia y recuerdos que se manifiestan en muchas de sus películas. Comenzó realizando exposiciones fotográficas en Madrid y Cuenca desde 1951 y se unió al grupo Tendencias, entre los que estaban su hermano, Antonio, y Santiago Lagunas con los que hizo colectivas en esos primeros años. Abandonó sus estudios de Ingeniería Industrial y se matriculó en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, donde tuvo como compañeros a Mario Camus, Manuel Summers, José Luis Borau, etc., les permitió acceder a las películas del neorrealismo italiano (Rossellini y Fellini), que marcaron el comienzo de sus carreras cinematográficas.
La ruptura, no solo con el régimen, sino también con la generación protagonizada por Bardem y Berlanga, favoreció su despegue e inicio de una andadura personalísima acorde a su defensa de la libertad y huida de los cánones establecidos. El único referente por el que sentía profunda admiración era la de otro aragonés, Luis Buñuel, del que reconoce haberse sentido impresionado por el documental Tierra sin pan (1932), que fue el punto de partida de sus primeras películas que conectaban con la narrativa neorrealista italiana con el realismo español, como Los golfos (1960), Llanto por un bandido (1963), en la que Buñuel tuvo un pequeño papel como actor, y La caza (1965), que lo catapultó internacionalmente al conseguir el Oso de Plata en el Festival de Berlín y fue el inicio de la colaboración profesional con el productor Elías Querejeta.
La caza fue la primera película que tuvo que enfrentarse a la censura y cambiar su título original, cuestión que provocó el planteamiento a futuro de la utilización de símbolos muy unidos al surrealismo para poder sortearla, así como la utilización de otros recursos que pasan a convertirse en fundamentales, como la música que, además de utilizarla simbólicamente, llevó fama mundial gracias a sus películas a éxitos como: Porque te vas, interpretada por Jeanette, en una de sus películas más conocidas por el gran público, Cría cuervos (1975); Si me das a elegir, de los Chunguitos, los más grandes artistas en Flamenco (1995), desde Paco de Lucía a Rocío Jurado, pasando por Miguel Poveda;; El amor brujo, de Manuel de Falla; y otros compositores clásicos como Mozart o Satie; entre otros.
Etapas de su obra
Afrontar una crítica de toda la obra de Saura sería una labor titánica que su hijo Antonio resolvió y sintetizó en pocas frases, muy acertadamente, durante la entrega del Goya honorífico a toda su carrera que tuvo lugar al día siguiente de su fallecimiento, relacionando las etapas de su obra con las 4 relaciones sentimentales de su padre:
Adela Medrano, hasta 1967, relacionada con los inicios de la anteriormente citada etapa neorrealista y realista.
Geraldine Chaplin, a partir de 1967. Adopta simbología surrealista para engañar a los censores y poder realizar una aguda crítica política y social, que supone la etapa más vanguardista del autor y da a conocerlo internacionalmente. En este periodo la influencia de Buñuel se hace especialmente patente y crea ambientes en los que se mezclan la ensoñación y la realidad. Es también una etapa de descubrimientos en cuanto al elenco, con nuevas caras que catapultó a la fama (como la de la niña Ana Torrent), la presentación de personajes en distintos registros de los habituales, como sacar de la comedia a José Luis López Vázquez, y el trabajo con otros actores como Mónica Randal, Florinda Chico, Paco Rabal, Fernando Rey, por supuesto su pareja en ese momento, Geraldine Chaplin, y un largo etcétera que querían trabajar con el ya reconocido director y del que siempre destacaron el cariño y buen trato que les mostró. Las películas de esta etapa son: Peppermint frappé (1967), Stress es tres tres (1968), La madriguera (1969), El jardín de las delicias (1970), Ana y los lobos (1972), La prima Angélica (1973), Cría cuervos (1975), Elisa vida mía (1976), Los ojos vendados (1976) y Mamá cumple 100 años (1979).
En la etapa que coincide con su relación con Mercedes Pérez, su esposa entre 1982 y 1993, el flamenco, el cine de temática histórica y algunas películas que pueden incluirse en la Movida madrileña (exaltando las clases marginales y los personajes quinquis), son acogidas con gran éxito con los comienzos de la democracia. Deprisa, deprisa (1980), Bodas de sangre (1981), Dulces horas (1981), Antonieta (1982), Carmen (1983), Los zancos (1984), El amor brujo (1986), El Dorado (1987), La noche oscura (1988), ¡Ay, Carmela! (1990), Sevillanas (1991) y Maratón (1992).
Eulalia Ramón, estuvo con Saura en las últimas tres décadas de su vida, y motivó un acercamiento a una mayor teatralidad y, en general, a las artes escénicas (maquillaje, escenario, ópera, etc.), a la dedicación al folclore y a la revisión de las vidas de artistas como Goya, Dalí y Buñuel. Eulalia participó en la película ¡Dispara! (1993) y ya no se separó de Carlos hasta su muerte. En este periodo destacan: Pajarico (1997); Goya en Burdeos (1999); Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001); Io, Don Giovanni (2009); Jota de Saura (2016); y otros largometrajes, cortometrajes y documentales.
Carlos Saura ha pasado a la posteridad como uno de los más grandes directores del cine español junto a Luis Buñuel y GarcIa Berlanga. Directores de cine actual reconocen su influencia y alaban su trabajo, como el coreano, Bong Joon-ho, ganador del Óscar y la Palma de Oro por Parásitos (2019), Julia Ducornau (y otros muchos cineastas franceses), o la joven directoria y guionista Carla Simón, por poner tres ejemplos muy actuales. Nos queda un legado que envejece muy bien, del que se pueden hacer interpretaciones y relecturas sin fin, y que forma parte de la cultura española y se prestan como documentos de casi 7 décadas de nuestra historia reciente.
Futuros Fugaces ha sido el lema de la décimo cuarta edición del “Salón de la Crítica”, organizado por la Asociación Murciana de Críticos de Arte (AMUCA) con una exposición en la Sala Imbernón en el Museo del Cristo de la Sangre (Murcia) del 12 al 26 de enero de 2023.
Bajo el comisariado de Mari Trini Sánchez Dato, han presentado sus trabajos un total de siete artistas propuestos por otros tantos miembros de AMUCA: José Hurtado Mena (presentado por José Alberto Bernardeau), María Briones Ballester (presentado por Rodrigo Carreño Río), José Carlos Nievas (presentado por Pedro Alberto Cruz), Priscila Ramal (presentada por Miguel Ángel Hernández), Concha Martínez Montalvo (presentada por Mari Trini Sánchez Dato) y Rosa Cid (presentada por Maribel Úbeda).
Uno de los objetivos que se marcó la Asociación Murciana de Críticos de Arte (AMUCA), desde el mismo momento de su constitución -afirma su presidente Pedro Alberto Cruz en el catálogo de la muestra-, fue la de establecer una relación fluida y activa con los artistas y con la sociedad en la que desarrollamos nuestra labor. Y para ello, se acordó la celebración de una exposición en la que se ofreciera al público el resultado de la colaboración entre artistas y críticos: los llamados Salones de la Crítica. En esta ocasión, Futuros fugaces es el título y bajo él, artistas y críticos presentan sus diferentes visiones, sus distintos supuestos teóricos y de procedimientos, para tratar de acercarse a un problema difícil de resolver: el tiempo por llegar y la respuesta a su efímera duración.
¿Qué futuros imaginamos? ¿Existe aún la posibilidad de un mañana? A pesar del discurso sobre el colapso de la utopía y la desconfianza en el mundo por venir, parece necesario explorar qué es lo que el arte puede hacer para promover la posibilidad de un futuro. Ante una sociedad en crisis y amenaza constante –desastre climático, político, bélico, sanitario–, ¿cuáles son las respuestas y las propuestas del arte? ¿Sigue teniendo el arte un papel en la imaginación política? Se nos escapa el presente, pero también se nos escapará el futuro. El futuro posible, que debe ser pensado y creado ahora.
Este salón de la crítica propone la necesidad de pensar en los modos en los que el arte se relaciona con el mañana. La ciencia ficción, el rescate del pasado, las nuevas formas de relación afectiva, los nuevos relatos… La posibilidad de la esperanza. Aunque también todo lo contrario: la distopía, la catástrofe, la extinción. El arte, en cualquier caso, como termómetro para medir cuáles son los futuros que hoy podemos pensar e imaginar.
Miembro de varios grupos de vanguardia de corta vida, integrado en el colectivo de Artistas españoles en Paris, maestro de la Figuración Crítica, fallecía en París, a los 89 años, el pasado lunes 23 de enero. Pere Pagés, un pintor comprometido con la dignidad y con el arte, con la con la naturaleza y la conciencia; un artista apasionado con su modo de expresión y un hombre cercano, con mucho humor, bromista y tímido, diáfano. Vivió la mayor parte de su vida en París, con escapadas a su manoir de Normandía.
Como el mismo decía, “de talla Napoleón”, persona frágil y comunicativa, solidario y solitario, simpático, empático, eterno amigo de sus amigos, pero, sobre todo, compañero leal, generoso, noble, colega de la vida. Le conocí al final de los ochenta, en la capital francesa, y desde entonces tuvimos una comunicación fluida y abierta, estando al tanto de su trayectoria.
Pere Pagés Royo, Barcelona 1934, hijo de compositor, se licencia en Derecho y comienza a trabajar, pero su abuelo pintor ya le había contaminado y acaba dejando todo por le pintura. Se forma a trompicones y empieza a exponer en el Salón de Mayo, 1962. En 1964, muestra su obra en la galería De Gouden Ram de Amberes y el Wildanger de Bruselas. Expone en la Sala Amadís de Madrid y en Jaimes de Barcelona, tras otras muestras en el Ateneo de Madrid y Salamanca, marcha a Francia donde se instala de por vida, desde 1969.
Los primeros años son duros y debe de trabajar en el gabinete de prensa de la Embajada de España y después en el Consulado español. Se va abriéndose espacio en las galerías parisinas con su obra y participa en varias citas internacionales: FIAC, Bilan de l’Art Contemporain en Quebec, Feria Internacional de Nueva York, Salón de la Figuración Crítica de París. En 1977 conoce a Gerard Xuriguera, quien se interesará por su obra de una forma especial; y poco a poco irá consolidando su situación.
Junto con Peinado, Aguayo, Palazuelo, Orlando Pelayo, Clavé, Feito, Subirá-Puig, que fue quien me lo presentó; Vilató, Castellanos, Pradal, Canés, Segovia, Jiménez-Balaguer, Guansé, Valls, Royo, Merche Gómez-Pablos, expuso en distintas ocasiones… Rodríguez Cruells lo identifica con “Una lección de existencialismo mediante la desolada comparación del hombre con la resultante civilización que ahoga y anula a ser humano sensible”.
Con el influjo inicial de Sucre, desde un expresionismo figurativo, derivó hacia una pintura en blanco y negro-exquisita fineza-, para pasar a un paisaje existencialista de muros y suburbios deshumanizado, reflejando la eterna pelea del hombre con su destino. Ante todo, es el retratista de la soledad, lienzos en los que no hay personas o sólo alguna, perfilando un icono del hombre sin atributos, de los barrios desolados propicios a la hostilidad.
Con Rabascall tuvo una buena amistad y en un momento compartieron estética. Pero lo suyo era genuino y en seguida hizo unos guerreros, que tuvieron un éxito extraordinario En otro giro, vuelve a una pintura de estirpe rembrandtiana, con naturalezas muertas y espacios para el disfrute del arte sensual, elegante y áureo. Un pintor que fue reflejando el color de sus vivencias en las telas, un tanto oscuras y soledosas hasta que llegó Fani con la que se casa en 1986.
Sobre su obra escribieron, Cirirci Pellicer, Carlos Areán, Giralt Muracle, Enric Jardí, Xuriguera, Mario Antolín, Quiñonero y yo mismo, en múltiples circunstancias. Tuvo una gran relación con la galería Le soleil dans la Tête hasta su desaparición e ilustró varios libros, entre ellos, el de “Michel Foucault” con Orlando Pelayo y otros. En 1995 se publicó, en París, Connaître la peinture de Pere Pagés, de Gerard Xuriguera, Editions François Rolín, al que seguirían otras publicaciones individuales o en grupo.
Está en incontables colecciones privadas. Agustín Rodríguez Sahagún compró y vendió muchas de sus obras y, aunque menos que en el ámbito internacional, expuso en España: Barcelona, Cáceres, Madrid. Su obra está presente en museos de España, Francia, América, Taiwán, Noruega. Campechano, sencillo, le gustaba caricaturizar muchas convenciones sociales, como la prueba del vino a la mesa en un restaurant.
Un pintor español, muy catalán, que supo pronto con qué quería enriquecer su vida y aunque le costó, con etapas duras, acabó en manos de la pintura, acompañado de sus gatos, creando una obra personal, figurativa, existencial, áspera a veces, dominada por un sentimiento del hombre en soledad. Cuando arden las pérdidas no tenemos otro remedio que refugiarnos en la vivido. A pesar de ser su guía en el mundo, Fani Galán se encontrará ahora sin guía. ¡Helas!, Sit tibi terra levis, ubicumque pax tua est, amigo.
De izquierda a derecha: Picasso, Foujita, Zadkine, Navarro Ramón en París, 1954.
“Cada época tiene sus características dominantes, sus ideas propias; buscar las que conciernen a la nuestra es ayudar a situarla con relación a las otras, participar en su definición”
El arte abstracto. Navarro Ramón, 1956.
Hace unos días visité en Madrid, entre otras, la exposición temporal Picasso/Chanel, en el Museo Thyssen, una posibilidad de percibir, apreciar y recorrer la escogida muestra de algunas de sus creaciones de las primeras décadas del siglo XX. Durante mi recorrido, vestidos in situ relacionados con óleos, dibujos y otras piezas destacadas en la exposición entre la moda y la pintura entremezclados con los vínculos personales y profesionales de Gabrielle —Coco— Chanel (1883-1971) y Pablo Picasso (1881-1973). La Exposición organizada con el apoyo de la Comisión Nacional para la Conmemoración del 50 aniversario de la muerte de Picasso y del Museo Picasso-Paris, aniversario para el que España y Francia han programado diversos eventos y más de cuarenta exposiciones temporales.
En 2023 Joan Miró (1893-1983) también cumple los 130 años de su nacimiento y 40 años de su fallecimiento y, tanto la Fundación Joan Miró Barcelona como la Fundación Pilar i Joan Miró Mallorca, lo celebran día a día desde la investigación, la difusión y otras acciones que permiten descubrir y estudiar el proceso creativo del pintor.
Sin Título, 81×61. Óleo sobre tela. Catálogo, 2005, p. 110.
Se preguntarán porqué la conjugación de estas fechas. La idea de vincular a Picasso, Miró y a Juan Navarro Ramón (Altea 1903-Sitges 1989), además de la mención a las conmemoraciones de las efemérides, tiene como base varios puntos. En el Pabellón de la República durante la Exposición Internacional de París de 1937, junto al Guernica de Pablo Picasso y El Segador de Joan Miró, Navarro Ramón expuso el óleo Te vengaremos, obra —a la que el profesor Joan Borja nombró como el Guernica valenciano— que se encuentra en el Museo Nacional de Arte de Cataluña, propiedad del Ministerio de Cultura y Deporte, y que viajó a Altea para formar parte de una de las últimas exposiciones dedicadas a Navarro Ramón, la que en 2018 se celebró en el Palau Altea, organizada por su Ayuntamiento, comisariada por Isabel Martínez Lloret.
En 2003, año del centenario del nacimiento del pintor alteano, sus sobrinos, María Amparo Vázquez y Javier Barrio Navarro, acudieron al Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil Albert para hablar con la directora del departamento de Arte y Comunicación Visual Eusebio Sempere, cargo que entonces ocupaba quien esto les cuenta, sobre la posibilidad de una exposición conmemorativa del centenario. Traían una carpeta con una importante documentación, algunos catálogos y dos monografías sobre la vida y la obra de Navarro Ramón, la de Carlos Areán (1973) y la de Francesc Rodon (1978). De inmediato despertó mi interés, por lo que quise ver la obra y los visité en Madrid. A partir de ese encuentro, la trayectoria creativa y la obra de Navarro Ramón me siguen atrapando, y en esa admiración se alimenta mi interés para seguir investigando. Actualmente, sobre la mujer en la pintura de Navarro Ramón.
Joaquín Santo (Alicante, 1953-2022) director del IAC Juan Gil Albert en aquel momento, expresaba, en el catálogo que le dedicamos al pintor (2005), que uno de los propósitos del Instituto era “el que tiene que ver con la recuperación y difusión de aquellas figuras consagradas que por diversos motivos no han visto divulgada su obra al nivel que su calidad merece”. De ahí que el departamento de arte, entre quienes destaco al subdirector de exposiciones Lorenzo Hernández Guardiola (1953-2018), trabajase para hacer realidad la exposición de Juan Navarro Ramón.
La exposición se inauguró el 2 de junio de 2005 en Altea, en el Palau, donde estuvo abierta al público hasta el 23 de julio y, dos meses más tarde, del 4 al 28 de agosto, se presentó la muestra en el Palacio de la Diputación de Alicante. Los mencionados sobrinos donaron dos obras, que forman parte de la colección del Gil Albert y del Mubag. En este Museo presentamos, en mayo del 2009, la actividad Descubre una obra de arte con Magdalena Aguiló Victory, directora de la Fundación Pilar y Joan Miró, quien nos habló sobre la relación de los dos pintores. En su intervención contempló el contexto, la pintura, el tema de la obra Coloquio en la ventana de Juan Navarro Ramón y detalló algunas similitudes biográficas y artísticas con Joan Miró.
Tarjetas de Miró. Catálogo, IAC Gil Albert, 2005, p. 56.
Navarro Ramón ya había donado una serie de obras al Ayuntamiento de Altea que estuvieron expuestas en la “Sala Navarro Ramón” de la primera planta de la Casa de Cultura. Posteriormente, con la inauguración del Espai Expositiu Navarro Ramón (2011) en el Palau Altea, se organizó una exposición con dichas obras y otras cedidas por la familia. También se le dedicó unas jornadas en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Miguel Hernández, en las que participaron destacados ponentes. A todas estas actividades les han seguido otras exposiciones y otros actos.
Exposición Obra Gráfica, Joan Miró, Pablo Picasso, Navarro Ramón, Salvador Dalí. Museo Histórico de Aspe, diciembre 2016-abril 2017.
Cabe señalar la generosidad de Javier Barrio Navarro que cedió al Ayuntamiento de Altea, el 18 de septiembre de 2017, en presencia del profesor Joan Borja, director de la cátedra Enric Valor de la Universidad de Alicante, el archivo de su tío, Juan Navarro Ramón, para inventariar el fondo documental y conservarlo en las instalaciones del Archivo Municipal de Altea, para abrirlo a las consultas de los investigadores, así como digitalizarlo. Ese 18 de septiembre, Jaume Llinares, alcalde de Altea, y Diego Zaragozí, concejal de Cultura, dispusieron una placa conmemorativa en la fachada de la casa donde Navarro Ramón nació y pasó largas temporadas. Además de las donaciones realizadas por Javier Barrio Navarro en vida; su deseo, y el de María Amparo, ha sido ampliar exponencialmente la colección de Altea con una numerosa donación de obras.
Navarro Ramón es un pintor con una dilatada e importante trayectoria creativa. En este contexto quiero recoger las palabras de Carlos Areán quien, en el capítulo primero del libro Juan Navarro Ramón (1973), subraya que lo importante “desde su primer éxito internacional del año 1941 en el Palais de la Loge-Marie de la Alcaldía de Perpignan, hasta nuestros días, fueron sus viajes y sus exposiciones”. Y que “la verdadera vida de Navarro Ramón se desarrolló casi siempre por dentro de sí mismo. Sabía que el último ser del hombre es inconmovible y se limitó a compartir con su mujer todas sus vivencias e ilusiones y a realizar su pintura”. Su vida y su trabajo fue la pintura. Para conocer la verdadera dimensión de su obra, además de la obra catalogada, sería necesaria una mayor visibilidad online para poder realizar un catálogo razonado.
Respecto a la obra de Navarro Ramón en museos, la primera documentada fue la del Museo de Arte Moderno de París (Francia). Pero también la encontramos en el Museo de Rosario (Argentina), en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, en la Biblioteca Nacional de Madrid, en el Museo de Bellas Artes de Álava, en la Sala Navarro Ramón del Ayuntamiento de Altea, en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert de la Diputación Provincial de Alicante, en el Gabinete de Dibujos de la Real Academia de BB. AA. de San Fernando, en el Museo de Arte contemporáneo de Alicante MACA, en el Museu d´Art Contemporani Vicente Aguilera Cerni, en el Ayuntamiento de A Coruña, o en la Colección Banco de España. Y en muchas colecciones particulares.
Solo podemos valorar lo que conocemos, y esa es la idea fundamental de este artículo: conocer la trayectoria artística y vital y la obra de Navarro Ramón para poner en valor una figura relevante del patrimonio artístico, cultural e histórico de Alicante. Con las imágenes, los enlaces adjuntos y las publicaciones accesibles en línea y en papel, les proponemos un acercamiento a la vida y la obra de Navarro Ramón.
Izquierda: Navarro Ramón en la exposición En consonancia. Emilio Varela y sus contemporáneo, 2021 MUBAG // Derecha: Navarro Ramón en el MACA, Arte en una tierra baldía, 1939-1959.